viernes, 26 de noviembre de 2010

Historia y algo más


Como quizá ya sepas, lector, estudio Historia por la Universidad de Alcalá. Historia es una carrera con una tradición enorme en las universidades españolas y una disciplina que siempre ha interesado a la mayoría de las personas. Eso ofrece un atractivo y un interés que le dan un prestigio especial a esta carrera.

La Historia es una ciencia de la que todo el mundo se permite opinar, con conocimientos o sin ellos, al igual que prácticamente todas las ciencias sociales o humanas. No es así con las carreras de ciencias de la salud o tecnológicas a las que se les tiene un respeto reverencial y de las que nadie sin estudios previos se atreve a opinar sin más como sí hacen con política, Historia, sociología o economía.

He de admitir que hasta que no he empezado a hacer mi querida carrera de Historia no sabía muy bien qué campo abarcaba la ciencia. La mayoría de la gente cuando piensa en esta disciplina piensa en la lista de los reyes godos, en el reinado de Felipe II o en las batallas de las innumerables guerras en las que los seres humanos nos hemos matado entre nosotros. Pero la Historia es mucho más que eso y ya lo estoy averiguando.

Cada semana estudio los orígenes de la Humanidad, una asignatura que tiene componentes mucho más de ciencias de la naturaleza que de ciencias sociales. Estudio anatomía para comprender los cambios fisiológicos en el cuerpo de los homínidos, manejo fósiles de nuestros antepasados o estudio diferentes tipos de materiales para saber con cuales se podrían hacer mejores instrumentos de acuerdo a su dureza, composición y un largo etcétera. Puede sonar horrible pero a mi me maravilla esta asignatura. Nunca habría pensado que volvería a dar temas de biología en una carrera como Historia.

También me ha sorprendido de la carrera Prehistoria de las sociedades amerindias. Al contrario de lo que dice su título, en esta asignatura no sólo estudio la prehistoria de las sociedades precolombinas sino que llego hasta la conquista española. Por tanto ya he tenido el placer de estudiar a los incas, un pueblo fascinante del que no sabía casi nada y que, al contario de lo que la gente piensa, no era bárbaro ni caníbal sino una civilización avanzadísima que sólo quedó truncada por la conquista española, la cual mantuvo la organización social inca.
Esta asignatura me ha servido para ver que la Historia que estudia casi todo el mundo es completamente eurocentrista. No sabemos casi nada de los pueblos de Asia, América o África. Es un completo error. Las culturas milenarias de Asia como China o Japón eran ya grandes imperios mientras Europa era sólo un conjunto de aldeas desperdigadas en la Alta Edad Media. Todo alumno de Bachillerato debería tener conocimientos elementales de esas otras culturas para tener una mente más abierta y no considerar bárbaros a todas las culturas que no sean la nuestra.

Otras asignaturas que tengo son más clásicas de la Historia como Historia de la Antigüedad, que es exactamente lo que dice su título, o Historia del Pensamiento Político (Filosofía pura). Lo que quiero decir con este artículo, es que una carrera no es sólo su título sino que dentro de ese nombre hay muchas disciplinas juntas y que dividir estrictamente las disciplinas en “ciencias” y “letras” es pura y simplemente simple.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¿Por qué se empeñan en no dejar que la gente sea feliz?


En una reciente entrevista al diario El País, el líder de la oposición y presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, expuso algunas de sus propuestas en caso de llegar al gobierno de España en 2012.

Dejando a parte sus propuestas económicas, voy a centrarme en sus contenidos sociales o, más bien, antisociales.

En primer lugar, el señor Rajoy declaró: “no me comprometo a mantener el matrimonio homosexual”
No me pilla desprevenido, el Partido Popular ha estado desde el principio en contra de estas uniones incluso poniendo un recurso de inconstitucionalidad en el TC (Tribunal Constitucional). Aludían a que no se puede usar llamar “matrimonio” a una unión de personas del mismo sexo al tener incluida esta palabra el término “matri”, es decir, madre.

Sinceramente, me parece una excusa muy pobre. El PP siempre ha estado en contra de todo lo que suene a cambio social, en sintonía con la Iglesia católica como es común en partidos que se declaran cristianos.

Estuvieron en contra de algo tan fundamental como la Ley de Divorcio de 1981, de la que algunos de ellos se beneficiaron posteriormente mostrando así su lado más hipócrita. Más tarde, en 1986, se posicionaron en contra de la Ley del Aborto pero cuando el PP gobernó España entre 1996 y 2004 no la derogó mostrando que, además de ser hipócritas, son incoherentes con su propia ideología.

Durante el mandato del presidente Zapatero, se han dado pasos agigantados en materia social y el PP ha mostrado con cada ley su cara más conservadora y antisocial, ¿Qué tiene de malo que dos personas se casen para tener unos derechos asegurados, independientemente de su sexo? ¿Qué hará el señor Rajoy con los matrimonios ya consumados si llega al poder? Y, sobre todo, ¿Por qué se empeñan en no dejar que la gente sea feliz?
Artículo para el PSM-PSOE

domingo, 7 de noviembre de 2010

Centro-Izquierda

En esta entrada voy a comentar brevemente una aclaración sobre mi ideología política.

Yo participo en la vida política. Me gusta la política aunque a veces sea sólo una maraña de conspiraciones que me repugnan y que rehúyo como puedo. Como quizá sepas milito en un partido político de corte socialdemócrata o socioliberal, lo que yo agrupo en el llamado Centro-Izquierda. Siempre que alguien me ha preguntado mi ideología política he contestado que soy de Centro-Izquierda, pero, ¿Qué es exactamente el centro-izquierda?

La expresión Centro-Izquierda nació a principios del S. XX e incluía a las ideologías más moderadas de la izquierda frente a las revolucionarias y comunistas. Una de las primeras expresiones de esto pueden ser los mencheviques rusos frente a los bolcheviques que fueron los que se hicieron con el poder en Rusia constituyendo la URSS.

En España, el PSOE se fundó en 1879 pero no fue hasta 1921 cuando fue afectado por esta división de la izquierda en moderados y radicales. En 1921, el sector del PSOE partidario de la revolución rusa dirigida por los bolcheviques se escindió del resto del partido formando el Partido Comunista de España, actualmente integrado en la coalición Izquierda Unida.

A pesar de estas divisiones, ambos partidos siempre han intentado colaborar en ayuntamientos y comunidades autónomas (con menos éxito a nivel estatal) tanto durante la II República (con resultados desastrosos) como en la actual democracia, esta segunda vez con éxito gracias a la mayor moderación del comunismo del PCE que pasó a ser Eurocomunismo con Santiago Carrillo al frente. El Eurocomunismo fue una respuesta a la doctrina de Moscú de la que se desmarcaron definitivamente. Hicieron bien, el Eurocomunismo aún existe mientras que el marxismo soviético hace casi 20 años que murió.

Volviendo al Centro-Izquierda, en España se mostró como una alternativa real de gobierno tras las elecciones de 1977, en las que el PSOE dio la sorpresa colocándose como referente indiscutible de la izquierda española, arrebatando tal título al PCE. Esto se debe a que la población española deseaba paz y prosperidad por lo que se volcaron en opciones moderadas como Unión de Centro Democrático (partido de Adolfo Suárez) y el PSOE dejando relegadas opciones más radicales como el PCE o Alianza Popular (partido fundado por ex ministros de Franco con Manuel Fraga al frente y que, tras la desintegración de UCD recogió todos los frutos y en 1989 se refundó como el actual Partido Popular).

Las propuestas principales del Centro-Izquierda son las siguientes (no oficiales y tomadas de enciclopedias:

• El progresismo como única vía viable a un modelo de desarrollo económico y social.

• Defensa de la economía mixta como modelo económico viable (en lo que coinciden con el centroderecha). Sin embargo, al centroizquierda le gusta poner el acento en el carácter social del modelo de capitalismo que defienden ("capitalismo con rostro humano"); por eso prefieren decir que defienden la llamada Economía social de mercado o el Social liberalismo.

• Reducción moderada, a veces prácticamente nula, de los impuestos y rechazo a recortes fiscales muy grandes; ya que aunque el centroizquierda no se opone necesariamente a reducir los impuestos (y de hecho, algunos Gobiernos de centroizquierda han reducido los impuestos cuando han gobernado), no se muestra tan entusiasta como el centroderecha de ese tipo de medidas. El centroizquierda prefiere mantener impuestos relativamente altos para financiar el gasto social y por lo tanto como instrumento de redistribución del ingreso en la sociedad.

• Defensa a ultranza del Estado de bienestar, ya que históricamente ha sido la centroizquierda la que impulsó la creación del Estado de bienestar y por eso considera un compromiso defender las políticas sociales a favor de la igualdad de oportunidades y del acceso de todos los ciudadanos a servicios sociales básicos.

Mayor gasto público del que está dispuesto a permitir el centroderecha, especialmente en programas sociales; aunque muchos economistas de centroizquierda se oponen a caer en excesos en la materia.

Equilibrio fiscal (procurar no caer en déficit fiscal) pero con más flexibilidad y mayor margen de maniobra que el centroderecha.

• Extensión de los programas sociales.

Regulación estricta de los mercados, para evitar abusos de la empresa privada y defender al consumidor.

• Legislación laboral más rígida y proteccionista.

• Posición moderada frente a la Privatización de las empresas del Estado; aunque la centroizquierda no se opone necesariamente a la privatización de empresas estatales y de hecho muchos gobiernos de centroizquierda han ejecutado programas de privatización, la centroizquierda suele ser menos radical que la centroderecha en este aspecto y puede aceptar conservar algunas empresas públicas o al menos una participación minoritaria del Estado en sus acciones, cuando intereses políticos o sociales nacionales lo aconsejen.

• Libre comercio internacional, aunque algunos sectores del centroizquierda ponen muchas restricciones a los acuerdos de libre comercio y se inclinan por un cierto proteccionismo moderado.