martes, 20 de marzo de 2012

Historia de las huelgas generales en España



2 al 11 de julio de 1855, primera huelga general de la Historia de España. Fue convocada por trabajadores de la industria textil de Cataluña. Tuvo lugar durante el reinado de Isabel II, en el llamado bienio progresista presidido por Baldomero Espartero (Partido Progresista).
Agosto de 1917, convocada por UGT y CNT contra las medidas laborales y económicas del Gobierno de Dato (Partido Conservador). Inició la llamada crisis española de 1917.
5 de octubre de 1934, convocada por UGT contra la entrada de ministros de la CEDA en el Gobierno de la República. Desembocó en la Revolución de Asturias, sofocada a sangre y fuego por el ejército.
18 al 23 de julio de 1936, convocada por UGT y CNT contra el golpe de Estado del día 18 de julio.
12 de noviembre de 1976, convocada por la Coordinadora de Organizaciones Sindicales (entre ellas UGT, CCOO y USO) contra las medidas de ajuste laboral y económico del Gobierno de Suárez (aún no elegido democráticamente) y por la amnistía y las libertades democráticas. Duró 24 horas.
5 de abril de 1978, convocada por la Confederación Europea de Sindicatos y apoyada por UGT y CCOO en protesta por el alto porcentaje de desempleo en Europa. Duró 24 horas.
24 de febrero de 1981, convocada por UGT y CCOO en rechazo al intento de golpe de Estado del día 23 de febrero. Duró dos horas.
20 de junio de 1985, convocada por CCOO contra la reforma de las pensiones del Gobierno de González (PSOE). Duró 24 horas.
14 de diciembre de 1988, convocada por UGT y CCOO contra la reforma laboral del Gobierno de González (PSOE). Duró 24 horas y logró que se retirase la reforma prevista.
28 de mayo de 1992, convocada por UGT y CCOO contra la reforma del subsidio de desempleo del Gobierno de González (PSOE). Duró 12 horas.
27 de enero de 1994, convocada por UGT y CCOO contra la reforma laboral del Gobierno de González (PSOE). De 24 horas.
20 de junio de 2002, convocada por UGT y CCOO contra la reforma del subsidio de desempleo del Gobierno de Aznar (PP). Duró 24 horas.
10 de abril de 2003, convocada por UGT, CGT, CNT y federaciones de CCOO contra la Guerra de Irak. UGT y CCOO la pidieron por dos horas y CNT y CGT por 24 horas.
29 de septiembre de 2010, convocada por UGT, CCOO y CGT contra la reforma laboral del Gobierno de Zapatero (PSOE). Duró 24 horas.
27 de enero de 2011, convocada por CGT, CNT, ELA y LAB contra la reforma de las pensiones del Gobierno de Zapatero (PSOE). Duró 24 horas.
29 de marzo de 2012, convocada por UGT, CCOO, CGT, CNT, USO, LAB, ELA y CUT contra la reforma laboral del Gobierno de Rajoy (PP). 24 horas.

lunes, 19 de marzo de 2012

Las preguntas de Cádiz


Artículo del diario El País, 19 de marzo de 2012


La Constitución de Cádiz, cuyo bicentenario se conmemora hoy, marcó el destino político de España y de América Latina, al abrir la puerta al ciclo de independencias que se desarrollaría a lo largo del siglo XIX. El intento napoleónico de sustituir la dinastía reinante en la Península provocó una crisis de legitimidad del sistema político español, y los constituyentes de Cádiz intentaron cerrarlo mediante un texto que buscó inspiración en otros anteriores y sirvió también de modelo a los que vendrían después. Todavía reciente en aquellos tiempos la polémica sobre las aportaciones de España a la cultura europea, la Constitución de Cádiz vino a recordar que ningún país, ni entonces ni ahora, está genéticamente incapacitado para sumarse a las corrientes políticas y de pensamiento que garantizan mayor libertad a los individuos.

Con la Constitución de Cádiz los españoles dejaron de ser súbditos y se proclamaron ciudadanos, poco importa que los instrumentos para lograrlo fueran incompletos o insuficientes si se contemplan con criterios actuales. La igualdad ante la ley tendría que recorrer aún un largo camino, lo mismo que el derecho al sufragio, los límites entre los poderes separados, la relación de la Iglesia con el Estado o la concepción de la soberanía. No pocos de los avances contemplados por la Constitución fueron, incluso, revisados durante las turbulencias políticas que desde entonces tantas veces sumieron la historia de España en la violencia y el caos. Como aspiración a recuperar o como referente a combatir, el texto de Cádiz hizo de la lucha política una lucha por imponer una Constitución u otra, pero, en cualquier caso, una Constitución. Ello significaba admitir la idea imprescindible para cualquier régimen democrático de que el poder político no puede ser ilimitado frente a los ciudadanos.

No todos los constituyentes de Cádiz eran liberales; lo que sí aceptaron todos, los que lo eran y los que no, fue la idea liberal de que se necesitaba alcanzar un pacto entre concepciones distintas, y hasta contradictorias, para resolver la quiebra de legitimidad causada por la invasión napoleónica. Sería el propio rey Fernando VII quien primero actuó con deslealtad hacia ese pacto, desencadenando el trágico vaivén de la historia de España cuya inercia llegaría hasta la Guerra Civil de 1936. La lección que se desprende al revisar ese pasado sobrecogedor es que ningún sistema político podía ser la imposición de la mitad de los españoles sobre la otra mitad, sino el que todos en conjunto decidieran.

La Constitución de Cádiz tiene vigencia, no porque todas las respuestas que ofreció sigan siendo válidas dos siglos después, sino porque lo son las preguntas que formuló. Son esas preguntas las que conviene no perder de vista dos siglos después de que se las hicieran un puñado de españoles acosados por el ejército más poderoso de aquel tiempo; no perderlas de vista ni en nombre de una tradición que pretende preservar las supuestas esencias de España ni tampoco en nombre de las siempre inciertas elucubraciones sobre el futuro.

viernes, 16 de marzo de 2012

Aint no mountain high enough



Listen, baby
Ain't no mountain high
Ain't no vally low
Ain't no river wide enough, baby

If you need me, call me
No matter where you are
No matter how far
Just call my name
I'll be there in a hurry
You don't have to worry

'Cause baby,
There ain't no mountain high enough
Ain't no valley low enough
Ain't no river wide enough
To keep me from getting to you

Remember the day
I set you free
I told you
You could always count on me
From that day on I made a vow
I'll be there when you want me
Some way,some how

'Cause baby,
There ain't no mountain high enough
Ain't no valley low enough
Ain't no river wide enough
To keep me from getting to you

No wind, no rain

My love is alive
Way down in my heart
Although we are miles apart
If you ever need a helping hand
I'll be there on the double
As fast as I can

Don't you know that
There ain't no mountain high enough
Ain't no valley low enough
Ain't no river wide enough
To keep me from getting to you

Don't you know that
There ain't no mountain high enough
Ain't no valley low enough
Ain't no river wide enough

miércoles, 14 de marzo de 2012

Reino Unido y España, ¿Tan diferentes?


Reino Unido y España. Dos Estados muy diferentes, nadie lo negará. Reino Unido ocupa la isla de Gran Bretaña (la séptima más grande del mundo) y el norte de la isla de Irlanda además de numerosos restos de su antaño poderoso Imperio Británico por todo el mundo. España por su parte ocupa la mayor parte de la Península Ibérica y también tiene algunos restos de un pasado glorioso (aunque en mucha menor medida que el Reino Unido).

El Reino Unido, llamado en nuestro país de forma incorrecta Gran Bretaña (no sólo ocupa esa isla) o Inglaterra (uno de sus cuatro países constituyentes), es un país habitualmente euro escéptico mientras que España es aún uno de los países más europeístas de la Unión Europea.

Ambos Estados nunca han sido amigos y la Historia nos lo demuestra. España y Reino Unido son conocidos por sus habituales rencillas algunas muy extendidas entre la población española como la famosa pérdida de la Armada Invencible (atribuida a “los elementos” por el rey Felipe II, aunque no todo fue debido a la meteorología según muchos datos) o la batalla de Trafalgar. Pero la espinita que aún hoy tiene España con el Reino Unido es sin duda Gibraltar. Un peñón de 1 km2 situado al sur de la Península Ibérica y que España perdió en la Guerra de Sucesión (1700-1714) y aún no ha recuperado.

A pesar de todo esto, hay más semejanzas entre ambos países de lo que británicos y españoles pueden pensar y en este artículo voy a considerar algunas de ellas aunque siempre bajo el prisma de las grandes diferencias que hay entre ambas naciones.

Para empezar ambos países son monarquías y además muy antiguas. La monarquía británica desciende de la Edad Media al igual que la española. Antes de la Edad Media ambos países habían formado parte del Imperio Romano aunque con diferencias claras. Hispania fue plenamente romanizada por muchos siglos de ocupación romana mientras que en Britania la ocupación romana fue más débil y de menor duración. Cuando el emperador Claudio conquistó Britania, Hispania llevaba ya siglos de dominación romana. Además, no toda Gran Bretaña fue ocupada por Roma. La actual Escocia, habitada entonces por los temibles caledonios, fue imposible de conquistar. Hispania por su parte fue ocupada por completo por el emperador Augusto alrededor del año 30 a. C.

Volviendo a las monarquías hay que considerar que la británica tiene aún más tradición que la española. Desde la Edad Media el único “parón” en ese sistema de gobierno fue en el S. XVII con la Commonweath de Cromwell (1653-1659) que supuso el asesinato del monarca. Antes de ese parón habían destacado los reinados de dinastías tan famosas como los Tudor con reyes como Enrique VIII, María I e Isabel I. Tras la Commonweath comenzó el reinado de los Estuardo y, posteriormente, Hannover. A partir de 1910 comenzó la actual dinastía, los Windsor, hasta llegar a la reina actual, Isabel II, en el trono desde 1952.

En España la monarquía ha tenido un camino un poco diferente. Desde la unión dinástica de las coronas de Castilla y Aragón por el reinado de los Reyes Católicos, España ha tenido al mismo rey (o reina) en todo el territorio aunque hay que señalar que la unión dinástica de los Reyes Católicos no fue una unión política de ambos reinos ya que ambos mantuvieron su independencia, sus instituciones propias, moneda, leyes, etc. Sin embargo, las diferencias entre ambas coronas fueron diluyéndose con los largos reinados de la dinastía Habsburgo (también llamados los Austrias) hasta el año 1700 cuando llegó una nueva dinastía, los Borbones, que unificaron políticamente todo el reino a base de eliminar los fueros históricos de la Corona de Aragón.

A partir de ahí, la dinastía Borbona ha perdurado hasta la actualidad pero con notables parones habiendo habido varias restauraciones. El primer “parón” vino con la invasión de Napoleón de España en 1808 que supuso el ascenso al poder de su hermano José I (y último). Tras la Guerra de la Independencia se restauró a los Borbones que se mantuvieron en el trono hasta 1868, año de la Revolución Gloriosa que destronó a Isabel II y abrió el Sexenio Democrático, seis años de inestabilidad que trajeron una nueva monarquía de origen extranjero (los Saboya italianos) y la I República, ambos proyectos fallidos. En 1874 volvieron los Borbones con el rey Alfonso XII y se mantuvieron hasta 1931, cuando Alfonso XIII fue obligado a irse de España al proclamarse la II República. Fue en este momento en el que ambos Estados, Reino Unido y España, fueron más diferentes entre sí. Este parón (el último hasta la fecha) fue el más prolongado de la Historia de España, primero con una república democrática y más tarde con una cruenta Guerra Civil y una dictadura hasta 1975, año en el que ascendió al trono el rey actual, Juan Carlos I.

Siguiendo con las semejanzas y diferencias entre ambos Estados, recordar que Reino Unido es más pequeño que España en extensión (244.820 km2 frente a 504.645) pero tiene más población (61.284.806 millones de habitantes frente a los 47.190.493 de España), concentrada especialmente en Inglaterra (de los más de 61 millones dichos anteriormente, Inglaterra por sí sola concentra 51 millones). España por su parte tiene la población mucho más distribuida en el territorio aunque principalmente se sitúa en la costa mientras que el interior está más despoblado (salvo Madrid).

Reino Unido es actualmente la séptima potencia mundial aunque, como los demás países europeos, está dejando paso a nuevas potencias recientemente industrializadas y ya está en el ranking por detrás de Brasil. España está sumida en una profunda crisis y se sitúa unos puestos por detrás, en el 12º, por detrás de la India.
Se observa por tanto la semejanza de que aunque Reino Unido tiene una economía más fuerte que la española ambos están siendo rebasados por países emergentes como son Brasil o India. En la renta per cápita (la que realmente muestra el nivel adquisitivo medio de la ciudadanía) Reino Unido está en el puesto 20º y España en el 25º.

En Reino Unido hay una ciudad que domina plenamente el Estado y sin rivales: la capital, Londres. Destaca por su población (casi 8 millones en la ciudad y 12 millones en el área metropolitana) y por su influencia internacional. Le siguen muy de lejos ciudades inglesas como Birmingham o Liverpool. Las capitales de los demás países constituyentes quedan por detrás. Edimburgo, capital de Escocia, ni siquiera es la ciudad más poblada de ese país ya que es Glasgow. En Gales, otro de los países constituyentes, la capital, Cardiff, tiene apenas 300.000 habitantes y la capital de Irlanda del Norte, Belfast, alcanza los 260.000. Así, Londres tiene la exclusiva.

En España también hay una ciudad que concentra mucha influencia y población, Madrid, en su papel de capital del Estado. Madrid tiene algo más de 3 millones de habitantes en la ciudad y 6 millones y medio en su área metropolitana. Sin embargo, siempre ha tenido el contrapeso de Barcelona, la capital de Cataluña, una de las comunidades autónomas españolas con mayor peso y tradición histórica. Barcelona tiene 1 millón y medio de habitantes en la ciudad pero contando su área metropolitana llega a los 5 millones y medio. Por tanto, la situación en España se acerca más a la bicefalia que al poderío de una sola ciudad. Las demás grandes ciudades españolas, eso sí, quedan muy por detrás a pesar de ser capitales autonómicas como Valencia, Sevilla o Zaragoza.

Otra diferencia notable es que mientras que en Reino Unido se han aceptado sin problemas sus cuatro países constituyentes en una división motivada por motivos claramente históricos, en España las comunidades autónomas responden en muchos casos a motivos estrictamente administrativos y no históricos. De las 17 autonomías sólo se consideran oficialmente cuatro históricas: Galicia, Euskadi, Cataluña y Andalucía. Esta división tiene claras equivocaciones. Si hubiese que dividir España por motivos históricos Euskadi sola no tendría sentido sin Navarra pues ambas eran originariamente el reino de Navarra (aunque más tarde la zona de Euskadi pasó a Castilla como el señorío de Vizcaya). Cataluña sola nunca ha existido (ni siquiera en sus inicios ya que estaba dividida en varios condados) sino que formaba parte, junto con Aragón, Valencia y Mallorca, de la Corona de Aragón. Galicia por su parte sí era considerado reino dentro de la corona castellanoleonesa (aunque sin autonomía). Andalucía estaba fraccionada debido a la existencia del reino de Granada entre los siglos XIII y XV y luego, dentro de Castilla, se consideraban varios reinos nominales, Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada. Por tanto, la división de las autonomías actuales no responde a criterios estrictamente históricos pero nos hemos acostumbrado a esta división (al menos los que nacimos cuando ya estaban creadas).

Y, para finalizar, me gustaría analizar el sistema partidista de ambos Estados que, curiosamente, sí muestra coincidencias. Actualmente ambos tienen un sistema parlamentario con dos cámaras, alta y baja. Reino Unido tiene una tradición democrática mucho más fuerte que la española (truncada por la dictadura franquista) pero desde la Transición España se ha puesto al mismo nivel que sus vecinos europeos y tiene un sistema partidista plenamente consolidado. Al igual que en Reino Unido hay dos partidos principales que se han ido turnando en el gobierno. En Reino Unido este sistema se remonta a principios del S. XIX mientras que en España hasta mediados del S. XIX no se pudo observar una alternancia clara. En Reino Unido destacaban hasta principios del S. XX dos partidos: the Conservative and Unionist Party (que sigue existiendo hoy en día) y the Liberal Party (distinto al actual). Ambos se turnaban en el gobierno con un sufragio censitario. En España era igual pero el sistema de la Restauración es conocido por sus triquiñuelas y pucherazos en las elecciones. Los dos partidos aquí eran el Partido Liberal-Conservador y el Partido Liberal por lo que es un sistema prácticamente igual al británico. La diferencia vino cuando, en los años 20, hubo un cambio de poder de los partidos británicos. El Partido Laborista, de carácter socialista y obrero, pudo superar al Partido Liberal y se convirtió en uno de los dos partidos gubernamentales, junto a los conservadores. Esta situación perdura hasta hoy. En España esto no se dio de la misma manera al ser un sistema menos consolidado y con una notable influencia del caciquismo. Hasta la II República el Partido Socialista no ascendió como fuerza principal, junto a partidos de derechas como la CEDA o el Partido Radical. El Partido Conservador había desaparecido en 1931. la Guerra Civil y la posterior dictadura eliminaron todo el sistema partidista al haber sólo un partido permitido, la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS), que agrupaba a todos los que habían apoyado el golpe de Estado contra la República en 1936, desde falangistas a carlistas. Es aquí cuando Reino Unido y España fueron más diferentes en toda su Historia.

Con la llegada de la Democracia y, dando un ejemplar proceso de Transición, el sistema partidista español se rehízo de manera muy parecida a la británica. Dos partidos principales con opciones a gobernar y varios partidos menores, algunos de carácter nacional y otros regionales. En Reino Unido destacan, además de conservadores y laboristas, the Liberal-Democrats (lo que queda del Liberal Party de Lloyd George, Asquith o Gladstone), como tercera fuerza aunque muy por detrás de los dos grandes. Y, por debajo, destacan algunos partidos regionales como el SNP (Scottish National Party, nacionalista escocés), Plaid Cymru (de Gales) o el Ulster Unionist Party o el Sinn Fein por Irlanda del Norte.

Esta situación se asemeja a la española actualmente. El Partido Popular (de carácter conservador) controla casi todo el espacio de derecha en España, desde conservadores y demócrata cristianos a liberales. El otro gran partido es el Partido Socialista que aglutina al centroizquierda. Los liberales no se agrupan en un partido como pasa en Reino Unido. Sin embargo, en España el tercer partido en representación es la coalición Izquierda Unida, formada por comunistas principalmente y dominada por el Partido Comunista de España. En Reino Unido los comunistas nunca fueron fuertes.
Por debajo se repite lo mismo que en Reino Unido con varios partidos regionales y nacionalistas siendo los principales Convergència i Unió y Esquerra Republicana por Cataluña, el Partido Nacionalista Vasco y la nueva coalición Amaiur por Euskadi y otros partidos nacionalistas de comunidades como Galicia (Bloque Nacionalista Galego), Canarias (Coalición Canaria), Valencia (Coalició Compromís) o Navarra (Geroa Bai). En España además tiene cierta fuerza actualmente un cuarto partido nacional, Unión Progreso y Democracia, que tiene un carácter principalmente socioliberal y toma votos a izquierda y derecha.

Por tanto, a lo largo de este artículo, en el que he mezclado Historia y actualidad, se puede observar que ambas naciones tienen unas ciertas semejanzas que hacen que no seamos tan distintos como creemos británicos y españoles aunque, como he dicho al principio, las diferencias son notables aunque en los últimos treinta años se han ido limitando.

martes, 6 de marzo de 2012

Fix you

Esta canción simboliza la fuerza que todos necesitamos en caso de sufrir una dura enfermedad y, por ello, ha sido elegida para la campaña de apoyo a los enfermos de cáncer de este año. Al escucharla es fácil que impresione y, por qué no, dé animos de seguir y combatir a la enfermedad.