martes, 30 de diciembre de 2014

Reinas titulares de España: pocas pero destacables



El último post de este año 2014 no podía tratar un tema que no fuese histórico y en esta ocasión escribo sobre las reinas titulares o propietarias que ha habido en España. Cuando hablo de reinas propietarias me refiero a reinas que ejercieron el poder y no a reinas consortes, que lo son por su matrimonio con el rey titular, por lo que no tienen capacidad ejecutoria.
En una sociedad históricamente machista como la occidental parece lógico pensar que no muchas mujeres pudieron imponerse como reinas efectivas y que gobernaran y, efectivamente, así es. Desde que los principales reinos peninsulares se unificaron y formaron lo que posteriormente se llamaría España, solo ha habido dos reinas titulares, Juana I e Isabel II, y la primera sin poder ejercer su poder al ser encerrada de por vida por su supuesta enajenación mental.

Antes de esa unificación hubo varias reinas en los diferentes reinos medievales. Algunas de la talla de Isabel I de Castilla no dudaron en ejercer su poder y otras como Petronila de Aragón no pudieron ejercerlo de facto pero sí de iure como se explicará más adelante.

CASTILLA Y LEÓN

La primera reina propietaria propiamente dicha que hubo en toda la actual España fue Urraca I, reina de León y Castilla entre 1109 y 1126. Urraca era hija de Alfonso VI y le sucedió al morir los hijos varones de éste. Fue un hecho insólito y hubo que convocar cortes especialmente para nombrarla sucesora. Como indico, fue reina de León y Castilla, pues su reinado se enmarca en el segundo intento de unificación de ambos reinos, iniciado con su padre en 1072. En esa época León era el reino más fuerte, y no Castilla, de ahí que en la intitulación de los reyes León aparezca en primer lugar. A la muerte de Urraca le sucedió su hijo, Alfonso VII, en 1126. Este rey repartirá sus reinos entre sus hijos a su muerte, acabando con el segundo intento de unificación. 
 Miniatura que representa a Urraca I

El tercer y definitivo intento de unificar León y Castilla está relacionado con la llegada al poder de otra reina titular: Berenguela de Castilla. Había sido reina consorte de León entre 1197 y 1204 por su matrimonio con Alfonso IX pero el Papa declaró nulo su matrimonio por motivos políticos alegando parentesco (eran parientes en tercer grado). Tras esto volvió a Castilla con sus padres pero sus hijos siguieron siendo legítimos.
A la muerte de su hermano Enrique I de Castilla sin herederos, le sucede Berenguela como reina en 1217. Sin embargo, Berenguela permaneció en el trono brevemente, tan solo un mes, ya que cedió sus derechos a su hijo, Fernando III, que había tenido con Alfonso IX de León. A la muerte de éste en 1230, Fernando III heredó también León y ambos reinos se unificaron definitivamente bajo una misma corona. 

Berenguela fue reina de Castilla brevemente pero, en ausencia de su hijo, gobernaba Castilla y León como corregente de facto.


Después de esta brevísima experiencia con una reina en Castilla, hubo que esperar hasta que Isabel I, hermana de Enrique IV, llegara al poder en Castilla y León (1474-1504). Esa llegada no fue un camino de rosas ya que Enrique había tenido una hija, Juana, sobre la que pesaban dudas de legitimidad (fue apodada la Beltraneja, al considerar parte de la nobleza que su padre en realidad era Beltrán de la Cueva, valido del rey Enrique IV). Así, después de una guerra civil entre Enrique IV y su hermano Alfonso y a la muerte prematura del segundo, Isabel fue declarada princesa de Asturias y heredera de Enrique por los Pactos de Guisando en 1468. Enrique moriría en 1474 pero la sucesión no quedó clara y comenzó una guerra civil en Castilla entre los partidarios de Isabel I y los de Juana la Beltraneja. Isabel se había casado en 1469 con Fernando, heredero de la Corona de Aragón. Ese sería el primer paso para la unión de los diferentes reinos de la Península, dejando a un lado Portugal.
Finalmente, Isabel y Fernando ganaron la guerra definitivamente en 1479 y se consolidaron como reyes. Isabel era reina titular y además podía impartir justicia, algo que no pudo hacer Urraca en su día, por lo que tenía tanto poder como un monarca varón. Fernando, por su parte, no fue un mero consorte sino que pasó a ser también rey titular con Isabel como Fernando V. A su llegada al trono de Aragón a la muerte de su padre, Juan II, en 1479, Isabel fue consorte de la compleja Corona aragonesa pero establecida como corregente y con poderes en caso de ausencia de Fernando. 

Isabel I de Castilla, la Católica


A la muerte de Isabel I en 1504 le sucedió su hija Juana I, casada con Felipe de Habsburgo. Fernando quedó como regente de Castilla hasta la llegada de ambos desde Flandes. En la lucha de poder que siguió entre Fernando y Felipe por el gobierno de Castilla quedó apartada Juana I, por su supuesta locura. Este primer pulso lo ganó Felipe, que fue proclamado rey de Castilla junto a Juana (Felipe I) pero falleció a los dos meses y Fernando quedó como regente de Castilla hasta la mayoría de edad de su nieto, el hijo de Juana, Carlos, futuro Carlos I de España y V de Alemania.  

Este matrimonio fue denominado como Reyes Católicos tras concedérseles una bula papal con ese título, que han heredado todos los reyes españoles desde entonces. Su reinado inauguró la Edad Moderna en España y sentó las bases de la monarquía hispánica y del nuevo Estado.

ARAGÓN

Mientras que en Castilla y León no existía una ley sálica que impidiera a las mujeres reinar (aunque el varón siempre tenía preferencia), en Aragón las mujeres directamente podían reinar pero no ejercer su poder, que debía ser ejercido por un varón, el bajulus. Solo hubo una excepción: Petronila de Aragón, que fue reina entre 1157 y 1164. Todo comenzó con la muerte de Alfonso I, apodado el Batallador por su conquista de Zaragoza, en 1134 (y, enlazando con lo ya visto, casado con Urraca I y, por tanto, corregente en León y Castilla, de tal modo que se hizo llamar “Imperator totius Hispaniae”). Al morir sin hijos entregó su reino a órdenes militares en su testamento. Sin embargo, la nobleza no ve con buenos ojos esa decisión e incumple el testamento eligiendo a sus propios reyes. Hasta entonces Navarra y Aragón habían estado unidos pero los nobles de cada zona eligieron a un rey distinto: en Navarra a García IV y en Aragón a Ramiro II, hermano de Alfonso I, quien había sido desplazado del trono por ser monje y obispo. A pesar de esto, los nobles aragoneses le eligen, con la oposición del Papa. Así, Ramiro II deja los hábitos y se casa con Inés de Poitou para tener heredero. La heredera va a ser Petronila pero el problema es evidente: en Aragón podía haber reina pero sin gobernar. Para solucionar el problema se busca un marido para Petronila que ejerza el papel de bajulus. Ese hombre será Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. Primero se firma un compromiso matrimonial entre ambos al ser Petronila aún un bebé y, años más tarde, se celebra el matrimonio. La reina de Aragón será Petronila como titular pero el gobierno le correspondió a Ramón Berenguer IV (pero sin ejercer como rey) hasta su muerte en 1164. Al morir el bajulus, Petronila cedió su corona a su hijo Alfonso II y se retiró a un convento. Alfonso II heredó tanto el reino de Aragón como los Condados Catalanes, encabezados por Barcelona, creándose la Corona de Aragón.

Petronila junto a su marido, Ramón Berenguer IV. Su matrimonio supuso la creación de la Corona Catalano-Aragonesa


NAVARRA

En el pequeño reino de Navarra fue donde se sucedieron más reinas titulares de todos los reinos medievales.

La primera reina fue Juana I, que fue reina de Navarra entre 1274 y 1305. Como ocurría en Aragón, las mujeres podían reinar pero no gobernar de manera efectiva como en Castilla. Así, las poderosas coronas que rodeaban Navarra (Francia, Castilla y Aragón) intentaron casar a sus herederos varones con la pequeña Juana para lograr hacerse con Navarra. Fue el rey francés Felipe III el que consiguió que su hijo, también llamado Felipe, se casara con Juana, vinculando así Navarra a Francia. Así, Juana fue reina de Navarra junto a su marido, el que más tarde sería Felipe IV de Francia, y ella fue reina consorte de Francia.
El hijo de ambos, Luis I, se convirtió en rey de Navarra a la muerte de su madre en 1305, y en rey de Francia a la muerte de su padre, como Luis X.
Los siguientes reyes siguieron siéndolo de ambos reinos hasta que, a la muerte de Carlos IV de Francia en 1328, los nobles navarros aprovecharon para desligarse de Francia. Así, llamaron a Juana II, hija de Luis I y que había sido desplazada como reina por ser mujer, como sucesora en Navarra. No reinaría sola por los motivos que ya se han comentado, sino con su marido, Felipe III, entre 1328 y 1349. Ese año murió de peste sucediéndola su hijo Carlos II.
La siguiente reina titular de Navarra llegó con Blanca I, nieta de Carlos II. Blanca reinaría entre 1425 y 1441 junto a su esposo, Juan II de Aragón. Navarra quedaba así vinculada a Aragón.

A la muerte de Blanca I, Juan II quedó como único rey de Navarra enfrentándose en guerra civil a su hijo Carlos, príncipe de Viana. Juan la ganó y se mantuvo como rey navarro hasta su muerte en 1479. Antes de morir había declarado como sucesora a su hija Leonor, obviando al ya mencionado Carlos y a su otra hija blanca, mayores que Leonor. Por tanto, tras su muerte le sucedió Leonor I en Navarra y Fernando II en Aragón, nacido de su segundo matrimonio con Juana Henríquez. Sin embargo, Leonor murió a los quince días de ser proclamada reina, nombrando como sucesor en su testamento a su nieto, Francisco I.

La última reina de Navarra sería también la última del reino como independiente antes de pasar a Castilla tras la conquista de Fernando el Católico: Catalina I. Tras la muerte prematura de su hermano Francisco I en 1483, fue proclamada reina bajo regencia de su madre. Su tío, amparándose en la Ley Sálica le disputó el trono en guerra civil. 
 Catalina I, última reina de la Navarra independiente

La predisposición de Catalina y su marino y corregente, Juan III, hacia Francia, hizo que Fernando el Católica enviara al duque de Alba a la conquista de Navarra en 1512. La familia real Navarra se vio obligada a huir a Francia, de donde ya no volvería, y Fernando se convirtió en rey de Navarra. En 1515 el reino fue incorporado definitivamente a Castilla aunque con estatuto especial. Décadas después, en 1530, Carlos I abandonó la Baja Navarra, al norte de los Pirineos, por su difícil control, y en esa zona el hijo de Catalina se convirtió en rey independiente de Castilla y de Francia.

ESPAÑA

Solo dos mujeres han sido reinas de toda España. La primera, Juana I (III de Navarra como hemos visto) fue reina titular pero nunca pudo ejercer el gobierno al ser encerrada primero por su marido, Felipe I, y por su padre, Fernando II, y más tarde por su hijo, Carlos I. Juana se convirtió en reina de Castilla a la muerte de su madre, Isabel I, en 1504; y de Aragón y Navarra en 1516 a la muerte de su padre, Fernando II. A partir de 1516 fue su hijo Carlos I el que reinó todos los reinos hispánicos apareciendo ella en la intitulación como reina pero sin ejercer ningún poder de facto. Juana murió en 1555 en su encierro de Tordesillas, solo tres años antes que su hijo, quien abdicó en Felipe II en 1556. 

Juana I, primera reina titular de España, aunque no de facto al ser encerrada


La segunda reina titular de España tardaría siglos en acceder al trono y fue Isabel II (reinado entre 1833 y 1868). De nuevo su llegada al trono se produjo al no tener hermanos. Fernando VII murió sin hijos varones y había declarado como heredera a su hija Isabel derogando la Ley Sálica mediante la Pragmática Sanción. Su hermano Carlos María Isidro, había intentado hacerle cambiar de opinión, y lo consiguió mediante engaños estando el rey gravemente enfermo. Sin embargo, se recuperó y anuló el derogar la Pragmática Sanción. A su muerte en 1833 el país se dividió en una guerra civil, la primera guerra carlista, entre los partidarios de Isabel II y los de su tío Carlos.
Con el apoyo de los liberales y de las clases burguesas, los partidarios de Isabel ganaron la guerra en 1840. Isabel no reinó de manera efectiva hasta 1843, cuando alcanzó la mayoría de edad. Su reinado fue convulso por sus apoyos a los liberales moderados sobre los liberales progresistas y, finalmente, fue expulsada de España tras la Revolución de 1868, la Gloriosa, muriendo en el exilio en 1902. 

Isabel II, única reina titular que ha tenido España en época contemporánea


Y aquí acaba la historia sobre las reinas titulares que ha habido en España. He excluido a las consortes que tuvieron ciertos poderes en ausencia de sus maridos los reyes y a las reinas regentes, que sí tuvieron plenos poderes ante la minoría de edad de sus hijos, los reyes titulares. Destacan como regentes Mariana de Austria, ante la minoría de edad de Carlos II; María Cristina de Borbón, ante la minoría de edad de Isabel II; y María Cristina de Habsburgo, en la minoría de edad de Alfonso XIII. 

En un futuro se prevé que la princesa de Asturias, Leonor, suceda a su padre, Felipe VI, como reina de España. Podría acceder como Leonor I o Leonor II, si se tuviera en cuenta que hubo una reina navarra con dicho nombre. 

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Las asignaturas con la LOMCE II: Bachillerato



Esta segunda parte referente a la nueva ley educativa (y enésima), la LOMCE, se va a centrar en cómo queda el Bachillerato. En su estructura general queda igual, es decir, dos cursos con tres modalidades a escoger una: Ciencias, Humanidades y Ciencias Sociales y Artes. Por otro lado, se sigue encuadrando en enseñanza secundaria no obligatoria.

Los cambios llegan con la forma de acceder a él. Como se comentó en el post referente a la ESO, para cursar Bachillerato hay que haber estudiado previamente el 4º de enseñanzas académicas, no permitiéndose su acceso a través del 4º de enseñanzas aplicadas, propio de la FP. Hasta ahora cualquier alumno podía cursar Bachillerato a posteriori si lo decidía, independientemente de qué hubiera estudiado en 4º de ESO e incluso alumnos del Programa de Diversificación podían entrar en Bachillerato e intentar superarlo a pesar de haber hecho una ESO diferente. La LOMCE elimina esta libertad de elección y deja muy marcados los caminos de acceso y la Diversificación directamente queda eliminada en su actual configuración siendo sustituida por unos programas que aún está por ver su organización concreta.

Otro cambio destacable de la LOMCE es la organización de las asignaturas de Bachillerato. Previamente se dividían en obligatorias, troncales de modalidad y optativas. Ahora hay troncales generales, troncales de opción y específicas, como se explicará más adelante.

1º curso:

Las troncales generales para las tres modalidades son: Lengua Castellana y Literatura I, Primera Lengua Extranjera I y Filosofía. Queda eliminada la asignatura que introdujo la LOE de Ciencias del Mundo Contemporáneo, cuyo objetivo era garantizar unos conocimientos mínimos de Ciencias para todos los alumnos, independientemente de su modalidad. Esta asignatura había sido muy criticada por organizaciones católicas. Además, se suprime la parte de Ciudadanía del nombre de Filosofía (hasta ahora Filosofía y Ciudadanía). Educación Física deja de estar entre estas materias para ser considerada específica pero siempre cursada, por lo que de facto es obligatoria como las tres ya mencionadas.

Además, a estas tres comunes a todos los Bachilleratos se añade una más, ya característica de cada uno pero que se incluye como troncal general. Para Ciencias es Matemáticas I, para el itinerario de Humanidades es Latín I, para el de Ciencias Sociales es Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales I y para Artes es Fundamentos del Arte I.

Las troncales de opción varían según cada Bachillerato. Hay que escoger obligatoriamente dos de ellas. En Ciencias son: Física y Química, Biología y Geología o Dibujo Técnico I. En Humanidades y Ciencias Sociales son: Historia del Mundo Contemporáneo, Griego I, Economía o Literatura Universal. Por último, en Artes son: Historia del Mundo Contemporáneo, Literatura Universal o Cultura Audiovisual I.

Para finalizar con las asignaturas del primer curso, tenemos las específicas, de las que Educación Física siempre tendrá que ser cursada y luego se ofrecen varias materias de las cuales hay que escoger un mínimo de dos y un máximo de tres, independientemente de la modalidad de Bachillerato: Segunda Lengua Extranjera I, Cultura Científica, Tecnología Industrial I, Tecnologías de la Información y la Comunicación I, Dibujo Técnico I (si no se escoge como materia troncal de opción), Dibujo Artístico I, Volumen, Anatomía Aplicada, Análisis Musical I, Lengua y Práctica Musical y Religión además de una materia del bloque troncales que no se curse entre las dos ya escogidas previamente.

A esto se añade la Lengua Cooficial y Literatura I si la hubiere, que queda como asignatura de libre configuración autonómica. 
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2º curso:

Las troncales generales son: Lengua Castellana y Literatura II, Primera Lengua Extranjera II e Historia de España. Queda eliminada Historia de la Filosofía como obligatoria para todos los alumnos dando un nuevo toque de muerte a las Humanidades y a la cultura general.

A estas tres se suma la troncal general por modalidad: en Ciencias, Matemáticas II; en Humanidades, Latín II; en Ciencias Sociales, Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales II; y en Artes, Fundamentos del Arte II.

Las troncales de opción quedan de la siguiente forma y hay que escoger obligatoriamente dos de ellas: En Ciencias: Física, Química, Biología, Geología o Dibujo Técnico II; en Humanidades y Ciencias Sociales: Griego II, Economía de la Empresa, Historia del Arte, Geografía o Historia de la Filosofía (aquí ha sido desplazada como se ve); y en Artes: Cultura Audiovisual II, Artes Escénicas o Diseño.

Por último, las materias específicas que ofrece la ley son varias y hay que escoger dos de ellas como mínimo y tres como máximo: Segunda Lengua Extranjera II, Historia de la Filosofía (si no se escoge como materia troncal de opción), Tecnología Industrial II, Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente (antes estaba como troncal de opción), Tecnologías de la Información y la Comunicación II, Dibujo Técnico II (si no se escoge como materia troncal de opción), Dibujo Artístico II, Análisis Musical II, Técnicas de Expresión Gráfico-Plásticas, Historia de la Música y la Danza, Fundamentos de Administración y Gestión, Psicología, Imagen y Sonido y Religión además de una materia del bloque de troncales que no haya sido elegida previamente. 

Siendo 2º un curso ya claramente orientado a la universidad, es evidente que los alumnos prefieren especializarse con materias que les puedan ser útiles de cara a su futura carrera desechando así materias como Historia de la Filosofía si son de Ciencias o de Artes e incluso si son de Humanidades y Ciencias Sociales, condenando a esa asignatura, la cual tiene una gran tradición, al ostracismo.

Por otro lado, hay que señalar que estas asignaturas son las que incluye la ley pero ello no significa que todos los centros educativos las vayan a ofrecer en su totalidad ya que depende del número de alumnos interesados en cada una, del número del profesores disponibles, etc, por lo que en ese sentido la ley está sometida al contexto de cada instituto, al igual que ya lo estaban las leyes anteriores.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Opinión: Rajoy, con síntomas de "zapaterismo"




 Mariano Rajoy con su predecesor en la presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero

Que Mariano Rajoy es un político atípico ya lo sabíamos antes de que llegara a la presidencia del Gobierno. Por su profesión (es registrador de la propiedad) y por su transversalidad a la hora de ocupar carteras en el gobierno de Aznar (pasó por Administraciones Públicas, Educación, Interior y Presidencia antes de ser vicepresidente) podíamos deducir que Rajoy no era un político al uso. De hecho, sus predecesores tenían perfiles muy diferentes. Zapatero solo había sido diputado antes de llegar a la presidencia, Aznar había sido presidente de Castilla y León, González solo había sido diputado y Suárez había sido ministro secretario general del Movimiento (el cual se ocupó de desmantelar), una cartera sin competencias de gestión gubernamental. Tan solo Calvo-Sotelo, presidente tras la dimisión de Suárez, había ocupado carteras ministeriales antes de llegar a lo más alto.

Así, Rajoy era en ese sentido una novedad pero pronto se vio cuál iba a ser su estilo de gobierno: completamente diferente al de sus predecesores y bastante parecido al del dictador Francisco Franco en su día (salvando la legitimidad de las urnas). Rajoy, como Franco, sopesa mucho sus opciones y las valora cuidadosamente antes de tomar decisiones. Se escuda en sus ministros antes de afrontar las crisis e intenta mantener su gobierno sin apenas cambios. Es significativo que su gobierno de diciembre de 2011 ha sido de los más largos de la democracia sin cambiar ningún ministro (momento que llegó necesariamente cuando Cañete se presentó a las elecciones europeas el pasado mayo). Rajoy es, en definitiva, un conservador clásico, sin gusto por los cambios, las novedades y las aventuras. Ante una crisis, espera y resiste esperando a que acabe la tempestad. Así lo ha hecho ya varias veces: con la revelación de los papeles de su ex tesorero, Luis Bárcenas, los cuales le implicaban directamente a él en el escándalo; con la crisis económica (escudado en sus ministros económicos); con la crisis del Ébola; con la crisis de Cataluña (la cual no parece que vaya a extinguirse como las anteriores), etc. 

 "Pregonar a los cuatro vientos que “la crisis es Historia”, cuando sigue habiendo una tasa de paro superior al 23 % muestra un optimismo desaforado que difícilmente entendemos los ciudadanos"



Sin embargo, en los últimos tiempos Rajoy está empezando a mostrar síntomas de “zapaterismo”. Pregonar a los cuatro vientos que “la crisis es Historia”, cuando sigue habiendo una tasa de paro superior al 23 % muestra un optimismo desaforado que difícilmente entendemos los ciudadanos. Todo ello en un contexto en el que, si bien España ha crecido en su PIB durante 2014, sus vecinos europeos se han estancado, con la posibilidad de arrastrarnos sin remedio, como el presidente bien sabe.

¿La crisis es Historia, u otras formas de que un presidente del Gobierno pierda el Norte? (eso si es que alguna vez supo dónde estaba).

Las asignaturas con la LOMCE I: ESO




 El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, promotor de la actual ley.

La séptima ley educativa desde 1985, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), enmienda total de la Ley Orgánica de Educación (LOE) de 2006, supone grandes cambios en el currículo de nuestra enseñanza (es decir, en objetivos, contenidos, metodologías y criterios de evaluación) y, por tanto, en las asignaturas que se cursan.

Como profesor en formación de ESO y Bachillerato, voy a centrarme en estos dos artículos en las asignaturas de estos dos periodos concretando cuáles salen bien paradas con la LOMCE y cuáles, lamentablemente, pierden un peso considerable.

ESO

Lo primero a destacar es que la LOMCE ha establecido un nuevo sistema de división de las asignaturas, más complejo que el anterior. Ahora existen asignaturas troncales generales y, en 4º curso, troncales de elección. Además, existen las asignaturas específicas, que ya veremos cuáles son, y, por último, las de libre configuración autonómica que, se entiende, deja en manos de las comunidades autónomas.

Centrándonos en los tres primeros cursos de la ESO, que constituyen el nuevo primer ciclo del periodo (antes el primer ciclo era solo 1º y 2º), tenemos como materias troncales generales, es decir, obligatorias para todos: Lengua Castellana y Literatura, Primera Lengua Extranjera, Geografía e Historia, Biología y Geología (en 1º y 3º), Física y Química (en 2º y 3º) y Matemáticas. En 3º, Matemáticas se divide ya en académicas y aplicadas, y hay que elegir una de las dos. Las académicas se orientan al Bachillerato y las aplicadas a la Formación Profesional, haciendo a los niños de 13 años elegir ya al acabar 2º. Existiría la posibilidad de, en 4º, pasarse a las otras Matemáticas pero se supone que ese cambio sería complicado para el alumno.

Por tanto, se puede ver que las asignaturas tradicionales mantienen su peso e incluso lo ganan con la LOMCE: Lengua y Literatura, Lengua Extranjera, Matemáticas, Geografía e Historia y las ciencias naturales, ahora divididas desde el principio en Biología y Geología y Física y Química.

Por el contrario, asignaturas correspondientes a las artes y a formaciones más transversales, pierden su obligatoriedad y pasan al cajón de asignaturas específicas, de las cuales hay que elegir un mínimo de tres. Dentro de esta clasificación hay diferencias, ya que Educación Física y Religión o Valores Éticos deben cursarse siempre (volviéndose así obligatorias en la práctica) pero teniendo que elegir entre una y cuatro de las siguientes: Tecnología, Música, Educación Plástica y Visual, Segunda Lengua Extranjera, Iniciación a la Actividad Profesional y Cultura Clásica. Las tres primeras con la LOE eran obligatorias en los tres primeros cursos de la ESO y las otras tres eran optativas. 
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Centrándonos ahora en el 4º curso, que constituye el segundo ciclo de la ESO para la LOMCE, se producen importantes cambios. Lo primero es que hay que elegir entre un 4º de enseñanzas académicas para acceder a Bachillerato y un 4º de enseñanzas aplicadas para entrar en la Formación Profesional de Grado Medio. La elección está clara y, a priori, no hay vuelta atrás, al menos sencilla.

Enseñanzas académicas:
Materias troncales generales: Lengua Castellana y Literatura, Matemáticas Académicas, Primera Lengua Extranjera y Geografía e Historia.

Materias troncales de opción (a elegir dos): Física y Química, Biología y Geología, Latín y Economía. Disminuyen así respecto a las que incluía la LOE.

Enseñanzas aplicadas:
Materias troncales generales: Lengua Castellana y Literatura, Matemáticas Aplicadas, Primera Lengua Extranjera y Geografía e Historia.

Materias troncales de opción (a elegir dos): Ciencias Aplicadas a la Actividad Profesional, Tecnología e Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial. Menos opciones que a las enseñanzas académicas.

Es muy criticable que no se permita la combinación o que se crea que a una persona de Bachillerato no le puede ser útil la asignatura de Tecnología o a una de Formación Profesional la asignatura de Economía, por ejemplo. Se parte de una valoración errada de la concepción educativa, cerrada y sin puentes entre las disciplinas y las áreas.

Por último, las materias específicas son iguales para los dos cuartos. Deben elegirse un mínimo de tres y un máximo de seis materias. Como en los cursos anteriores, Educación Física y Religión o Valores Éticos deben cursarse siempre y, luego, hay que cursar entre una y cuatro de las siguientes:
Segunda Lengua Extranjera, Tecnologías de la Información y la Comunicación, Artes Escénicas y Danza, Educación Plástica y Visual, Música, Cultura Clásica, Filosofía y Cultura Científica.
  
Así, la LOMCE elimina la Ética de 4º, que existía desde los años 90, además de Educación para la Ciudadanía, que había creado la LOE. Asignaturas que eran de modalidad antaño ahora son específicas y se crean otras que antes no existían, como Cultura Científica o Artes Escénicas y Danza.

En definitiva, la LOMCE obliga al alumno a elegir antes su futuro (de facto en 3º y de iure en 4º), no permite ninguna combinación, crea un sistema rígido y en el que priman las materias tradicionales en perjuicio de las artes y materias más transversales, que pierden su obligatoriedad

martes, 9 de diciembre de 2014

Ciudades españolas con impresionantes localizaciones



La Península Ibérica comenzó a habitarse hace milenios y las primeras ciudades surgieron siglos antes del nacimiento de Cristo, que marca el inicio de nuestra Era. Se considera a Cádiz como nuestra ciudad más antigua, fundada alrededor del siglo XII a. C por comerciantes fenicios. Cádiz actualmente se halla en una estrecha península que impide que siga creciendo demográficamente pero cuando fue fundada era una pequeña isla. Está unida al continente por un estrecho cordón de arena, por el que comunica mediante carretera y ferrocarril, aunque existen largos puentes que la unen con el continente por otros puntos. Aparte de esta impresionante localización, Cádiz se puede considerar que en su día estaba doblemente aislada ya que la tierra con la que comunica está rodeada de marismas que la aislaban a su vez del resto de la provincia, las cuales pueden observarse en la imagen de satélite inferior. Actualmente los sistemas de comunicaciones han eliminado ese aislamiento de Cádiz que fue el primer puerto de España y el único que en el pasado podía comerciar con la América Hispana y hoy es la capital de su provincia, aunque no la ciudad más grande ya que Jerez de la Frontera es bastante mayor. 

Otra ciudad española con una impresionante localización es Ceuta, situada en el norte de África, justo al otro lado del Estrecho de Gibraltar. Es considerada por algunos autores como una de las dos Columnas de Hércules, junto a Gibraltar, ya que se encuentra justo enfrente del Peñón. Ceuta, como Cádiz, se hallaba en su día en una pequeña península que se puede ver en la imagen de satélite pero actualmente su crecimiento la ha expandido hacia el oeste, aunque aún a una distancia prudente de la frontera con Marruecos. Debido a su localización norteafricana, Ceuta es, junto con Melilla, la única ciudad autónoma de España. 

Yéndonos al norte tenemos la gemela de Cádiz: A Coruña. Es considerada su gemela por varias razones. La primera es que, según la leyenda, fue fundada también por Hércules quien, después de abrir el Estrecho de Gibraltar con su fuerza sobrehumana, subió por la costa atlántica peninsular hasta donde hoy se sitúa A Coruña, en donde luchó contra el gigante Gerión, derrotándolo. Este acontecimiento se recuerda en el escudo de Coruña, en el que aparece una calavera y dos tibias, los de Gerión. La segunda razón de ese hermanamiento es que ambas se sitúan en penínsulas y tienen semejanzas físicas, teniendo en cuenta lo separadas que están una de la otra. A Coruña fue la capital de Galicia hasta que en los 80 fue nombrada Santiago de Compostela como nueva capital autonómica. Sin embargo, mantiene su importancia e influencia como principal ciudad económica de Galicia aunque no la mayor, siendo esa Vigo.

Pero no solo hay ciudades con localizaciones marítimas imponentes. Jaén, capital de la provincia homónima, se sitúa en las laderas del Cerro de Santa Catalina, y en su cima se encuentra el castillo que domina la ciudad. Entre sus distintos barrios hay considerables diferencias de altitud debido a encontrarse en esa ladera. En la foto se puede ver su emplazamiento. 

Volviendo a la costa, en Alicante tenemos otro emplazamiento impresionante. La ciudad se encuentra en una zona que alterna partes llanas entre colinas muy destacables. Los restos arqueológicos muestran que dos de ellas fueron puntos de interés en el pasado ya que la ciudad romana de Lucentum y el Castillo de Santa Bárbara se hallan en ellas. La ciudad actual se esparce por el llano respetando sus colinas históricas, sobresaliendo sobre la urbe moderna. 

Hay una ciudad española de la que no podemos olvidarnos en cuanto a emplazamiento destacable y es Toledo, capital de Castilla-La Mancha. Sus orígenes históricos se remontan a época prerromana y desde el reino visigodo ha tenido una importancia reseñable para España. Fue sede de la corte de Castilla y de la española durante el reinado de Carlos I.
Su casco histórico se eleva sobre el río Tajo en una colina de más de cien metros de altura formando un meandro denominado torno del Tajo. Sin embargo, desde mediados del siglo XIX se ha ido extendiendo fuera de su recinto original y medieval, que es el que hace de Toledo una ciudad especial, a mi juicio, la más encantadora ciudad medieval. 

Sin movernos del interior peninsular tenemos otra ciudad Patrimonio de la Humanidad situada en un lugar abrupto como las hoces de los ríos Huécar y Júcar, sobre un cerro rocoso: Cuenca. Sin embargo, allí solo se encuentra el casco antiguo ya que la ciudad se ha expandido por zonas adyacentes más llanas. En la foto se puede apreciar cómo Cuenca se encarama sobre el cerro y los ríos como un jinete. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

Las leyes educativas españolas



España durante el siglo XIX tenía un notable retraso en materia educativa respecto a sus vecinos europeos, por lo que nuestra mediocridad actual proviene de hace ya más de dos siglos.

A mediados del siglo XIX había habido intentos de crear una legislación educativa que organizara la enseñanza en todo el país, hasta entonces sin ningún control y en manos de instituciones privadas y de la Iglesia. Esos intentos se habían dado con el triunfo momentáneo de los liberales en 1812 y en 1820 pero su breve experiencia hizo que no pudieran aplicar sus medidas innovadoras, entre ellas las educativas. Así, la cuestión tuvo que esperar hasta que, ya en el reinado de Isabel II y con los principios liberales incorporados a la esencia del gobierno, se redactara la primera (y más longeva como veremos) ley educativa española: la Ley de Instrucción Pública de 1857, apodada Ley Moyano, por su promotor, Claudio Moyano. Esta ley dividía la enseñanza en primaria, media y superior y su objetivo básico era intentar disminuir el altísimo analfabetismo de la época. Sin embargo, su modelo de educación dual promocionó que, por ejemplo, hubiera muchos más estudiantes que terminaban las enseñanzas medias que los que terminaban primaria. Así, no era necesario seguir una trayectoria lineal como actualmente, dándose el caso de que en cuanto a personas con enseñanzas medias el porcentaje no se alejaba tanto de los demás países europeos pero luego en la primaria la diferencia era abismal. 
 No está incluida la última de 2013, la LOMCE, por parte del PP.

Esta situación perduró mucho tiempo, ni más ni menos que hasta 1970 cuando, en plena dictadura franquista, se aprobó la Ley General de Educación. Esta ley se adaptaba a los patrones europeos de la época y estableció la obligatoriedad de la educación hasta los 14 años, en la etapa denominada Educación General Básica (EGB), con ocho cursos. Al finalizarla se podía optar por la Formación Profesional o por el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), de tres años de duración. Los que querían ir a la universidad hacían un curso extra: el Curso de Orientación Universitaria (COU).

Esta ley consiguió un logro importante como fue reducir considerablemente el analfabetismo de tal manera que a finales de los años 80 éste era muy reducido. Además, expandió de manera definitiva la educación pública por toda España. En otras materias fue más deficiente, como la edad de obligatoriedad.

Así, en 1990 se aprobó la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) iniciándose con ella un ciclo de reformas educativas continuas que continúa hoy. La LOGSE reformaba completamente el sistema educativo ya que elevaba la obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16 años, homologando España con otros países europeos. Además, configuraba a grandes rasgos la que aún hoy es la estructura del sistema educativo: una educación infantil no obligatoria de 0 a 6 años, la Educación Primaria de 6 a 12 (obligatoria) y la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de 12 a 16 años. A partir de ahí se puede realizar una FP de Grado Medio o Bachillerato, de dos cursos. Después del Bachillerato se puede optar por la universidad o por una FP de Grado Superior, a la que también se puede entrar desde la Media mediante una prueba de acceso.

Esta ley sobre todo ampliaba la obligatoriedad de la enseñanza y se oficializaba la atención a la diversidad de los alumnos, que ya había comenzado tímidamente a abrirse con la LGE. Por el lado negativo, los resultados académicos distaron mucho de homologarnos a la media europea, y de ahí las reformas que han venido posteriormente.

La primera que se propuso fue la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), aprobada en 2002 por el gobierno del presidente Aznar. Sin embargo, nunca llegó a aplicarse debido a la derrota del Partido Popular en las elecciones de 2004.

El nuevo gobierno, del presidente Zapatero, del Partido Socialista, aprobó en 2006 la Ley Orgánica de Educación (LOE) que fue la que derogó definitivamente la LOGSE. Sin embargo, mantenía la organización de ésta y se centraba en intentar mejorar la calidad de la enseñanza. Además, entró en aspectos polémicos como la religión y su estatus. Incorporó nuevas asignaturas Educación para la Ciudadanía, ampliamente criticada por la oposición del PP y por la Iglesia.

Así, cuando el PSOE perdió las elecciones de 2011 a favor de nuevo del PP y se formó el gobierno del presidente Rajoy, se comenzó la redacción de una nueva ley. En 2013 se aprobó la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que supone una revisión muy amplia de la LOE pero no la deroga. Entre los muchos cambios está la revisión de muchas asignaturas. Elimina la odiada Educación para la Ciudadanía y vuelve a poner la religión como evaluable. En la ESO se quita peso a las asignaturas de artes, como Plástica y Música, que pasan a ser optativas. Los ciclos que había ideado la LOGSE en la ESO (primer ciclo de 1º y 2º y segundo ciclo de 3º y 4º) son modificados y el primero incluye los tres primeros cursos y el segundo queda solo para 4º, dividido en 4º académico (para hacer Bachillerato) y en 4º aplicado (para hacer FP), eliminándose puentes y adelantando la elección a los estudiantes. Además, en 3º se da a elegir entre dos Matemáticas, académicas y aplicadas, de cara al curso de 4º, por lo que en realidad la elección comienza ya en 3º, cuando los alumnos pueden tener 13 años, para cumplir 14.

En Bachillerato se mantienen a grandes rasgos los itinerarios actuales pero se eliminan las Ciencias para el Mundo Contemporáneo de 1º, que habían sido criticadas por asociaciones católicas, y la Filosofía de 2º pasa a ser optativa (llevaba décadas obligatoria).

Asimismo, elimina el Programa de Diversificación en la ESO, para alumnos con interés en los estudios pero un desfase de unos dos años y crea programas de mejora. Para alumnos que estén muy desmotivados y tengan más de dos años de desfase la ley ha propuesto una FP Básica, dentro de las ramas profesionales, que combina enseñanzas mínimas comunes y módulos profesionalizantes.

Sin embargo, lo más polémico de la LOMCE son las pruebas evaluadoras de fin de etapa, que dejaron de existir con la aprobación de la LGE en 1970, las llamadas reválidas. Habrá una al final de Primaria, otra al final de ESO y otra al final de Bachillerato. Ésta última sustituye a la Prueba de Acceso a la Universidad (Selectividad). Para pasar a la siguiente etapa hay que aprobar obligatoriamente la prueba, independientemente del desarrollo de años del periodo que el alumno termina.
La reválida de Bachillerato es necesaria para conseguir el título y también para aspirar a la universidad pero no decide la incorporación a ésta mediante una nota de corte, como la actual Selectividad, sino que deja la elección en manos de las universidades con diferentes parámetros, algunos polémicos, como la preparación profesional.

En materia organizativa, la LOMCE da más poder al director en perjuicio del Consejo Escolar de cada centro primando el órgano ejecutivo al democrático.

Así, en general es una ley muy polémica y que, si se cumplen las encuestas, con la posible derrota del PP el año en 2015 sería derogada para redactar una nueva ley por un hipotético nuevo gobierno. Sin embargo, no se habla de una ley de mínimos consensuada entre la mayoría de los grupos políticos sino solo de derogarla abriendo de nuevo la situación actual de leyes educativas que duran como mucho una legislatura. 

Este video satírico de la TV3 (televisión pública catalana) muestra además dos leyes educativas más pero que solo reformaban puntos de la LGE o de la LOGSE. El video hace una visión ácida pero acertada de la realidad del sistema educativo español. 

 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Los ministros dimitidos de España



La lista de ministros españoles que han dimitido en los últimos 35 años es más bien pequeña si se compara con otros países europeos, en los que una mínima conducta inapropiada a lo que se espera de un alto responsable del gobierno puede llevarles a su dimisión inmediata.

En España esto, lamentablemente, no se suele dar, y errores de bulto y escándalos muchas veces han sobrevivido. Desde 1977 solo ha dimitido un presidente, Adolfo Suárez, en 1981 ante la pérdida de apoyos dentro de su propio partido, la UCD. En los rasgos inferiores tenemos 22 ministros (entre ellos tres vicepresidentes) que dimitieron o renunciaron a su cargo ante fracasos, escándalos notables o renuncias personales de diversa índole.  

Voy a diferenciar los casos de mera renuncia de los que dimitieron, ya que son casos diferentes.

Renuncias de diversa índole:

En los gobiernos de Adolfo Suárez:
1977: Gabriel Pita da Veiga (ministro de Marina entre 1973 y 1977), renunció por desacuerdo con la legalización del Partido Comunista de España.
1978: Enrique Fuentes Quintana (vicepresidente económico entre 1977 y 1978), renunció por discrepancias con otros ministros.
1980: Fernando Abril Martorell (vicepresidente económico entre 1978 y 1980), renunció a la vicepresidencia y al ministerio de economía.

En los gobiernos de Leopoldo Calvo-Sotelo:
1982: Francisco Fernández Ordóñez (ministro de Justicia entre 1980 y 1981), renunció en protesta por casos de tortura policial.
1982: José Luis Álvarez (ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación entre 1981 y 1982).

En los gobiernos de Felipe González:
1985: Miguel Boyer (ministro de Economía y Hacienda entre 1982 y 1985), por desavenencias con miembros del gobierno.
1990: Manuel Chaves (ministro de Trabajo entre 1985 y 1990), renunció para presentarse a la presidencia de la Junta de Andalucía)
1992: Francisco Fernández Ordóñez (ministro de Asuntos Exteriores entre 1985 y 1992), renunció por motivos de salud falleciendo ese año.

En los gobiernos de José María Aznar:
2000: Abel Matutes (ministro de Asuntos Exteriores entre 1996 y 2000), renunció por motivos de salud.
2003: Jaume Matas (ministro de Medio Ambiente entre 2000 y 2003), renunció para presentarse a la presidencia de las Islas Baleares.
2003: Mariano Rajoy (vicepresidente entre 2000 y 2003), renunció para presentarse a la presidencia del Gobierno.

En los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero:
2006: José Bono (ministro de Defensa entre 2004 y 2006), renunció por motivos personales y por desavenencias sobre el nuevo Estatut de Cataluña.
2006: José Montilla (ministro de Industria, Comercio y Turismo entre 2004 y 2006), renunció para presentarse a la presidencia de la Generalitat de Cataluña.
2007: Juan Fernando López Aguilar (ministro de Justicia entre 2004 y 2007), renunció para presentarse a la presidencia de Canarias.
2011: Alfredo Pérez Rubalcaba (vicepresidente entre 2010 y 2011 y ministro del Interior entre 2006 y 2011), renunció para presentarse a la presidencia del Gobierno.

En los gobiernos de Mariano Rajoy:
2014: Miguel Arias Cañete (ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente entre 2011 y 2014), renunció para presentarse a las elecciones europeas de ese año.

Dimisiones propiamente dichas:

En los gobiernos de Felipe González:
1991: Alfonso Guerra (vicepresidente entre 1982 y 1991), quien dimitió debido a las fuertes presiones a las que fue sometido con el destape de los negocios turbios de su hermano. Se hace constar que entre 1977 y 1991 no dimitió como tal ningún ministro.
1992: Juan García Valverde (ministro de Sanidad entre 1991 y 1992), dimitió por un escándalo financiero relacionado con la venta irregular por parte de Renfe de unos terrenos en la localidad de San Sebastián de los Reyes (Madrid) cuando él era presidente de dicha compañía estatal.
1993: José Luis Corcuera (ministro del Interior entre 1988 y 1993), dimitió después de que el Tribunal Constitucional declarara inconstitucionales dos apartados de su Ley de Seguridad Ciudadana.
1994: Antoni Asunción (ministro del Interior entre 1993 y 1994), sucedió a Corcuera pero dimitió tras la fuga del ex director general de la Guardia Civil, Luis Roldán.
1994: Vicente Albero (ministro de Agricultura entre 1993 y 1994), dimitió por no haber declarado a Hacienda 20 millones de pesetas en 1984.
1995: Narcís Serra (vicepresidente entre 1991 y 1995), dimitió por las escuchas ilegales del CESID.
1995: Julián García Vargas (ministro de Defensa entre 1991 y 1995), dimitió por las escuchas ilegales del CESID.

En los gobiernos de José María Aznar:
2000: Manuel Pimentel (ministro de Trabajo entre 1999 y 2000), dimitió por un escándalo de desvío de fondos públicos de uno de sus altos cargos.

En los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero:
2009: Mariano Fernández Bermejo (ministro de Justicia entre 2007 y 2009), dimitió por participar en una cacería con el juez Baltasar Garzón.

En los gobiernos de Mariano Rajoy:
2014: Alberto Ruiz-Gallardón (ministro de Justicia entre 2011 y 2014), dimitió tras la retirada de su proyecto de reforma de la Ley del Aborto.
2014: Ana Mato (ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad entre 2011 y 2014), dimitió debido a sus vínculos con la trama corrupta Gürtel.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Reyes de Castilla, Aragón y España



Reyes de Castilla y León (desde el siglo XIII):
 Escudo de Castilla y León (con leves variaciones) de 1230 a 1474)









 Escudo de Castilla y León (Juan II y Enrique IV)


Escudo de los Reyes Católicos (1475-1504)









Alfonso VIII (1158-1214)
Enrique I (1214-1217)
Berenguela (1217)
Fernando III (1217-1252) (unificación definitiva de Castilla y León)
Alfonso X (1252-1284)
Sancho IV (1284-1295)
Fernando IV (1295-1312)
Alfonso XI (1312-1350)
Pedro I (1350-1366)
Enrique II (1366-1367)
Pedro I (1367-1369)
Enrique II (1369-1379)
Juan I (1379-1390)
Enrique III (1390-1406)
Juan II (1406-1454)
Enrique IV (1454-1474)
Isabel I (1474-1504), con Fernando V (1475-1504)
Juana I (1504-1555) (reina nominal), con Felipe I (1506)
Carlos I (1516-1556), con Juana I (hasta 1555) (rey de España)

Reyes de Aragón (desde el siglo XIII):
 Escudo de Aragón (hasta Fernando I)








 
Escudo de Aragón y Sicilia (hasta Fernando II)







 


 Escudo de los Reyes Católicos (1479-1516)









Pedro II (1196-1213)
Jaime I (1213-1276)
Pedro III (1276-1285)
Alfonso III (1285-1291)
Jaime II (1291-1327)
Alfonso IV (1327-1336)
Pedro IV (1336-1387)
Juan I (1387-1396)
Martín I (1396-1410)
Fernando I (1412-1416)
Alfonso V (1416-1458)
Juan II (1458-1479)
Fernando II (1479-1516)
Juana I (1516-1555) (reina nominal)
Carlos I (1516-1556) (rey de España)

Reyes de España (1516-actualidad):

Escudo de Carlos I 










Escudo de Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II




Escudo de Felipe V, Luis I y Fernando VI









Escudo de Carlos III y sus sucesores Borbones hasta Alfonso XIII








Escudo de José I
 
 Escudo de Amadeo I  
Escudo de Juan Carlos I
Escudo de Felipe VI
 
 

Carlos I (1516-1556) , con Juana I (hasta 1555) 
Felipe II (1556-1598) 
Felipe III (1598-1621) 
Felipe IV (1621-1665) 
Carlos II (1665-1700) 
Felipe V (1700-1724) 
Luis I (1724) 
Felipe V (1724-1746) 
Fernando VI (1746-1759) 
Carlos III (1759-1788) 
Carlos IV (1788-1808) 
Fernando VII (1808) 
José I (1808-1813) 
Fernando VII (1813-1833) 
Isabel II (1833-1868) 
Amadeo I (1870-1873) 
Alfonso XII (1874-1885) 
Alfonso XIII (1885-1931) 
Juan Carlos I (1975-2014) 
Felipe VI (2014-actualidad)