domingo, 22 de julio de 2012

In the shadows

 Os dejo otro estupendo tema, In the shadows, de The Rasmus.

Here you have another great song, In the shadows, by The Rasmus. 

sábado, 14 de julio de 2012

Mapa de ayer...¿y de hoy?




 Abre este artículo un interesante mapa de España de 1854. En él su autor dividió el país en cuatro partes o, mejor dicho, en cuatro Españas  distintas según su estatus jurídico.

En 1854 España ya estaba dividida en las provincias de hoy en día, división realizada por Javier de Burgos en 1833. Salvo la excepción de Canarias (que se dividió en dos provincias en el S. XX), no ha habido más cambios en el mapa provincial en más de 150 años. Sí lo ha habido en las entidades superiores a las provincias pero inferiores al Estado, es decir, las regiones. En este mapa las cuatro Españas podrían ser regiones por sus similitudes jurídicas. ¿Ha cambiado mucho el panorama desde 1854? Veamos.

La España más grande y poblada del mapa es, con diferencia, la denominada España Uniforme o Puramente Constitucional. Sólo el nombre indica varias cosas: uniformidad entre esas provincias sin ninguna que se salga del tiesto. Además el mapa incluye una breve explicación: “comprende estas treinta y cuatro provincias de las Coronas de Castilla y León iguales en todos los ramos económicos, judiciales, militares y civiles”. En resumen, es la España castellana, el núcleo del poder del Reino con capital en Madrid. Incluye las actuales Galicia, Asturias, Cantabria, La Rioja, Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía, Murcia y Canarias. En esa época (y hasta hace bien poco) la división en regiones era diferente: Galicia, Asturias, León (región histórica que algunos en León quieren resucitar), Castilla la Vieja (incluyendo Cantabria y La Rioja), Castilla la Nueva (incluyendo Madrid), Extremadura, Andalucía, Murcia (formada además por Albacete) y Canarias, que ya entonces formaba parte del Reino sin ser considerada una colonia.

La segunda España más grande e importante es la España Incorporada o Asimilada. Lo deja claro el nombre y también la descripción: “Comprende las once provincias de la Corona de Aragón todavía diferentes en el modo de contribuir y en algunos puntos del Derecho privado”. Todavía diferentes, es decir, no tardarían en ser uniformes como las de Castilla. Los fueros de Aragón ya habían sido suprimidos tras la Guerra de Sucesión que puso en el poder a los Borbones y su modelo centralizador en España. Sin embargo, esta España “diferente” no tardaría en demostrar su gran importancia. En 1854 ya había comenzado la industrialización, que en España estaría focalizada principalmente en Cataluña y el País Vasco y no llegaría hasta bien entrado el S. XX a Castilla.

Al norte, tenemos la gran excepción de España, aún hoy, la España foral. De pequeña superficie y población pero con un nivel de vida y riqueza helvético (aunque también está notando la crisis que azota al país sin piedad) y sobre todo el fuero especial que aún hoy mantiene, igual que en 1854. Como dice la descripción del mapa: “comprende estas cuatro provincias forales que conservan un régimen especial diferente del de las demás”. De nuevo queda muy claro, y además estas cuatro provincias mantendrían sus fueros a pesar de haber apoyado al candidato carlista en las llamadas guerras carlistas que habían comenzado en 1833, a la muerte de Fernando VII. Navarra y Álava los mantendrían incluso con el Franquismo tras haber apoyado el golpe de Estado de 1936.
Por último, el mapa incluye una cuarta España de la que ya sólo nos quedan las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, la España colonial. Incluía, como dice la nota del mapa, las posesiones de África (Ceuta, Melilla y Guinea Española en 1854. Más tarde se incorporarían el norte y sur de Marruecos y todo el Sáhara Occidental), las de América (Cuba, Puerto Rico (hasta 1898) y, brevemente, Dominica) y las de Oceanía (Filipinas, aunque dichas islas se sitúan geográficamente en Asia, estando en Oceanía otras islas también colonias españolas por entonces como Guam, las Carolinas y las Marianas).  Todas ellas “regidas por leyes especiales bajo la autoridad omnímoda de los jefes militares”. Ceuta y Melilla pasaron a formar parte del Reino de manera similar a Canarias antes de la creación del Protectorado de Marruecos en 1912.

 División de España en regiones hasta la creación de las Comunidades Autónomas actuales.

A día de hoy ha habido cambios muy importantes en la organización política de España. Tras una larga dictadura centralista, la democracia permitió la descentralización forma de autonomías pero ello no ha hecho que España pierda uniformidad o la gane en cierto modo. Vayamos por cada una de las Españas del mapa. La España foral permanece de forma parecida aunque ahora plenamente integrada en el Estado, al igual que las demás. Eso sí, tanto Navarra como el País Vasco disfrutan del privilegio de la excepción fiscal, el famoso concierto económico, que las diferencia al resto de regiones del país. Un privilegio de siglos atrás que todavía perdura en el Estatuto de autonomía vasco y en el Amejoramiento del Fuero de Navarra.

La España colonial ha desaparecido. Primero con la pérdida de las pocas posesiones americanas que aún controlaba España en 1898 y más tarde con el proceso descolonizador tras la II Guerra Mundial. Ceuta, Melilla, Canarias y las Plazas de soberanía menores del norte de África están plenamente integradas en el Estado aunque con diferentes estatus: Canarias es una comunidad autónoma más con rango de región ultraperiférica de la Unión Europea, Ceuta y Melilla son ciudades autónomas, es decir, un híbrido de comunidad autónoma y municipio; y las plazas de soberanía, al no tener población estable, dependen directamente del Gobierno de España.

La España incorporada o asimilada se terminó de asimilar y ahora está plenamente integrada en el Estado como las demás regiones pero con curiosos matices. Aragón y Valencia se han ido aproximando a Castilla con el paso de los años mientras que Cataluña ha hecho lo inverso: se ha ido separando y ha ido creciendo el sentimiento soberanista en una región en la que el nacionalismo está muy presente desde finales del S. XIX. Las Islas Baleares están a medio camino entre optar por un acercamiento a Cataluña o a Valencia.

Por último, el resto de España, la llamada uniforme en 1854, ha sufrido un proceso diferente al de las regiones de la antigua Corona de Aragón. La democracia y la autonomía han conllevado que Castilla pierda peso como unidad y se hayan creado sentimientos regionales bastante fuertes. Es el caso de Galicia o Andalucía, regiones con una fuerte identidad propia. Asturias y Extremadura están a medio camino entre una fuerte identidad propia y la homogeneidad española y es curioso ver la fragmentación del núcleo castellano: Cantabria y La Rioja apostaron por ir por su cuenta, León se resignó a quedarse con Castilla la vieja y en la submeseta sur lo más destacable fue que Madrid se constituyó en autonomía debido a sus características especiales que la diferenciaban tanto de Castilla y León como de Castilla-La Mancha. Características especiales en lo demográfico y económico principalmente.

jueves, 12 de julio de 2012

¿Monarquía? ¿República?


 Representación de la I República española (1873-1874)

Mucho debate hay entre parte de la población española sobre la conveniencia de seguir manteniendo una monarquía parlamentaria como sistema político en estos tiempos de dura crisis económica. España ha tenido unas muy escasas experiencias republicanas, concretamente solo dos: entre 1873 y 1874 y, la más conocida, entre 1931 y 1939. Ambas experiencias, de corta duración, estuvieron marcadas por la inestabilidad pero también por el intento (frustrado) de modernización de un país que ya en el siglo XIX se había quedado a la zaga de sus vecinos europeos.

Por tanto la monarquía tiene en España una importante tradición aunque dista mucho de estar tan asentada como la monarquía británica, por ejemplo. De hecho, la monarquía española ha atravesado varios “parones” a lo largo de la Historia. Revoluciones, cambios de dinastía, guerras, dos repúblicas y una larga dictadura civil-militar en los que no hubo un rey en la jefatura del Estado.

El resto de la historia ya se conoce: tras la muerte del dictador se nombró un nuevo rey, Juan Carlos I y comenzó un proceso de transición a una democracia moderna similar a las de los países europeos del entorno que, a pesar de sus complicaciones, consiguió asentar un largo periodo democrático en el país.
La crisis ha roto en parte esa sensación de bienestar y prosperidad y la monarquía, como todas las demás instituciones, se está empezando a cuestionar seriamente. Actitudes como las del rey viajando a un lejano país africano a cazar elefantes o las de su yerno, el duque de Palma, implicado en un grave caso de corrupción, han hecho que la imagen de la monarquía muestre grietas importantes.

Aún así, no preveo un posible cambio de régimen en España. La imagen del rey puede mostrar grietas pero en una encuesta reciente se clarificaron bastante las posibilidades de futuro. Por primera vez el príncipe de Asturias, heredero de la Corona, obtiene más valoración que el Rey. Este dato es muy importante para la monarquía y para el actual sistema ya que garantiza que una mayoría de españoles apoyarán a Felipe de Borbón como futuro rey en vez de por un cambio de sistema que implicaría importantes reformas (la primera la de la Constitución de 1978).

En otros países el debate es intenso o inexistente. Me centraré en regímenes democráticos ya que las monarquías absolutas (que aún existen hoy en día) son casos aparte ya que se sostienen en el poder por medio del ejército y de los grandes empresarios nacionales. Es el caso de las monarquías absolutas de Oriente Medio.

 
 Monarquías (rojo) y repúblicas (azul) en la Unión Europea. Se observa que las monarquías se concentran en la zona occidental del continente. A ellas se les suma la noruega y las de varios microestados.
En Europa quedan muy pocas monarquías. Lejos queda la Europa de 1914 en vísperas de la I Guerra Mundial, cuando la república por antonomasia era  Francia desde mediados del S. XIX y el resto de países europeos (salvo alguna excepción como nuestro vecino Portugal) eran monarquías, la mayoría anticuadas. ¿Qué ha pasado con la monarquía en Alemania, Italia, Rusia, Turquía o Grecia? Alemania, Rusia y Turquía abolieron la monarquía tras la guerra de maneras más violentas (Rusia) o más pacíficas (Alemania). La derrota en la guerra mundial hizo que el káiser Guillermo II abdicara siendo así el último emperador alemán. En Rusia la revolución de 1917 primero derrocó a los zares para unos meses después asegurarse de que no volvieran asesinando a toda la familia imperial y abriendo así paso a un nuevo régimen en donde si bien no había un zar blanco llamado así propiamente sí había un zar rojo con un poder absoluto. Finalmente Turquía fue el caso más interesante ya que la derrota en la gran guerra provocó que el Imperio Otomano se desintegrase y quedase reducido a la actual Turquía. El sultán perdió el poder pasando a manos de un importante militar, Mustafá Kemal Atatürk, el fundador de la Turquía moderna. Un dictador que acercó a Turquía a Occidente modernizándola y convirtiéndola en el curioso híbrido que es hoy: ni totalmente europea ni totalmente oriental.

Italia y Grecia tardaron más en eliminar sus monarquías. Italia proclamó la república tras la II Guerra Mundial debido al apoyo entusiasta que había dado el rey Víctor Manuel III al dictador Mussolini que condujo a Italia a la ruina. Grecia por su parte tuvo una monarquía hasta los años 70 cuando, en el contexto de la Dictadura de los Coroneles, se depuso a la familia real griega.
En los demás países de la Europa del este las monarquías fueron abolidas especialmente tras la II Guerra Mundial y la instauración de regímenes comunistas.

Actualmente sólo hay 10 monarquías en Europa: España, Reino Unido, Noruega, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Mónaco y Liechtenstein. Andorra y el Vaticano podrían incluirse aunque tienen sus propios matices: el Vaticano es una monarquía electiva y teocrática y Andorra es un principado con dos copríncipes electivos de forma independiente (el presidente de la República Francesa y el obispo de la Seo d´Urgel).

Reino Unido es el caso más especial. La monarquía británica tiene una gran tradición y no ha tenido los problemas de la española al haberse desarrollado de forma ininterrumpida desde el S. XVII (aunque con cambios de dinastía). Su mayor peculiaridad es que su reina es jefe de Estado de algunos países que componen la Commonwealth. Así, Isabel II es reina no sólo del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sino también de Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Papúa Nueva Guinea junto a otros Estados más pequeños en América y Oceanía.
De esos Estados hay algunos como Canadá que ni se plantean la posibilidad de convertirse en repúblicas y otros como Australia en los que hay importantes debates al respecto.

Esa influencia de la monarquía británica sobre sus antiguas colonias dista bastante de la influencia que tiene la Corona española en las antiguas colonias americanas. La figura del Rey es muy respetada en América y una encuesta del año 2008 colocaba a Juan Carlos I como el líder más valorado en América latina. Sin embargo, España está perdiendo peso en América de forma importante en los últimos años frente a nuevas potencias en la zona como China, y eso en el prestigio español, comenzando por el de su Monarquía, se nota.

jueves, 5 de julio de 2012

Forever young!

Otro tema mítico de los años 80, Forever young. Dedicado a todos los que sean o han sido jóvenes.