sábado, 21 de septiembre de 2013

Regencias en España




 La regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902) fue la más larga, casi 17 años.

Ayer recibimos la noticia de que el Rey Juan Carlos va a tener que someterse a una nueva operación debido a una infección en la prótesis que tiene en su cadera izquierda. Esto le inhabilitará, quiera o no, durante unos meses en los que algunas de sus funciones podrá asumirlas el Príncipe Felipe pero otras, las más propias del Jefe del Estado, no tendrán sustituto.

Debido a esto se ha discutido la posibilidad de una regencia temporal del príncipe por inhabilitación del Rey. Esta posibilidad la reconoce la Constitución en su artículo 59.2. El regente no es una figura nueva en España ya que, desde la unificación de facto de los antiguos reinos peninsulares con los reinados de Carlos I y Felipe II, ha habido cuatro regencias.

En caso de que el príncipe o princesa de Asturias fuese menor de edad, la regencia la asumiría el rey o reina consorte del monarca inhabilitado o fallecido. En España las regencias se han dado por muerte del monarca y por minoría de edad del heredero.

La primera fue la regencia de Mariana de Austria (1665-1675), quien la asumió a la muerte de Felipe IV debido a la minoría de edad de Carlos II (el hechizado). Es interesante destacar que, una vez Carlos II asumió el poder, Mariana siguió teniendo una fuerte influencia en los asuntos de gobierno debido a la debilidad de su hijo.

Las demás regencias de la Historia de España fueron en el convulso siglo XIX. A la muerte del rey Fernando VII en 1833 le sucedió su hija Isabel II pero su minoría de edad provocó la regencia de su madre María Cristina de Borbón (1833-1840). Esta regencia fue muy convulsa debido a la Primera Guerra Carlista que enfrentó a los partidarios de Isabel, liberales, contra los partidarios de Carlos Isidro, hermano de Fernando VII, los carlistas. Una vez ganada la guerra, María Cristina tuvo que afrontar los conflictos entre liberales y las conspiraciones contra ella. Finalmente, en 1840 tuvo que partir al exilio.

Isabel seguía siendo muy joven por lo que hubo una nueva regencia en manos de Baldomero Espartero (1840-1843). Espartero era un general triunfante de la guerra carlista y político progresista que tenía una gran popularidad. En la actualidad también podría llegar a consorte una persona no perteneciente a la realeza como reconocen los artículos 59.3 y 59.4 de la Constitución, pero con una, tres o cinco personas y siempre españoles y mayores de edad.
Espartero, enfrentado con los moderados, fue derrotado en la Batalla de Torrejón de Ardoz en 1843 por Narváez y tuvo que partir al exilio.

Debido a ello, las Cortes decidieron que a Isabel, con solo trece años, se le adelantara la mayoría de edad para evitar una tercera regencia consecutiva.

La última regencia que ha habido en España como tal fue la de María Cristina de Habsburgo (1885-1902). La asumió a la muerte prematura de Alfonso XII. Al principio fue llena de incertidumbre ya que estaba embarazada pero sin más descendencia. Sin embargo dio a luz a un varón, el que nada más nacer se convirtió en Alfonso XIII. Su madre siguió siendo regente hasta su mayoría de edad, periodo enmarcado en la Restauración y en el turno pacífico de los partidos Conservador y Liberal. En su regencia ocurrió en Desastre del 98 y la liquidación del imperio colonial. Finalmente, en 1902, con una nación desanimada, Alfonso XIII cumplió los dieciséis años (mayoría de edad de entonces) y finalizó la última regencia que hemos tenido.

A pesar de ello, ha habido algunos periodos de tiempo en los que ha habido gobiernos provisionales (aunque dentro del reinado de un monarca o, también, sin un Rey debido a sustitución) y también es de destacar el último año de Franquismo, cuando el entonces príncipe Juan Carlos asumió interinamente la jefatura del Estado por enfermedad de Franco (entre julio y septiembre de 1974 y entre octubre y noviembre de 1975, hasta la muerte del dictador).

Por tanto, como se ve en este breve artículo, una regencia no es algo nuevo en nuestro país y debe ser tenida en cuenta en caso de que el Rey vaya a estar inhabilitado durante meses ya que España no debería estar sin un jefe de Estado activo durante tanto tiempo.Eso sí, hay que señalar que sí sería la primera regencia debido a una incacapidad del rey de asumir sus funciones.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Nos dejan sin transporte público



Imagen de la página web www.ecomovilidad.net  


Normalmente utilizo mi blog para escribir temas de cultura general con artículos sobre Historia, política o música pero esta vez es una denuncia necesaria sobre lo que se está haciendo con el transporte público no solo en mi ciudad, Torrejón de Ardoz, sino en todo el Corredor del Henares.

El Corredor tiene una población de nada menos de medio millón de habitantes en tan solo cuatro municipios y, por ello, y también por su forma (un corredor, como su nombre indica) necesita de un transporte público eficaz y regular para comunicarnos con Madrid y con los municipios vecinos.
En los últimos meses hemos visto cómo el Consorcio de transportes de Madrid, organismo dependiente directamente de la Comunidad de Madrid pero en el que los ayuntamientos tienen voz, ha recortado drásticamente los servicios de autobuses en toda la zona, tanto urbanos como interurbanos.

Despejemos posibles creencias: nada tienen que ver las concesionarias de autobuses (como ALSA) con el recorte. Las líneas de autobuses son públicas y dependen del Consorcio, que paga las concesiones a empresas como ALSA o ETASA. Por tanto, los recortes vienen directamente del Consorcio y, por tanto, de la Comunidad de Madrid con el beneplácito de los ayuntamientos, que no hacen nada por evitarlo.

En Torrejón los recortes se han cebado tanto con las líneas urbanas (la línea 1 Circular A/B, la línea 2 y la línea 4) como con las interurbanas (226 y 824 principalmente). La Circular, línea más utilizada de la localidad, ha recortado servicios de tal modo que si antes tenía autobuses cada 10 minutos entre diario, ahora es cada 15 minutos y, los fines de semana, la friolera de 20 minutos o incluso media hora en domingos cuando antes era cada cuarto de hora.
La línea 2, que comunica el centro con barrios más aislados como Torrenieve, El Castillo y Los Fresnos, ha sido la más afectada ya que si antes ya pasaban cada 20 minutos, ahora va a ser cada media hora todos los días dejando a los vecinos de dichos barrios muy aislados a no ser que tengan coche o vayan andando.
Por último, la línea 4, que une Torrejón con el Parque Corredor, ha pasado de tener autobuses cada 15 minutos a tenerlos cada media hora, perjudicando a los usuarios del centro comercial y a los trabajadores.

Mientras tanto, el ayuntamiento de Torrejón guarda silencio y solo habla para anunciar que el alcalde ha inaugurado nuevas marquesinas y autobuses nuevos. Miren, si tengo que elegir entre autobuses de último modelo y marquesinas chic o tener los mismos servicios de antes, me quedo con lo segundo.  

 "Si tengo que elegir entre autobuses de último modelo y marquesinas chic, o tener los mismos servicios de antes, me quedo con lo segundo"
 
El recorte de las interurbanas ha sido escandaloso ya que se ha producido esta misma semana sin aviso previo por parte del Consorcio. De esta manera la 226 pasa a tener servicio cada dos horas los fines de semana perjudicando gravemente a los vecinos de la zona norte de Torrejón y obligándoles a tomar otras líneas, más alejadas de sus casas.
La línea 824, fusionada desde hace meses con las antiguas 225 (Torrejón-Alcalá) y que ya era una mala solución, ha sido prácticamente liquidada. Si antes tenía unos horarios más o menos regulares cada media hora, ahora pasa a ser un bingo en el que no sabes cuándo puede aparecer ya que hay servicios cada media hora o cada 40 minutos. Y, a pesar de los horarios señalados en la web del Consorcio, se incumplen con algunos servicios que no se producen, como el que escribe esto ha podido comprobar in situ.

Y mientras seguimos pagando más por el transporte público a cambio de que Comunidad de Madrid y ayuntamientos nos den peores servicios, ¿Hasta dónde van a llegar?

viernes, 6 de septiembre de 2013

Jefes de Estado de España (Parte IV)



DINASTÍA BORBÓN 2ª RESTAURACIÓN (1874-1931)

A finales de 1874 llegó a España el nuevo rey, Alfonso XII, hijo de Isabel II. Su reinado se abría con expectativas después de seis años que, si bien habían tenido buena voluntad en el sentido de buscar un impulso decisivo a la democratización de España, se habían caracterizado por su inestabilidad. El principal valedor del joven rey (llegó al trono con solo 17 años) fue un político que daría que hablar, Antonio Cánovas del Castillo, liberal conservador. Junto a Práxedes Mateo Sagasta, líder de los liberales progresistas, ideó un sistema de turno pacífico entre ambos partidos que se llamaría a posteriori la Restauración. Así, había elecciones pero claramente amañadas, pues se ideaban toda clase de triquiñuelas para que ganara el partido correspondiente en cada elección, el Conservador o el Liberal. El caciquismo y el clientelismo estuvieron claramente extendidos durante la Restauración.  Las clases bajas quedaban excluidas del sistema pero en 1890 se aprobó el sufragio universal masculino. Este sistema de turno de partidos fue eficaz hasta la década de 1920.

Alfonso XII fue apodado El pacificador  debido a que consiguió estabilidad para España y terminó las dos guerras que afectaban al país desde el reinado de Amadeo I, la de Cuba y la tercera guerra carlista. En 1876 derrotó a los carlistas y abolió los fueros de Navarra y las provincias vascas, principales apoyos carlistas. Sin embargo, en 1878 les concedió el famoso concierto económico. La guerra de Cuba acabó en 1878  pero la paz no perduró ya que dos décadas después el conflicto se reabriría.

Se redactó una nueva constitución para el nuevo régimen, la de 1876, que fue la más duradera de nuestra Historia, pues estuvo en vigor hasta 1923. Por esta Carta Magna el rey era árbitro y tenía amplios poderes ya que la soberanía estaba compartida entre las Cortes y el monarca. Las Cortes pasaban a ser bicamerales, con un Congreso y un Senado, como en la actualidad. Por otro lado, se reconoció la libertad religiosa, aunque el catolicismo siguió siendo la religión oficial del Estado.
Enfrente de este sistema había diversos grupos que fueron cobrando fuerza con el paso de los años: los carlistas, nunca vencidos del todo; los republicanos, muy fragmentados; el movimiento obrero, que fue cobrando importancia en dos variantes muy diferentes, los anarquistas y los socialistas (el PSOE se fundó en 1879); y, finalmente, los regionalistas y nacionalistas periféricos como el catalanismo y el nacionalismo vasco (el PNV se creó en 1895).

El sistema estaba ya establecido pero, solo diez años después de llegar al trono, Alfonso XII moría por una enfermedad en 1885. Su segunda esposa, María Cristina de Habsburgo, estaba aún embarazada del hijo del monarca y no se sabía si sería varón o no, aunque se suponía que, de ser mujer, podría reinar como lo había hecho Isabel II. Mientras tanto, María Cristina ejerció la regencia. Unos meses después nacía Alfonso XIII, y, curiosamente, nacía ya como rey. Debido a su minoría de edad, su madre seguiría siendo la regente y la que tomaba decisiones como una auténtica reina titular. Se mantuvo el sistema que se había creado con Alfonso XII y se siguieron turnando conservadores y liberales sin mayores problemas.

España en estos años se caracterizó por continuar su lenta industrialización y expansión del ferrocarril. Había pasado a ser una potencia de muy segundo orden. Mientras sus vecinas europeas creaban inmensos imperios coloniales, España mantenía sus antiguas colonias insulares de ultramar (Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam y varios archipiélagos en el Pacífico). Por otro lado, amplió su presencia en África asegurando la Guinea Ecuatorial y expandiéndose por el Sáhara Occidental.
En 1898 la tensión había aumentado en Cuba hasta límites insoportables. Los nuevos insurrectos exigían la independencia de la isla de España y contaban con las simpatías (falsas) de Estados Unidos, que veía en Cuba un salto hacia expandir su influencia en América y también en el mundo. Así, en febrero de 1898 se produjo el hundimiento del buque estadounidense Maine en La Habana y Estados Unidos acusó del siniestro a los españoles (los hechos no están esclarecidos). Entraba así en la guerra a favor de los insurrectos cubanos y volcaba la guerra decisivamente pues España no fue rival para la incipiente potencia americana. Tras varias derrotas el gobierno español negoció con Estados Unidos la paz que llegó con el Tratado de París por el que quedaba liquidado el imperio de ultramar de España al cederle a Estados Unidos Filipinas, Puerto Rico, Guam y Cuba, a la que se le dio la independencia como satélite de los estadounidenses. España mantuvo los archipiélagos del Pacífico pero, la dificultad de poder mantenerlos hizo que se los vendiera un año después a Alemania.

La dura derrota sumió al país en una cierta desesperanza, aunque no motivó cambios políticos. Entre los intelectuales comenzó a hablarse de regeneracionismo, surgiendo la Generación del 98, debido a este desastroso acontecimiento de la Historia de España.

Después del 98 España trató de compensar la presencia en el Caribe y en el Pacífico por una mayor influencia en África, concretamente en el norte de Marruecos.
En 1902 Alfonso XIII cumplía la mayoría de edad y, al fin, comenzaba su reinado personal que se caracterizó por los continuos intentos del rey de intervenir en la política española, así como en los partidos gobernantes. Además, el rey estableció una relación cercana con los mandos militares. 

 Los líderes del Partido Conservador (Cánovas) y Liberal (Sagasta) dejaron paso a nuevos presidentes del gobierno como Antonio Maura (conservador) y José Canalejas (liberal), aunque el sistema de la Restauración de turno de partidos comenzaba a mostrar síntomas de cansancio. Estos dos últimos políticos trajeron políticas diferentes. Maura entendió la necesidad de hacer reformas y cambios y propuso la “revolución desde arriba para que no nos la hagan desde abajo” de acuerdo a los tiempos que empezaban a correr en Europa. Su mandato, iniciado en 1904, terminó en 1909 debido a los efectos de la Semana Trágica de Barcelona y de la posterior represión. Canalejas fue presidente entre 1910 y 1912 y propuso una democratización evidente. Un mayor papel del Estado en materia social y laboral que sentó unas basas para un Estado del Bienestar, y una progresiva secularización del Estado. Finalmente, Canalejas fue asesinado sin poder llevar a término sus propuestas.

El sistema estaba agotado, el turno de partidos sin líderes fuertes y el contexto europeo muy convulso al comenzar la Primera Guerra Mundial, en la que España se mantuvo neutral, pero que afectó a la política nacional. En 1917 se produjo la Revolución Rusa que llegó a España en forma de mayor inestabilidad. Posteriormente, la situación no hizo más que empeorar: la guerra en Marruecos se agravó y entre 1917 y 1923 hubo trece crisis de gobierno. Además, en Barcelona también aumentó la conflictividad social de manera progresiva apareciendo el pistolerismo.

En 1921 la crisis llegaba a su culmen con el desastre de Annual en el que el ejército español fue duramente derrotado en Marruecos por las tropas rifeñas de Abd el Krim.

Esta derrota condujo al pronunciamiento militar de septiembre de 1923 que comenzó en Barcelona Miguel Primo de Rivera y que consiguió el poder sin apenas oposición y casi se podría decir, con apoyo de ciertos sectores sociales.
El rey consintió la dictadura de buen grado ya que tomó varias medidas para solucionar la difícil situación que atravesaba el país. Al ser una dictadura se terminó el turno de partidos que existía desde el siglo XIX y se derogó la constitución de 1876.

El principal problema era la guerra colonial en Marruecos en la que España iba en desventaja. Para acatar el problema de una vez por todas y pacificar el territorio, Primo de Rivera preparó un desembarco en Alhucemas con apoyo francés para rodear a las tropas rifeñas. La operación fue un éxito y al fin se podía aplicar el protectorado español en el norte de Marruecos.

En política interior Primo de Rivera llevó a cabo una política de obras públicas muy necesaria para el país y se llevó a cabo con éxito la Exposición Universal de Barcelona de 1929 (ciudad que ya había acogido la de 1888).
Primo de Rivera colaboró con los socialistas, especialmente con la UGT, mientras que los más reprimidos fueron los anarquistas, relevantes en España desde principio de siglo y que habían dado más de un dolor de cabeza a los sucesivos gobiernos.

A finales de la década la situación empezó a torcerse y, a pesar del éxito de la Exposición Universal, los problemas comenzaron a aflorar por todos lados. El dictador, cansado, dimitió en 1930. El rey Alfonso XIII, comprometido por haber apoyado la dictadura, intentó mantenerla con otro hombre, Dámaso Berenguer, que abrió la llamada dictablanda. Tuvo que hacer frente a los efectos del Crack del 29, que ya habían atravesado el Atlántico e influían también en España. Berenguer finalmente dimitió a su vez y fue sustituido por Juan Bautista Aznar quien encabezaría el último gobierno de Alfonso XIII. Éste estaba claramente identificado con el apoyo a la dictadura y había perdido muchos apoyos.

En abril de 1931 se convocaron elecciones municipales y los partidos republicanos ganaron en las ciudades mientras que en el campo, por efecto de los caciques, ganó la monarquía. Los republicanos se habían organizado en los años previos hasta llegar al Pacto de San Sebastián de 1930.

Tras estos resultados, el rey renunció a la Corona (no abdicó) y marchó al exilio. Un gobierno provisional encabezado por Niceto Alcalá-Zamora se hizo cargo del país. La Segunda República fue proclamada el 14 de abril en medio del entusiasmo.

SEGUNDA REPÚBLICA  (1931-1936) y GUERRA CIVIL (1936-1939)

La Segunda República fue un periodo corto de la Historia de España pero que marcó profundamente. Se puede dividir en tres etapas: el Bienio reformista (1931-1933), el Bienio radical-cedista (1933-1936) y en 1936 el Frente Popular.
 El gobierno provisional tuvo que afrontar casi desde el primer día problemas. Los más exaltados comenzaron a provocar revueltas exigiendo rapidez en las reformas y se atacó a iglesias abriéndose el grave problema anticlerical. A pesar de ello, las intenciones fueron claramente democratizadoras: se redactó una nueva constitución republicana y democrática que daba amplias libertades a la población y otorgaba el derecho a voto a la mujer por primera vez. Sin embargo, tuvo el rechazo de parte de la derecha, que seguía siendo monárquica. En las primeras elecciones generales ganó el bloque de la izquierda que formó un gobierno de republicanos y socialistas. El PSOE había ido creciendo desde su fundación y en 1931 fue el partido más votado. El presidente de la República (Jefe de Estado) continuó siendo Niceto Alcalá-Zamora, que se mantendría en dicho cargo hasta 1936 y el presidente del gobierno fue Manuel Azaña durante el bienio reformista.

Hubo amplias reformas como la del ejército, la agraria, la autonomía a regiones empezando por Cataluña, etc. aunque no entraremos en ellas pues se necesitaría un libro entero. Los conflictos continuaron y llegaron a su cénit primero con un intento de golpe de Estado por parte del general Sanjurjo que fracasó, y en 1933 el episodio de Casas Viejas en el que la guardia civil mató a campesinos insurrectos. Esto último hizo dimitir a Azaña y se convocaron nuevas elecciones generales ese año.
Las elecciones las ganó la derecha, siendo el primer partido la CEDA, coalición de diversas fuerzas de derecha y en general monárquicas. Los presidentes del gobierno en el bienio radical-cedista fueron del Partido Radical de Lerroux pero con apoyo parlamentario de la CEDA. Estos gobiernos revirtieron todas las reformas anteriores lo que hizo que los socialistas se radicalizaran, especialmente la UGT. En 1934 estalló la revolución de octubre que tuvo éxito sobre todo en Asturias. Comenzó como una huelga general por la entrada de la CEDA en el gobierno y acabó como una auténtica sublevación en Asturias y Cataluña, aunque en la segunda tomó un cariz más nacionalista. El gobierno sofocó la revuelta y la represión que siguió fue muy dura.

En 1936 se volvieron a convocar elecciones, que fueron muy competitivas. La izquierda se alió en el Frente Popular, tanto republicanos como socialistas. La derecha se alió en un frente pero que no concurrió unido en todas las circunscripciones. La participación fue muy alta y el Frente Popular se impuso, sobre todo en las ciudades. El centro con el Partido Radical casi desaparecía.

Se formó un nuevo gobierno de izquierdas que retomó las reformas. Manuel Azaña sustituyó a Alcalá-Zamora como jefe del Estado.
Sin embargo, la situación se fue tensando cada vez más. Las posiciones radicales de ambos bandos fueron creciendo y los sindicatos UGT y CNT movilización numerosas huelgas. La lucha callejera de los más radicales fue convirtiéndose en algo común y Falange Española, de carácter fascista, fue aumentando considerablemente apoyos.

En julio de 1936 hubo dos asesinatos políticos que prendieron la chispa: el del teniente Castillo, hombre de izquierdas, y el del diputado Calvo-Sotelo, perteneciente a la CEDA. Generales del ejército llevaban preparando meses un golpe de Estado y, con estos asesinatos, aceleraron los preparativos. El 18 de julio de 1936 parte del ejército se sublevaba en Canarias, Marruecos, Castilla y León, Galicia, Navarra, parte de Aragón y Baleares. En el resto el golpe fracasaba por lo que comenzaban así tres largos años de guerra civil y de destrucción.

Sobre la Guerra Civil no vamos a entrar mucho ya que estos artículos son sobre los jefes de Estado y los principales hechos de su mandato. Durante el conflicto España quedó dividida entre dos extremismos políticos ya que las opciones moderadas quedaron aisladas. Se sucedieron sangrientos combates pero el avance de los sublevados fue lento pero inexorable salvo fracasos como el intento de toma de Madrid. Durante la guerra la jefatura del Estado en la zona republicana siguió en Manuel Azaña y en el bando sublevado pronto se tendería a la concentración de poderes y la Junta de Defensa Nacional, gobierno de los sublevados, le daría todo el poder en octubre de 1936 como jefe de Estado claramente dictatorial.

Finalmente, la república perdería la guerra y el 1 de abril de 1939 la guerra había acabado con victoria de los sublevados. Se iniciaba un largo periodo dictatorial que, por la presencia absoluta del dictador Franco se ha denominado el Franquismo. 

ALFONSO XII DE ESPAÑA (1874-1885)
ALFONSO XIII DE ESPAÑA (1885-1931) 
NICETO ALCALÁ-ZAMORA Y TORRES (1931-1936)
MANUEL AZAÑA DÍAZ (1936-1939*) 
FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE (1936*-1975)  

* En Guerra Civil

martes, 3 de septiembre de 2013

Jefes de Estado de España (Parte III)



DINASTÍA BORBÓN 1ª RESTAURACIÓN (1813-1868)

Una vez terminada la Guerra de la Independencia, volvió el rey Deseado, sobre el que había grandes esperanzas depositadas por parte del pueblo después de tantos años de conflicto: Fernando VII, hijo de Carlos IV.
Durante la guerra, la legitimidad española se había concentrado en las Cortes, reunidas en Cádiz debido a la ocupación francesa de gran parte del país. Dichas Cortes habían aprobado en 1812 una constitución, la primera en la Historia de España (la famosa “Pepa”) que fue de las más liberales de su tiempo y que acababa con el Antiguo Régimen al limitar el poder real y aplicar los principios de la Ilustración, como la división de poderes, además de libertades que supusieron que los hasta entonces súbditos pasaran a ser ciudadanos.

Sin embargo, Fernando VII no permitió que la Constitución continuara en vigor y, al poco de conseguir el trono, en 1814, la derogó. El reinado de Fernando VII se divide historiográficamente en tres periodos según fuese su poder absoluto o parcial: una primera etapa entre 1814 y 1820 en la que el rey tuvo plenos poderes absolutos. Está enmarcada en un contexto europeo de intento de volver al Antiguo Régimen obviando que hubiese habido una revolución en Francia que se había expandido por toda Europa por las guerras napoleónicas. La segunda etapa se inició en 1820 cuando hubo un pronunciamiento militar por parte del coronel Riego que triunfó e inauguró el Trienio Liberal (hasta 1823). En este periodo se volvió a implantar la Constitución de 1812 y el rey vio mermados sus poderes por parte de las Cortes.
Este proceso no agradaba a Fernando VII que, rápidamente, pidió apoyo a la Santa Alianza, que se había formado por parte de las monarquías absolutas europeas. La respuesta vino en forma de un ejército: los Cien Mil Hijos de San Luis, miembros del ejército francés, que derrotaron a los liberales y permitieron recuperar a Fernando el poder absoluto.

La última etapa del reinado de Fernando VII duró diez años, hasta su muerte en 1833. Fue una etapa de fuerte represión sobre todos sus adversarios en los tres años de gobierno liberal y la vuelta a las políticas anteriores. Esta vuelta supuso una crisis en el país, que necesitaba de importantes reformas para continuar adelante. El absolutismo estaba acabado como demostraban las revueltas por toda Europa (1820, 1830).
A esta crisis se añadió el conflicto dinástico ya que Fernando VII no tenía ningún hijo varón, aunque sí hijas. La Ley Sálica impedía reinar en España (al contrario que en otros países como Gran Bretaña) a las mujeres. Fernando VII finalmente apostó por el cambio al derogar dicha ley mediante la Pragmática Sanción, lo que abrió el trono a su hija mayor, Isabel.

Esta decisión no recibió el beneplácito de los sectores más absolutistas, que apostaron por otro sucesor al trono, Carlos María Isidro, hermano menor del rey y al que correspondía la corona en caso de morir el monarca sin descendencia. Nacía así el bando carlista, que tanto daría que hablar posteriormente.

Coincidiendo en gran parte con esta etapa se dio la independencia masiva de las colonias americanas. La pérdida de poder de la monarquía española debido a su secuestro en Bayona durante la guerra y el inmovilismo ante las reformas que exigían en América, hicieron que las distintas regiones americanas se fueran independizando en estos años sin remedio, empezando por Argentina en 1810 y acabando con Bolivia y Perú en la década de 1820. España ya solo mantenía Filipinas, Cuba y Puerto Rico como vestigios de su anterior extenso imperio y quedaba relegada, definitivamente, a potencia menor junto a su vecina Portugal, que perdió su gran colonia de Brasil en los mismos años.

Fernando VII murió en 1833 y le sucedió nominalmente como reina Isabel II. Ésta en 1833 tenía tan solo tres años de edad, por lo que se abrió un largo periodo de regencia. Se nombró regente a la reina consorte de Fernando, María Cristina de Borbón, que pronto tuvo que afrontar un grave problema: la sublevación de los carlistas, que habían proclamado rey a Carlos negando la legitimidad de Isabel. Comenzaba así una guerra civil, la primera de las tres guerras carlistas que sacudieron España a lo largo del siglo XIX.
Para conseguir el éxito en la guerra, María Cristina se alió con los anteriores enemigos de su marido, los liberales, aceptando un cambio progresivo de régimen, aunque sin reformas radicales como esperaban los liberales más “exaltados”.  De parte de los carlistas estuvieron los elementos más conservadores partidarios de continuar con el absolutismo. Los focos carlistas más relevantes estuvieron en el País Vasco, Navarra, Cataluña, Aragón y Valencia. Isabel tuvo el apoyo de las grandes ciudades, de la burguesía y de las clases populares urbanas.

La guerra duró hasta 1840 aunque los carlistas nunca lograron extenderse por todo el territorio español y siempre jugaron a la defensiva. El Convenio de Vergara puso fin a la guerra pero el carlismo pervivió. 

Los liberales se dividieron en dos: moderados, partidarios de reformas limitadas, y progresistas, partidarios de reformas profundas que eliminaran el Antiguo Régimen. María Cristina alternó los apoyos de ambas facciones buscando equilibrios aunque lo más habitual fue que primasen los moderados.

En 1840 sin embargo hubo cambios en el gobierno del país. Isabel seguía siendo muy joven pero el hartazgo de los progresistas con la regente, encabezados por el famoso general Espartero, cuyo papel en la guerra había sido importante, motivó que ésta renunciase a la regencia y que se fuera de España. En su sustitución quedó Espartero como nuevo regente hasta que la reina alcanzara la mayoría de edad.
Los conflictos entre liberales y su autoritario gobierno hicieron que finalmente Espartero dimitiera y se exiliara. Isabel aún tenía trece años pero las Cortes decidieron adelantarle la mayoría de edad para evitar una tercera regencia. Así comenzaba el reinado personal de la monarca.

El reinado de Isabel II fue muy interesante pues, aunque continuó el traspaso de poder del monarca a las Cortes, en materia de libertades individuales no hubo avances. Isabel alternó gobiernos moderados con progresistas como se ve en las etapas en las que podemos dividir su reinado (la década moderada entre 1843 y 1853, el bienio progresista entre 1854 y 1856 y la llamada Unión Liberal de 1858 a 1863, de nuevo de carácter moderado). Por otro lado, el reinado de Isabel II significó la modernización de España gracias a la construcción de muchas líneas de ferrocarril que articularon el país, tras siglos de problemas de conexión. La industrialización fue leve pero comenzó, sobre todo en la periferia. Se reabrieron universidades y se intentó reconstruir en África el imperio colonial con las conquistas de Ifni, Guinea Ecuatorial, la expedición a Indochina, etc. entre 1846 y 1849 se produjo la llamada segunda guerra carlista que no tuvo el alcance de la primera al tratarse solo de diversos levantamientos sobre todo en Cataluña que fueron sofocados.

Los problemas del final de su reinado la dejaron aislada y en 1868 la revolución gloriosa la hizo retirarse al exilio. Se abría una nueva etapa en la convulsa Historia de España del siglo XIX: el Sexenio democrático.

GOBIERNO PROVISIONAL (1868-1870) Y DINASTÍA SABOYA (1870-1873)

El Sexenio Democrático fue un periodo en el que se probaron diferentes opciones de carácter democrático para España. La cuestión ya no era un Estado liberal que otorgara algunas libertades y controlara el poder regio sino una democracia muy parecida a la actual. Sin embargo, como se fue viendo, la situación era muy compleja y las facciones muy diferentes entre sí.

En primera instancia se formó un gobierno provisional que tomó medidas relevantes como instaurar una serie de libertades básicas, libre cambio en economía, etc. ese gobierno tuvo que decidir qué forma de gobierno se quería para España y apostó por una monarquía pero constitucional y democrática. Esto hizo que perdiera el apoyo de los republicanos.

En 1869 se redactó una nueva constitución democrática que sustituía a la anterior moderada de 1845. Surgió el debate de tener que elegir un nuevo rey y, mientras tanto, se eligió como regente al general Serrano, jefe de Estado hasta la elección del rey. Tenemos así al primer jefe de Estado de España que no fue rey ya que no se pueden contar las regencias anteriores de Mariana de Austria, Marñia Cristina de Borbón y Baldomero Espartero ya que con ellos sí había un rey como jefe de Estado aunque no fuera mayor de edad. Con Serrano es diferente: aún no hay un rey escogido.
La mayoría de los revolucionarios rechazó elegir a un Borbón como rey por lo que se buscaron alternativas y finalmente se eligió a Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia.

Amadeo I fue rey desde su elección por las Cortes en 1870 hasta 1873, año en el que abdicó y volvió a Italia. Su corto reinado tuvo problemas desde el principio. Su principal apoyo en España, el general Prim, fue asesinado justo antes de su llegada, lo que complicó las cosas. Los conflictos internos se acrecentaron con el comienzo de la tercera guerra carlista y la guerra de Cuba. Cansado y derrotado, Amadeo I abdicó.

PRIMERA REPÚBLICA (1873-1874)

Ante el caos de la abdicación, las Cortes proclamaron la Primera República, ya que casi no había otra solución. Fue un régimen político muy breve pero que dejó una fuerte impronta debido a su gran inestabilidad.
A pesar de su brevedad, el periodo se puede dividir en dos etapas: la república federal y la unitaria. En la primera predominaron políticos más radicales y que pretendieron convertir a España en una república federal, medida pionera en nuestra Historia pero para la que ni el país ni las Cortes de entonces estaban preparadas. Los dos primeros presidentes caminaron en ese sentido: Estanislao Figueras y Francisco Pi i Margall, sobre todo el segundo. Se redactó una constitución nueva que dividía España en 17 Estados, incluida Cuba, cuya guerra continuaba. Hubo algunos que no aceptaron esta política y apostaron por construir el federalismo desde abajo, el llamado movimiento cantonal. De todos los cantones creados, solo el de Cartagena tuvo cierto éxito y se convirtió en ejemplo del caos de la república.

Para acabar con el cantonalismo y para no perder más posiciones en Cuba, se reforzó a los militares y la república adquirió un cariz más conservador. Se eligió consecutivamente a otros dos presidentes, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar, ambos unitarios que acabaron con la propuesta federal.
El golpe de Estado del general Pavía, en enero de 1874 abrió la puerta a la presidencia de Francisco Serrano que, como ya se ha visto, fue regente anteriormente. Sin embargo,  muchos sectores fueron apoyando la llamada solución alfonsina, es decir, que el hijo de Isabel II, Alfonso, regresara a España como nuevo rey y abriese una nueva etapa. El golpe de Estado de Martínez Campos dio por finalizada la experiencia republicana a finales de 1874. 

FERNANDO VII DE ESPAÑA (1813-1833)
ISABEL II DE ESPAÑA (1833-1868)
FRANCISCO SERRANO Y DOMÍNGUEZ (1868-1870, 1874)
AMADEO I DE SABOYA (1870-1873)
ESTANISLAO FIGUERAS Y MORAGAS (1873)
FRANCISCO PI I MARGALL (1873)
NICOLÁS SALMERÓN ALONSO (1873)
EMILIO CASTELAR Y RIPOLL (1873-1874)
  

lunes, 2 de septiembre de 2013

Isabel Soundtrack



¡Saludos, bloggerxs!

Tras el verano retomo mi blog, una vez más alternando temas aunque manteniendo la Historia muy presente. Creía que era imposible que me gustara más esta área del saber pero al revés, cada vez me gusta más y más y estoy muy orgulloso y satisfecho de estudiar algo que me apasione.

Esa pasión viene ayudada por novelas, ensayos, películas y música que traslada a la Historia, a épocas fascinantes de nuestro pasado. Por ello, os pongo una recopilación de la BSO (Soundtrack) de la serie de televisión española Isabel que trata sobre la vida y reinado de la famosa reina castellana Isabel I la católica (Madrigal de las Altas Torres, 1451-Medina del Campo, 1504). La BSO, magnífica, nos transporta a nuestra tierra castellana en el siglo XV y a ciudades cuyos nombres nos suenan mucho (Segovia, Ávila, Medina del Campo, Arévalo, Toledo, Ocaña, Valladolid, una aún pequeña Madrid pero cuyo destino sería ser la capital del imperio…).
Espero que la disfrutéis, ¡un saludo!