lunes, 25 de febrero de 2013

Linkin Park, ese gran grupo



Saludos, Bloggerxs!

Esta entrada quiero dedicársela a uno de mis grupos favoritos y que, en cierto sentido, marcó mi adolescencia y, por tanto, guardo un buen recuerdo de él: LINKIN PARK.

No recuerdo cuando fue la primera vez que Linkin Park llegó a mis oídos pero sería por el año 2004 o 2005 y, seguramente, por Internet. Lo que sí recuerdo, curiosamente, es la primera canción que oí de ellos: Numb (en español, Insensible), uno de sus grandes éxitos, en su versión con el famoso rapero Jay-Z.


Evolución del logo de Linkin Park, eso sí, siempre claramente "alternativo".


Linkin Park es una banda con un estilo inconfundible ya que hace un mix genial de diferentes estilos musicales: desde nu metal a rap electrónico y, especialmente en sus últimos discos, rock alternativo. Fue fundada en 1996 en Los Ángeles, California, y estaba formada inicialmente por Mike Shinoda, Rob Bourdon y Brad Delson. Posteriormente se unieron Joe Hahn y Dave Farrell y, dos años después de su creación, incorporaron como nuevo vocalista a Chester Bennington. Entonces se denominaban Hybrid Theory (el nombre también de su primer disco) pero por problemas legales con un grupo europeo denominado Hybrid, cambiaron el nombre. Fue Chester quien propuso el nombre Lincoln Park, por un parque situado en Chicago, pero, de nuevo por problemas, en este caso de dominio en Internet, el nombre quedó como Linkin Park. 


Linkin Park en acción


Sus principales albums son, además de Hybrid Theory, Meteora, Minutes to Midnight y A Thousand sounds. Se observa en ellos una clara progresión: en los dos primeros nu metal y rap alternativo, en el tercero un estilo más cercado al rock alternativo y el cuarto muy experimental, con nuevos sonidos. Por tanto, con los años su música se ha ido “suavizando” progresivamente.

Entre sus canciones, me entusiasman (literalmente) algunas como Iridescent (del álbum A thousand sounds), In the end (de Hybrid theory), la ya citada Numb, What i´ve done (de Minutes to midnight), Breaking the habit (de Meteora) y Leave out all the rest (de Minutes to midnight).

Os dejo videos de Youtube, el primero es el álbum entero de Meteora (el enlace ya que no me dejaba insertarlo), el segundo el tema Breaking the habit (con su curioso videoclip) y el tercero es Leave out all the rest, creo que mi canción favorita de LP. Disfrutadlos! 

 http://www.youtube.com/watch?v=Na-pet5Jzn4&list=LLGEh_JU0HGT-qmbzCElAYeQ  






viernes, 22 de febrero de 2013

La anexión de Portugal (1580)



 Actual escudo de Portugal

Lo primero que hay que aclarar a la hora de tratar la etapa en la que el Reino de Portugal estuvo integrado bajo la misma Corona que el resto de la Península Ibérica (1580-1640), es que nunca se trató de una unificación política de todos los reinos peninsulares sino de una unión dinástica.

La anexión fue un complejo largo y complejo que finalizó en 1580 con Felipe II (1527-El Escorial, 1598) asumiendo la Corona portuguesa como Felipe I. Esto supuso que todos los territorios peninsulares pasasen a tener un mismo rey pero en absoluto fue una unión política ya que todos los reinos mantenían sus propias instituciones, leyes y tradiciones. De hecho, Castilla y Aragón seguían manteniendo sus propias Cortes en 1580 aunque desde época de los Reyes Católicos tuviesen un mismo Rey (salvo el breve paréntesis de Felipe el Hermoso y Juana I en Castilla mientras que Fernando II el Católico continuaba como rey de Aragón).

La unión de España y Portugal es aún hoy un asunto a veces susceptible para los portugueses aunque el paso de los siglos ha ido mitigando los recelos del país vecino y la Historia de ambas naciones ha tomado rumbos muy distintos en constantes ocasiones.

Sea como fuere, la unión dinástica de 1580 a 1640 debe estudiarse desde el momento en el que Portugal se convirtió en un reino independiente de Castilla y de León en el S. XI. Un pariente de doña Constanza de Borgoña, esposa de Alfonso VI, llamado Enrique, se casa con una hija del rey, Teresa, y es enviado a gobernar lo que entonces era Portugal (sólo el norte del actual Estado. El nombre Portugal proviene de la ciudad de Oporto). Gobernó como un conde dependiente de Alfonso VI. Sin embargo, cincuenta años después, hacia 1143, su hijo, Alfonso Enríquez, es reconocido como rey, aunque feudatario de Alonso VII de Castilla.

En los siglos siguientes continuaron las relaciones amistosas. Los matrimonios entre ambos reinos eran comunes pero el sentimiento de independencia también fue creciendo a lo largo de los siglos. El historiador Claudio Sánchez-Albornoz consideró que en contra de toda lógica geográfica, étnica, histórica o religiosa hay un corte horizontal en la Península Ibérica, aunque, eso sí, con una cierta colaboración abierta. 


Los sucesivos matrimonios hicieron que Manuel I el Afortunado, rey de Portugal (1469-1521), se casase con María, hija de los Reyes Católicos. De ésta tuvo a Isabel, quien se casó a su vez con Carlos I, padre de Felipe II. Por tanto, Felipe II recibió Portugal por vía materna.
También por estos matrimonios nació el último rey de Portugal de la dinastía Avis, Don Sebastián, apodado el Deseado, y origen de la problemática de la anexión al morir sin descendencia.

Estaba en plena relación con su tío, Felipe II, quien intentó ayudarle incluso mandándole un médico para estudiar su impotencia. Pese a esto, la “bárbara consanguinidad” (en palabras de Gregorio Marañón) hacía imposible la posible descendencia de don Sebastián de Avis.

En una expedición de conquista alocada, Sebastián intentó ocupar militarme Marruecos desoyendo los consejos de Felipe II, quien cedió ante la susceptibilidad de los portugueses que pensaban que el rey las Españas quería hacerse con el posible éxito de la empresa. La muerte de Sebastián en la expedición abrió el debate sucesorio que se cerró rápidamente al elegirse como nuevo rey al infante-cardenal don Enrique, hermano de Juan III, padre del fallecido Sebastián. Era un anciano poco conocido pero no un rey extranjero.
El paréntesis de don Enrique duró sólo dos años tras los cuales volvió a abrirse el problema sucesorio en Portugal.

El primero en la lista de candidatos era Felipe II, como hijo de Isabel de Portugal, hija mayor del rey Manuel el Afortunado, como se indicó anteriormente. Otro candidato fue Manuel Filiberto de Saboya, hijo de la hermana menor de Isabel. Los otros candidatos tenían menos posibilidades y entre ellos destacaba incluso un nieto de Manuel I ilegítimo.

Los apoyos en Portugal variaban. El recelo ante el rey Felipe II era evidente. Portugal era entonces un país dividido, sumido, aún habiendo pasado dos años, en una dolorosa derrota en Marruecos, y que padecía hambrunas casi endémicas.

Felipe II mandó a Portugal a dos personas de su confianza para conseguir apoyos a su candidatura. Varias universidades y obispos le ofrecieron su apoyo pero Felipe II decidió que un ejército cerca de la frontera era aún más convincente en sus pretensiones, como así fue. El objetivo no era entrar como un rey conquistador sino como un rey legítimo en plenitud de poder. 


El pretexto para ocupar Portugal fue la proclamación por parte de los rebeldes como rey del bastardo nieto de Manuel I. Felipe II acudió a Portugal con un ejército de unos 20.000 hombres dirigido por el viejo duque de Alba. Felipe II acudió al reino acompañado de la reina consorte Ana y con varios infantes. El objetivo de esto fue dar la impresión de que no iba a Portugal a la guerra sino con la familia hacia la capital de uno de los reinos de la Corona.

La campaña es un éxito aunque en medio de ella el rey Felipe II tiene que hacer frente a dos pérdidas personales: la muerte de su esposa la reina Ana y de su hijo primogénito el infante Diego por lo que no le quedará otro sucesor que el futuro Felipe III.

En abril de 1581 las Cortes portuguesas de Tomar le eligen rey de Portugal a los cincuenta y tres años. La integración de Portugal en la Monarquía Hispánica no será sencilla. A ello habría que sumarle los resentimientos del pasado y los recelos de los portugueses. Según el historiador portugués Alfredo Pimenta “los portugueses no eran hostiles a Felipe II y hasta les era simpático; y lo hubieran aceptado gustosos como rey privativo suyo; pero lo que aborrecían era su absorción por Castilla, de la cual los separaban años y siglos de guerras y luchas por distintos ideales”. Felipe II intentó vencer esos recelos retirando las tropas castellanas y estableciendo una separación formal y efectiva de Portugal aunque es evidente que la supremacía castellana continuaría. No habría impuestos para Castilla, las rutas comerciales con sus colonias permanecerían intactas, etc. Sin embargo, estas inteligentes políticas llevadas a cabo por Felipe II no se continuaron con el gobierno de sus sucesores y la independencia se haría efectiva en 1640 tras una rebelión general tras el intento del Conde-Duque de Olivares de centralizar todos los reinos por la Unión de Armas.
 
El intento de unir todos los reinos peninsulares ya había sido una obsesión con los Reyes Católicos (si bien no en el reinado de Carlos I, más ocupado en las tierras de sus antepasados borgoñones y alemanes) y Felipe II lo consiguió a base de una política adecuada respetando la identidad portuguesa. Fue por ello por lo que la unión dinástica perduró sesenta años hasta que, las equivocaciones tanto de Felipe III como de Felipe IV y sus validos, sumados a una identidad lusa muy fuerte que no había desaparecido, hicieron que el intento de mantener unidos  todos los reinos peninsulares se disolviera en la Historia hasta el día de hoy.


BIBLIOGRAFÍA

CABRERA DE CÓRDOBA, Luis. Historia de Felipe II. Salamanca: Junta de Castilla y León (1998)
VACA DE OSMA, José Antonio. Carlos I y Felipe II frente a frente. Madrid: Ediciones Rialp (1998)
VVAA. Atlas de Historia del Mundo. Barcelona: Parragon Books (2006)


Mediateca


[Fecha de consulta: 7 de mayo de 2012]



miércoles, 20 de febrero de 2013

1946: Hacia una Europa "ordenada"



Todos estamos de acuerdo en que Europa hoy es muy compleja social y étnicamente. Las últimas décadas de progreso en el continente (Europa Occidental, ya veremos qué pasa con la oriental) han promovido una fuerte inmigración hacia Europa, principalmente de personas procedentes de las excolonias respectivas: desde Pakistán a Argelia, Marruecos, Túnez, los países del África Subsahariana y los de América Latina.

Por tanto, principalmente en el oeste continental y en las grandes ciudades vemos un paisaje étnico y cultural muy diverso que contrasta con otras épocas de nuestra Historia de relativa uniformidad étnica.

Sin embargo, a pesar de esta fuerte inmigración que ha llevado a los paisajes urbanos actuales, sigue habiendo una mayoría poblacional “nativa”, sobre todo en Europa oriental, fruto de los enormes movimientos de población que se dieron tras la Segunda Guerra Mundial.

Terminada la guerra, Europa estaba en la más absoluta de las ruinas. El Tercer Reich, que había conquistado durante la guerra casi todo el continente, llevó a cabo una política de colonización masiva de Europa oriental tratando a la población local con una mezcla de crueldad e indiferencia del que se siente superior.

Los vencedores, los aliados occidentales por un lado y, por otro, los soviéticos, se dispusieron a reorganizar Europa y ello significó grandes movimientos de desplazados y refugiados. Antes de la IIGM, Europa era muy diversa y los Estados-nación acogían en su seno a importantes minorías. Como ejemplos destacan Polonia, Checoslovaquia y, por supuesto, la Unión Soviética.

Para este artículo voy a ofrecer muchos datos históricamente contrastados por fuentes destacables (que aparecen al final). Tras la Primera Guerra Mundial, las fronteras se reajustaron de forma muy destacable (caída de los imperios alemán, austrohúngaro, ruso y otomano) pero, a diferencia de la Segunda Guerra Mundial, no se movió la gente con esos cambios territoriales. Tras la caída del Eje en 1945, ocurrió lo contrario: hubo pocos cambios fronterizos pero enormes movimientos de población.

En lo territorial destaca, una vez más, el caso de Polonia. Ésta perdió más de 100.000 km² de sus antiguas fronteras anteriores a la guerra (recordemos que Polonia fue el desencadenante de la guerra por su invasión por parte de Alemania) a favor de la URSS pero, a cambio, se la recompensó con algo más de 60.000 km² pertenecientes a territorios alemanes al este de los ríos Oder y Neisse. Esto fue dramático ya que esos territorios siempre habían sido alemanes por lo que hubo movimientos de refugiados a la fuerza (y lo mismo los polacos de los nuevos territorios rusos).
La URSS por su parte engulló regiones enteras: la Besarabia rumana (este país también había perdido la guerra) además de otras regiones también rumanas como Bucovina y Rutenia y consiguió retener la península de Carelia, que había arrebatado a Finlandia durante la guerra.

Otros cambios territoriales en el este fueron el traspaso de Dobrudja de Rumania a Bulgaria, Trieste de Italia a Yugoslavia, etc.

El resultado final fue una Europa de Estados nacionales más homogéneos étnicamente que nunca antes. Hubo tres casos en el este que siguieron siendo claramente plurinacionales: la URSS (bálticos, rusos, bielorrusos, ucranianos, moldavos y un larguísimo etcétera), Yugoslavia (eslovenos, croatas, bosnios, serbios, montenegrinos, macedonios, albaneses) y Rumania, que continuó albergando una comunidad húngara muy relevante en Transilvania que continúa hoy en día además de millones de gitanos.

Otros países del este sin embargo sí pasaron a ser bastante homogéneos: Polonia, que en 1946 estaba habitada casi exclusivamente por polacos; Alemania, que había tenido que recibir a todos los desplazados alemanes obligados a trasladarse desde otras zonas del este europeo; Checoslovaquia, que pasó a albergar casi en exclusiva a checos y eslovacos, antes de la IIGM tenía nada menos que un 22 % de población alemana, un 5 % húngara y un 3 % ucraniana.

El culmen llegó con la caída del Bloque comunista: de Yugoslavia han surgido 6 países, cada uno de ellos, excepto Bosnia y Herzegovia y Serbia, bastante homogéneos étnicamente; Checoslovaquia ha dado lugar a las Repúblicas Checa y Eslovaca habitadas por sus respectivas nacionalidades. Con la URSS ocurrió algo semejante aunque más complejo ya que la Federación de Rusia sigue siendo un país enormemente multiétnico con conflictos relevantes y sangrientos como los del Cáucaso norte.

No ocurrió lo mismo en Europa occidental. La diferencia principal entre oeste y este es que la guerra en el oeste había sido de conquista pero no de colonización para el nuevo Reich. No hubo grandes movimientos de refugiados aunque sí hubo en menor medida como la vuelta a sus países de franceses, belgas, holandeses e italianos que se habían visto trasladados a Alemania a trabajar para el Tercer Reich. Estos movimientos se completaron rápidamente. Los países occidentales en varios casos también albergan varias naciones en su seno siendo los más relevantes Bélgica, Reino Unido y España.

Por último hay que destacar el caso de los judíos. Antes de la guerra estaban dispersos por casi toda Europa formando una minoría muy importante. Tras ella, quedaron pocos. De los que llegaron a ser liberados por los ejércitos aliados, 4 de cada 10 murieron a las pocas semanas dado que la gravedad de su estado superaba los conocimientos médicos. Los demás, se abrieron camino incluso en Alemania ya que en el este todavía no estaban seguros. Hay conocimiento de casos de pequeños pogromos en el este que hicieron que los judíos supervivientes acabaran en Alemania (como ejemplo, más de 60.000 judíos supervivientes huyó de Polonia en 1946 hacia Alemania debido a la inseguridad que aún imperaba en esas zonas). La creación del Estado de Israel posteriormente haría que muchos judíos se fueran definitivamente de Europa en busca de una tierra de paz.  
Mapa reciente de Europa. Actualmente Yugoslavia no existe como entidad política, sustituida por los Estados independientes de Montenegro y Serbia. Kosovo, provincia serbia al este de Albania, se independizó unilateralmente en 2008 pero no ha sido aceptada por la ONU


Por tanto, nacía así una nueva Europa más “ordenada”, aparentemente más homogénea, que en los 80 y 90 se terminó de confirmar. 

Bibliografía:
JUDT, Tony. Postguerra una Historia de Europa desde 1945. 8ª Edición, Madrid: Taurus (2012)

martes, 12 de febrero de 2013

Trabajo sobre el Protectorado español de Marruecos



Introducción histórica

El Protectorado español en Marruecos se desarrolló oficialmente entre los años 1912, año en el que se acordó la división del territorio entre Francia y España bajo régimen de protectorado, y 1956, año en el que se dio la independencia al país por ambos Estados europeos.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que España era una potencia colonial menor a principios del siglo XX tras la liquidación de su imperio ultramarino en la guerra de 1898 contra Estados Unidos. Tras dicho desastre, la política exterior española se dirigió al norte de África y, concretamente, Marruecos.

España no era la única con intereses en la zona. Su situación estratégica privilegiada (entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo y con el Estrecho de Gibraltar como importante nexo de comunicaciones mundial) hizo que también Francia y Alemania, entre otras potencias, fijaran su atención en Marruecos.
La Conferencia de Algeciras de 1906 se convocó con el objetivo de limar asperezas en una época de plena tensión entre bloques previa a la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Alemania, enfrentada con Francia, provocó un conflicto por Marruecos. Alemania estaba interesada también en establecer un control sobre el territorio pero, tras la firma de un pacto entre Francia y España, con el beneplácito de Gran Bretaña, en 1904, el káiser Guillermo II llegó a visitar Tánger apoyando la independencia de Marruecos.

La Conferencia de Algeciras acordó que España y Francia se ocuparían del territorio bajo régimen de protectorado aunque hasta 1912 no comenzaría a aplicarse una vez firmado el Tratado de Fez (en 1911 hubo una segunda crisis de Marruecos que retrasó la puesta en vigor del Acta de Algeciras). Estados Unidos actuó como importante árbitro junto a Gran Bretaña durante la Conferencia. ¹

Así, España se ocuparía de la franja norte del país, formada por dos zonas principales, el Rif y Yebala; y de una pequeña porción en el extremo sur de Marruecos conocida como Cabo Juby, actual provincia marroquí de Tarfaya, denominada Villa Bens en época española. En total unos 20.000 km². ²



Al margen quedaban las ciudades de Ceuta y Melilla, que pertenecían a todos los niveles a España y no al Protectorado; la ciudad de Tánger, que permaneció como ciudad internacional debido a su gran importancia estratégica; y la colonia de Ifni, también española pero fuera del Protectorado de Marruecos como tal.

Gobierno y administración

³

La administración del Protectorado fue compleja debido al conflicto que estalló en la zona del Rif y que no finalizó hasta 1927 ⁴. Este conflicto provocó que la administración colonial estuviese ocupada principalmente en el control bélico del territorio. El Protectorado era una fórmula mediante la cual los españoles en su zona y los franceses en la suya ejercían un gobierno indirecto sobre Marruecos, es decir, gobernaban a través de las administraciones marroquíes. Se creaba así la metáfora de un hermano mayor que cuidaba a su hermano menor de edad que no podía valerse por sí solo. El Estado supuestamente superior protegería al tutelado y a sus súbditos de una manera supuestamente “altruista” permitiendo su evolución a formas maduras de autogobierno ⁵.
España ya había comenzado a introducir en el territorio mecanismos de gobierno indirecto desde antes de 1912 en el marco de los conflictos con Marruecos en el siglo XIX. 


España, como potencia colonial muy venida a menos a principios del siglo XX, tomó como referencia la experiencia francesa en el Magreb. Así, los africanistas españoles veían a Francia con admiración por un lado y por otro con recelo al haberse quedado ese Estado con la mayor parte de Marruecos además de la más rica. A pesar de dicha rivalidad, ambos países colaboraron más de una vez y especialmente frente a la insurrección del Rif de Abd al-Krim.

A rasgos generales y sobre todo a partir de la pacificación de toda la zona, el Protectorado español de Marruecos en su zona norte (no debe olvidarse Tarfaya en el sur) estaba dividido en regiones (ver mapa de página anterior). Durante la II República eran tres en inicio pero en 1935 el servicio de Intervenciones (explicado más adelante) dividió el territorio en cinco regiones, a saber: Yebala, Lucus, Chauen (región occidental), Rif y Kert (región oriental). Esta división se mantuvo hasta el final del Protectorado en 1956. Además, cada región estaba dividida en cabilas, una división administrativa menor que era el eje del servicio de Intervenciones.

Fueron especialmente los militares españoles los que tomaron el modelo francés como referencia para la creación del sistema de oficinas de intervención ⁶. Estas oficinas tenían como objetivo tutelar las instituciones locales y el control indirecto de las sus autoridades. Para ello se necesitaba de otro eje central: conocer a fondo aquellas instituciones marroquíes que la administración colonial aspiraba a dirigir.

El objetivo de las intervenciones era “civilizar” a un pueblo ubicado en un estadio evolutivo inferior. Además el término albergaba acepciones de tipo contable y administrativo ⁷ además de militar. Este modelo de intervenciones no cristalizó hasta el fin de la ya mencionada Guerra del Rif en 1927. Se intentó que hubiera intervenciones en todas las cabilas del Protectorado. Los interventores eran asignados por la Delegación de Asuntos Indígenas  (DAI) del Protectorado.
El interventor debía intentar que la población indígena aceptase a una persona para que ejerciera el poder en la cabila, una persona también indígena que tendría el cargo de qa´id, cargo que existía previamente pero no era reconocido en todas las zonas que pretendían los españoles sino que eran votados por una yama o asamblea local. Para el éxito del Protectorado era necesario contar con el apoyo de estos cargos intermedios entre el interventor y la población.



La estructura de la administración del Protectorado era jerárquica y se iniciaba por el alto comisario y terminaba en el interventor de cabila, como representante sobre el terreno del Protectorado, con los jefes marroquíes correspondientes a cada nivel jerárquico, supervisados por los españoles.



La principal autoridad marroquí era el jalifa, delegado del sultán de Marruecos en el Protectorado español pero que debía ser elegido entre los nombres propuestos por las autoridades españolas. Hay que destacar que el sultán residía en la zona francesa y que los españoles temían que, a través del sultán, los franceses intentaran influir en el protectorado español.

Sea como fuere, el jalifa estaba sometido a las directrices del alto comisario, elegido a su vez por el jefe del Estado a propuesta del Consejo de Ministros por lo que se trataba de una figura eminentemente política. Durante los cuarenta y cuatro años de Protectorado pasaron por este cargo veintidós personas, la mayoría de rango militar ⁸. Durante el Franquismo, se le dieron más competencias aún al alto comisario. Su sede se hallaba en la capital del Protectorado, Tetuán.
Por su parte, sólo hubo dos jalifas en el tiempo que duró el Protectorado español: Mohammed Mehedi Uld Ben Ismael (1913-1925) y su hijo, Muley el Hassán bin el Mehdi (1925-1956). Ambos eran parientes del sultán.



Vemos así una gran heterogeneidad administrativa pero sometida a la política peninsular. Sin embargo, a pesar de los vaivenes administrativos y a los problemas en España, la administración del Protectorado mantuvo unos rasgos característicos a lo largo de su Historia: la descoordinación entre la política de Madrid y la de la Alta Comisaría, el patente predominio militar; la no aplicación de un proyecto de explotación socio-económica, las dificultades de organización y conocimiento del territorio y el predominio de la improvisación y el antagonismo entre un método militar de conquista y un africanismo civil de penetración económica ⁹.


Cultura, religión y justicia

El factor religioso no fue relevante únicamente por el peso del Islam en la sociedad marroquí sino también por la fuerza de las imágenes que los colonizadores tenían de él en una España fuertemente católica a pesar del lapso laico de la II República.
La religión no es una dimensión simbólica independiente que conforma la sociedad, sino que es desde éste desde donde se desarrollan, reconstruyen y transforman los significados religiosos y su influencia sobre las prácticas sociales ¹⁰.
A pesar de ello, la religión no era el único factor que condicionaba las relaciones hispano-marroquíes.
Los colonizadores creían que el Islam y la superstición eran las causas del atraso de los “moros”, pero tampoco plantearon el combate a esas creencias. De hecho, adoptaron una estrategia de respecto aparente, destinada a no despertar el recelo de los marroquíes. La estrategia asimismo de la DAI era convencer a los musulmanes de que los españoles no tenían interés en convertirlos al Cristianismo y que su presencia no perjudicaría al Islam ¹¹.

Es de destacar la utilización que los españoles realizaron de la Historia. La interpretación era clara: justificaron la presencia española en Marruecos en el símil de las relaciones hispano-marroquíes como un frontón, en el que los colonizadores devolvían la pelota de la “civilización”. Si en la Edad Media habían sido los musulmanes los que habían llevado la ciencia y la civilización a España, en época del Protectorado era España la que llevaba dicha civilización a Marruecos, que la había perdido al estar en un estadio cultural inferior. 


Este planteamiento surgió ya en el africanismo de la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, durante la guerra de 1859-1860, periodistas y militares españoles seguían considerando a los musulmanes como enemigos crueles y fanáticos ¹², una imagen que se mantuvo durante mucho tiempo aunque, poco a poco, se fue invirtiendo hasta desembocar en la “hermandad” hispano-marroquí que justificaba el Protectorado, como se ha visto anteriormente.

Al estar en decadencia, eran musulmanes culturalmente en decadencia respecto a su época de esplendor en al-Ándalus, el “Islam español”, como lo denominaban los colonizadores.
La política española respecto al Islam durante el Protectorado no fue ajena a este contexto ideológico. En los argumentos esgrimidos para justificar el “respeto” por el Islam, se apelaba al pasado islámico de la Península. De acuerdo a esta concepción, los colonizadores hispanos estaban más cerca de los musulmanes que otros colonizadores europeos y podían comprender mejor el “alma del indígena” ¹³. El nacional-catolicismo durante el Franquismo no afectó a esta concepción en Marruecos.

Los españoles hicieron una distinción general en el protectorado entre el Islam ortodoxo y el popular. Según señaló en 1946 Ochoa Iglesias, “en el campo se rezaba muy poco, se olvidaba el ayuno y la peregrinación y la tibieza en el culto ortodoxo se compensa […] la vinculación a alguna cofradía”. Se consideró que los bereberes practicaban un Islam que se oponía a la ortodoxia. Pocas veces los autores españoles reconocían el sincretismo de las prácticas religiosas y normalmente las situaban en el terreno de los arcaísmos y restos del pasado preislámico ¹⁴.

En cartas a los interventores, el delegado de la DAI, García Figueras, insistía en la importancia de mantener el arraigo del Islam entre los marroquíes para evitar el desarrollo del nacionalismo o el comunismo considerando una ventaja el poder religioso del Sultán.
Con este fin y para demostrar de forma práctica que los españoles respetaban el Islam, la DAI fomentó la reconstrucción de edificios religiosos y promocionó algunos rituales que, en realidad, reforzaban la sumisión de éstos a las autoridades políticas y religiosas o legitimaban el poder colonial ¹⁵.
La reconstrucción de edificios religiosos provocó las quejas de la autoridad eclesiástica pero aún así se llevó a cabo tanto en zonas rurales como en ciudades.


El ámbito jurídico en el Protectorado español era complejo ya que cada grupo social (españoles, judíos y musulmanes, estos últimos con diferentes jurisdicciones) estaba sometido a una justicia diferente. Las autoridades coloniales transformaron las jurisdicciones existentes en Marruecos e impusieron la legitimidad del Derecho hispano en territorio marroquí para los súbditos españoles ¹⁶. La Alta Comisaría introdujo los tribunales hispano-jalifianos para juzgar asuntos relativos a los ciudadanos españoles residentes en el Protectorado y a los protegidos marroquíes. La población judía quedaba sometida a la justicia mosaica. En 1924 la comunidad judía de la zona española creó el Alto Tribunal Rabínico, presidido por el gran rabino de Tetuán.

Por su parte, la población magrebí musulmana estaba sometida a la jurisdicción de diversos tribunales. Los protegidos de los españoles estaban sometidos, como se ha dicho antes, a los tribunales hispano-jalifianos, pero sólo cuando estaban implicados ciudadanos marroquíes, las causas pasaban a depender de los tribunales del majzan y de la sharí`a (ley islámica) ¹⁷. Las tropas de Regulares quedaban sujetas al código español de justicia militar.

El resto de los musulmanes quedaban adscritos a la jurisprudencia majzeniana (relativa a asuntos penales, civiles y mercantiles) y a la islámica (centrada en el estatuto personal y familiar, e incluyendo también asuntos penales, comerciales y bienes no inscritos). La justicia de éstos estaba jerarquizada. Su nivel inferior estaba en manos de los qudat de las ciudades y de las cabilas. Por encima se hallaban los de región, coronados por el Tribunal Superior de Apelación y el Ministerio de Justicia. Esta estructura reproducía la política diseñada por los colonizadores.
A pesar de estas consideraciones, la justicia era más complicada ya que en las zonas rifeñas la figura del qadi (administrador de justicia local) era objeto de doble percepción: por un lado todo lo que emanaba del Corán y los compendios de jurisprudencia tenía autoridad y hasta el bereber menos arabizado lo tenía en cuenta. Pero por otro lado, el qadi seguía teniendo en ciertas circunstancias problemas de reconocimiento y autoridad ¹⁸.

Además, había problemas de delimitación de las jurisdicciones. Destaca en especial el conflicto de competencias entre el qa´id y el qadi, que se mezclaban hasta confundirse en determinados terrenos.
El espacio físico para impartir justicia era la mahkama o tribunal, que debía albergar el archivo de los documentos.


En caso de ausencia de los funcionarios, debía ser vigilada por el askar de la intervención. Las instrucciones españolas insistían en que cada oficina debía estar cerca del tribunal, aunque guardando las directrices de la aparente independencia se decía se decía que “estos locales estarán discretamente apartados” ¹⁹.

El modelo introducido por los españoles se centraba en la sharí`a y en la figura del qadi. Estos cargos judiciales también debían ser ratificados por la administración española. Así, el reglamento de 1928 fijaba las diferentes categorías de personal así como sus labores y honorarios. Para delimitar funciones, establecía que el qa´id se debía ocupar de las faltas leves, de la infracción de los bandos de policía, de los delitos penales equivalentes al código penal español, de aquellos contra la seguridad del Estado, del orden público y del régimen político y de los delitos contra el honor y la honestidad. Las competencias del qadi eran la interpretación y administración de la “justicia cheránica” y de los delitos contra la propiedad cuando se desconocían los autores. No aparece muy clara la definición de los aspectos “cheránicos”.

En caso de conflicto sobre la autoridad que debía intervenir, la autoridad española, normalmente el interventor, era el que se ocupaba excepto en los asuntos sometidos a la sharí`a. de esta manera, el interventor español ejercía una especie de justicia indirecta al controlar tanto al qa´id como al qadi ²⁰.  



¹ GONZÁLEZ ALCANTUD, José Antonio; Martín Corrales, Eloy. La Conferencia de Algeciras en 1906: un banquete colonial. Barcelona: Edicions Bellaterra (2007),  pág 15
² estudiosgeograficos.revistas.csic.es/index.php/.../article/.../309/308, pág 20

⁴ MATEO DIESTE, J. Lluís. La <> hispano-marroquí. Política y religión bajo el Protectorado español en Marruecos . Barcelona: E. Bellaterra (2003),  pág 55
⁵ Ibídem, pág 56

⁶ MATEO DIESTE, J. Lluís. La <> hispano-marroquí. Política y religión bajo el Protectorado español en Marruecos . Barcelona: E. Bellaterra (2003),  pág 58
⁷ Ibídem, pág 61

⁸ Ibídem, pág 67

MATEO DIESTE, J. Lluís. La <> hispano-marroquí. Política y religión bajo el Protectorado español en Marruecos. Barcelona: E. Bellaterra (2003),  pág 68
¹⁰ Ibídem, pág 221
¹¹ Ibídem, pág 222

 ¹² MATEO DIESTE, J. Lluís. La <> hispano-marroquí. Política y religión bajo el Protectorado español en Marruecos. Barcelona: E. Bellaterra (2003),  pág 224
¹³ Ibídem
¹⁴ Ibídem, pág 230
¹⁵ Ibídem, pág 231

¹⁶ MATEO DIESTE, J. Lluís. La <> hispano-marroquí. Política y religión bajo el Protectorado español en Marruecos. Barcelona: E. Bellaterra (2003),  pág 241
¹⁷ Ibídem
¹⁸ Ibídem, pág 242

¹⁹ MATEO DIESTE, J. Lluís. La <> hispano-marroquí. Política y religión bajo el Protectorado español en Marruecos. Barcelona: E. Bellaterra (2003),  pág 243
²⁰ Ibídem, pág 244

sábado, 9 de febrero de 2013

La guerra total: el Pacífico (1941-1945)

Mapa del Pacífico al comienzo de la guerra
Estados Unidos en 1941 era todavía neutral pero se tenía constancia de las ayudas que enviaba en forma de material y de logística a Reino Unido, en ese entonces única potencia que hacía frente al Eje, tanto en Europa como en África.

La invasión de Alemania de Polonia debida a múltiples factores (es muy simple atribuir la Segunda Guerra Mundial sólo y exclusivamente a Alemania, ya que sus antecedentes directos son los tratados que se firmaron al acabar la Primera Guerra Mundial en 1918 y 1919) desencadenó el mayor conflicto de la Historia. Entre 60 y 70 millones de personas perdieron la vida, tanto militares como civiles, en una guerra total que afectó a todos los continentes aunque principalmente se libró en Europa, el norte de África, Oriente Próximo, el este asiático y los océanos Pacífico y Atlántico.

Estados Unidos, que había salido muy reforzada de la Gran Guerra, tenía una opinión pública favorable a la neutralidad en dicho conflicto. De hecho, las correrías de Hitler en Europa no habían impactado tanto a la opinión pública estadounidense tanto como las masacres que habían hecho los japoneses en los años venideros con la invasión de China.

Japón, considerado una potencia menor, sería la que hiciera entrar en el conflicto a Estados Unidos de manera completa. El 7 de diciembre de 1941 Japón atacaba por sorpresa la base naval de Pearl Habor, en Hawaii, con escuadrillas de zeros y cazabombarderos además de parte de la flota del Imperio nipón como apoyo a su aviación desde la que sería el arma clave para la Guerra del Pacífico: el portaaviones.

El ataque fue un éxito para Japón. Pillaron desprevenidos a los estadounidenses consiguiendo hundir la mitad de la flota de EEUU en el Pacífico, un golpe muy duro. Las pérdidas humanas fueron peores: más de 2.400 muertos y de 1.200 heridos además de decenas de bajas de civiles. Estados Unidos entraba así en la II Guerra Mundial, dedicándose inicialmente al frente del Pacífico. Sin embargo, Alemania e Italia, creyendo que este contundente golpe habría desarbolado a Estados Unidos, le declararon la guerra por lo que los estadounidenses debían hacer frente a todos los frentes. 
El presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, firma la declaración de guerra contra Japón tras el ataque a Pearl Harbor.

Japón en los primeros meses de 1942 parecía imparable: en los años previos había invadido China y había creado un protectorado en Manchuria (llamado Manchukuo. Recomiendo la película “El último emperador” (1987) para conocer más sobre lo sucedido en China en la primera mitad del S. XX pues es muy recomendable para entender la China de hoy).

Desde sus bases chinas atacó la Indochina francesa, Tailandia y Birmania, colonia británica, en donde hubo fuertes combates entre japoneses y británicos dada la intención de Japón de conquistar hasta la India. Los nipones avanzaron sobre las Filipinas, bajo control estadounidense; y las islas del Pacífico cercanas como las Marianas, Indonesia, Nueva Guinea, las islas Marshall y las Salomón. El objetivo era llegar a Australia y combatir desde ese enorme frente del Pacífico a Estados Unidos antes de una posible invasión a Hawaii.

Sin embargo, Japón sólo había conseguido despertar a un gigante dormido y ponerse en frente a una coalición de países como eran no sólo Estados Unidos y China sino también Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido e India. 

El poderío japonés duró hasta la Batalla de Midway, en la que fue derrotado por Estados Unidos, que conocía previamente los movimientos que iba a hacer la flota nipona. Este fue el punto de inflexión y por el que Japón sólo pudo retroceder ante el empuje aliado a partir de entonces. Los estadounidenses tuvieron que ir recuperando las islas del Pacífico casi una por una, por lo que la guerra se prolongó, como sabemos, hasta 1945, cuando Estados Unidos tomó en agosto en ese año una decisión drástica para acabar rápido con la guerra que, en Europa, había finalizado en mayo con la toma de Berlín y el fin del régimen de terror nazi.

Soldados estadounidenses plantan su bandera en Iwo Jima, isla ya muy cercana
 a Japón, ocupada meses antes del bombardeo nuclear.
Estados Unidos había ensayado previamente la nueva arma nuclear. El temor de que Alemania pudiera desarrollar la bomba antes que Estados Unidos motivó que los científicos estadounidenses la terminaran y ensayaran en julio de 1945 en el desierto de Nuevo México. El éxito de la prueba, parte del llamado Proyecto Manhattan, hizo que se decidiera lanzar la bomba en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en pleno Japón. Y así se hizo.
El "hongo" que produce una explosión nuclear por efecto de la aparición de una gran masa de gases de baja densidad cerca del suelo que hace que se eleven rápidamente y que, al llegar a determinada altura con una densidad menor, se dispersen. La fotografía es de la bomba de Nagasaki.
 
Esas bombas nucleares eran de efectos relativamente bajos si se comparan con las actuales pero aún así fueron espeluznantes. Todo lo más cercano a la explosión, ya fueran edificios, personas, animales o plantas se derritió. La bomba produjo un huracán de fuego de temperaturas de hasta 3.900 grados Celsius y vientos de más de 1.000 km/h. el infierno, si es que existe, se vivió los días 6 y 9 de agosto en esas ciudades japonesas. Aún así, los efectos se vieron reducidos por la orografía de ambas ciudades, sobre todo de Nagasaki. Hacia finales de 1945, por efectos de las explosiones inmediatas y por los posteriores de la radiación, habían muerto 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, la gran mayoría civiles. Desde entonces, centenares de personas han muerto por efectos de las explosiones principalmente por casos de leucemia y de distintos tipos de cáncer.

Para finalizar el artículo sobre este cruento frente de la Segunda Guerra Mundial, dejo la frase que apareció en L´Osservatore Romano el 7 de agosto cuando aún no había sido lanzada la segunda bomba nuclear: “Esta guerra lleva a una conclusión catastrófica. Increíblemente esta arma destructiva se convierte en una tentación para la posteridad que, como sabemos por amarga experiencia, aprender muy poco de la Historia”. No le faltaba razón a dicha frase pero de momento, por suerte, se equivocó en el análisis: fue la primera y única vez que ha habido un ataque con armas nucleares. Esperemos que siga así para siempre.


Bibliografía: VVAA, HISTORIA UNIVERSAL CONTEMPORÁNEA. Barcelona: Ed. Ariel (2010) 
Cómo suena una bomba nuclear, muy recomendable: 
http://jmnoticias.com/2012/07/18/asi-suena-una-bomba-atomica/ 

sábado, 2 de febrero de 2013

BS Imperivm


Saludos, bloggerxs!

¡Y empezamos febrero! Y para comenzar con buen pie os adjunto un track de la banda sonora de Imperivm III, que es magnífica. Este track además se parece mucho a uno de los temas de la BSO de Astérix y Obelix por lo que si encima juegas con los galos Imperivm está totalmente ambientado en la época (o, mejor dicho, en la percepción que tenemos de dicha época, muy épica).

¡Disfrutadla!