lunes, 27 de enero de 2014

Las Guerras Mundiales, tan diferentes entre sí




Después de estudiar una asignatura exclusiva a las guerras mundiales que asolaron la primera mitad del siglo XX, puedo sacar una conclusión fundamental al respecto.

La Primera Guerra Mundial rompió con una época, con la Belle Époque, y con una forma de vida antigua en la que Europa dominaba el mundo y, con ella, el hombre siendo la mujer prácticamente un mero sujeto sin voz y que debía ser obediente. En esa época se depositó una fe casi ciega en la ciencia, la tecnología y el progreso y no hubo año en el que no se inventara un artefacto de ingenio para, aparentemente, hacer la vida más fácil a las personas.

El siglo XIX, con la excepción de las Guerras Napoleónicas del principio, había sido de relativa paz, aunque con conflictos puntuales como la Guerra Crimea y las guerras de unificación alemana e italiana además de varios conflictos civiles como las guerras carlistas en España y las guerras de independencia en Europa del Este. El Imperio Otomano, el “hombre enfermo de Europa”, estaba en clara decadencia y los Balcanes, hasta entonces bajo su control, estaban en ebullición. La extremadamente complicada población de la zona, con diferentes idiomas, culturas y religiones, se organizaba en diferentes Estados que parecían querer más y más a costa del vecino.

Con la Gran Guerra acabó esa sensación de falsa seguridad en el futuro y en el progreso, y la sociedad europea, en parte dormida y en parte despierta por los movimientos obreros, se vio ante la cruda realidad; algo parecido a lo que estamos viviendo hoy en día con la peor crisis económica desde el Crack del 29.
Las trincheras supusieron una novedad sangrienta respecto a las guerras anteriores, cortas y de batallas decisivas. En el frente occidental millones de hombres morían en las sucesivas batallas inútiles en las que ninguno de los dos bandos conseguía avanzar. En el este las penurias estaban a la orden del día y la vida de los soldados era penosa. En la retaguardia se instaba a la población a apoyar la guerra por patriotismo y porque el agresor era el otro, sin considerar siquiera por qué se había llegado a esa situación. Los gobiernos perdieron el control, no pidieron consejo a nadie (ni siquiera a los empresarios, lo cual nos resulta extraño a día de hoy) y llevaron a la muerte a millones de personas en una guerra bárbara y que destruyó muchas vidas.

Y a pesar de los 10 millones de muertos, más de 30 millones de heridos y mutilados, viudas y huérfanos; de destruir las economías europeas, contaminar cientos de hectáreas, desprestigiarse en las colonias y un largo etcétera, no se pasó página. La “guerra que pondría fin a todas las guerras” no solo no lo consiguió sino que dejó bastantes cosas como estaban.
A pesar del desprestigio europeo en las colonias, las depauperadas potencias lograron mantenerse en África, Asia y Oceanía por lo que no hubo grandes cambios en ese sentido.
Por otro lado, uno de los 14 puntos de Wilson, fundamental para mantener la paz en Europa, el de aceptar que cada nación tenga su propio Estado, se incumplió flagrantemente. Se finiquitaron imperios plurinacionales como el ruso, el austrohúngaro o el otomano pero en su lugar se construyeron Estados con varias naciones en su interior como Yugoslavia y Checoslovaquia, por lo que tampoco se pasó página en el capítulo del nacionalismo.
Estados Unidos, quien se había unido a la guerra un año y medio antes de su fin, se convirtió en una potencia muy a tener en cuenta y en lo económico superó a una Europa destruida, al igual que Japón. Sin embargo, no se implicó en lo que sucedió a partir de 1919 en el Viejo Continente sino que volvió a su aislacionismo importándole poco el surgimiento de los totalitarismos.

Así vemos que la Primera Guerra Mundial no fue un punto y a parte sino más bien un punto y seguido abriendo una etapa convulsa que desembocaría en la guerra definitiva y que cambiaría el mundo decisivamente.

La Segunda Guerra Mundial fue una guerra absoluta que finiquitó muchos aspectos y cuyas consecuencias aún perduran actualmente.
A la Segunda Guerra Mundial no se llegó con optimismo, como en la Primera. No se esperaba una guerra que acabara antes de Navidad aunque tampoco una que tuviera la dimensión de la que empezaba con la invasión de Polonia.

Mucho se ha estudiado el comienzo de la IIGM y la culpabilidad suele atribuirse a Alemania, lo cual es evidente ya que invadió Polonia iniciando las hostilidades. Sin embargo hay matices: la Unión Soviética firmó un acuerdo con los nazis para repartirse Polonia y dicho acuerdo los asoció hasta 1941, cuando Alemania invadió la URSS. De esta manera la URSS también sería responsable de la guerra al comenzar las hostilidades con Polonia. Sin embargo, su condición de ganadora la exime de parte de esa responsabilidad y el hecho de ser una cruel dictadura totalitaria queda a veces en un segundo plano. Por otro lado, tenemos la postura de las democracias occidentales, Gran Bretaña y Francia, quienes consintieron a Alemania apoderarse de Austria, los Sudetes y Bohemia por lo que Hitler esperó quedarse con el Corredor de Dánzing y Polonia sin que británicos y franceses llegaran a la guerra.

En cualquier caso, la guerra duró seis largos años y fue brutal, inmisericorde. En ella se incluyen nada menos que un genocidio (Holocausto) y el uso por primera vez de bombas atómicas. La población civil no importó nada (ya no había importado en la Primera pero en la Segunda aún menos). La destrucción fue descomunal y la posguerra duró años.
Sin embargo, esta guerra sí fue un punto y aparte en la Historia. Con ella quedaba finiquitado el poder europeo y ello supuso la liquidación en las siguientes décadas de los imperios coloniales. Europa había quedado completamente destrozada tras la guerra y no pudo mantenerse más tiempo en los otros continentes.

Por otro lado, Estados Unidos asumió definitivamente que no podía vivir en el aislamiento y que se había convertido en una superpotencia que podía y debía intervenir en todo el mundo. Así, al contrario que en la Primera, Estados Unidos se implicó en la postguerra europea ayudando a la reconstrucción con el Plan Marshall. Esto no fue desinteresado: Europa podía caer entera en manos del comunismo de la otra superpotencia, la URSS. Comenzaba así una etapa completamente nueva: la Guerra Fría, una guerra de equilibrios y no exenta de graves tensiones.

Además, después de la Segunda Guerra Mundial no podía haber ninguna guerra mundial más por una sencilla razón: por primera vez el ser humano podía destruir la Tierra mediante el uso de la energía atómica. Ya no era cuestión de meros equilibrios entre potencias sino que una nueva guerra global acabaría con la especie humana y, evidentemente, no beneficiaría a nadie. Así, la Segunda Guerra Mundial no fue la guerra que acabaría con todas las guerras, ya que conflictos locales hay innumerables pero sí fue la guerra que acabó con todas las guerras mundiales…hasta la fecha. 

viernes, 24 de enero de 2014

Imagen de la Semana: Los alfabetos en Europa


La imagen de esta semana es más pedagógica ya que se trata de un mapa del continente europeo que muestra los alfabetos utilizados como forma de escritura en los diferentes países. Como se puede ver en la leyenda hay solo cinco alfabetos en Europa y con una gran diferencia en cuanto a su uso.

El alfabeto son, para entendernos, las letras por lo que no tiene nada que ver con los idiomas, que pueden ser muy diferentes y usar el mismo alfabeto, aunque normalmente incorporan algunas letras propias. Así, en español existe la letra Ñ y en inglés no, aunque ambos idiomas utilizan el mismo alfabeto.
Por otro lado, es importante señalar que un alfabeto es un sistema de escritura relativamente sencillo ya que con pocos caracteres se pueden escribir todas las palabras de un idioma, algo muy diferente a los silabarios y pictogramas como los utilizados en las lenguas orientales y algunas africanas y mayas.

El alfabeto más usado en Europa y en el mundo es el latino. Su nombre evidencia su origen en la civilización romana cuyo idioma, el latín, utiliza este alfabeto. Actualmente su uso se localiza en buena parte de Europa, toda América, gran parte de África, parte de Asia y Oceanía, es decir, casi todo el mundo. Además el hecho de que el idioma estándar a día de hoy sea el inglés en las comunicaciones internacionales, hace que el alfabeto latino esté casi en todas partes.

Esto hace que otros alfabetos europeos se vean arrinconados en muchas ocasiones. En el este europeo destaca el cirílico, parecido al griego, que se utiliza para los idiomas ruso, ucraniano, búlgaro y macedonio en exclusiva. Para el serbio y el montenegrino se utiliza junto al latino de manera indistinta por la penetración del segundo en esos países, además de en Bosnia-Herzegovina. El alfabeto griego históricamente ha estado restringido al país heleno (aunque el idioma se habló en otros lugares del Mediterráneo oriental) y a Chipre, en donde se habla griego junto al turco, por lo que ambos alfabetos son utilizados en la isla (el turco adoptó el alfabeto latino a principios del siglo XX, antes utilizaba el alfabeto árabe). El cirílico por su parte mantiene su influencia y en la época de la Guerra Fría era común que se estudiase en los países de Europa Oriental dados sus nexos con la URSS.

Por último, en el Cáucaso encontramos dos idiomas en sus respectivos países que tienen su propio alfabeto: el georgiano y el armenio, con caracteres muy diferentes a los alfabetos latino, griego y cirílico (que están relacionados entre sí al ser el griego precursor de los otros dos). En Georgia y Armenia sin embargo se enfrentan a una fuerte influencia de otros idiomas y de sus alfabetos, aunque se siguen escribiendo sus lenguas en sus respectivos alfabetos.

sábado, 18 de enero de 2014

Imagen de la Semana: Gran Vía en guerra



Ayer mismo paseaba por Gran Vía, la calle más emblemática de la capital española. Sus edificios de estilos diferentes, en algunos casos imitación del Art Decó y en otros fieles representantes de la arquitectura estadounidense de principios de siglo en el centro de la Península Ibérica, la hacen ser muy especial y que además te sientas tú igual mientras la recorres.

Sin embargo, ese aspecto de hoy en día, lleno de tiendas, de viandantes ocupados unos y con la tranquila pereza de quienes no tienen tareas, no siempre fue el mismo. En la imagen de esta semana se puede observar el edificio más alto de Gran Vía, el de Telefónica, y sus anexos, siendo duramente castigados por los ataques franquistas. Este edificio tenía interés ya que es desde donde partían todas las comunicaciones de la ciudad. Inhabilitarlas era importante para minar la resistencia republicana.

A pesar de los ataques el edificio resistió y hoy se alza con sus 88 metros sobre esta emblemática e histórica calle.  

jueves, 16 de enero de 2014

Education for Death

Hoy quiero compartir este interesante video de Youtube. Su título es Education for Death (Educación para la Muerte) y está realizado por una empresa cinematográfica que conocemos muy bien: Walt Disney. Disney es famosa por su cine animado dirigido comúnmente a la infancia pero en sus películas suele haber mensajes subliminales que, cuando ya nos hacemos mayores, podemos percibir si prestamos atención (apoyo a la igualdad de hombres y mujeres en Mulán, visión sesgada de las sociedades islámicas en Aladdín, caballerosidad y claro machismo en las películas más antiguas, adaptación a los tiempos modernos introduciendo nuevos prototipos de “princesas” multirraciales como en Tiara y el Sapo, etc).

Sin embargo, Disney como empresa estadounidense se implicó a fondo con su país en los duros años de la Segunda Guerra Mundial y de ahí extraigo el cortometraje que nos ocupa. En él los estadounidenses dan una visión claramente sesgada de la Alemania Nazi, con temas que son verdaderos y otros claramente exagerados. Veámoslo directamente en el video (en inglés con subtítulos en español):


[Ver video antes de continuar] Como se ha visto, la visión de Alemania es sesgada. Al principio del cortometraje queda representada como una mujer obesa que es rescatada por el caballero Hitler de la malvada democracia. Es una metáfora divertida pero vista claramente desde el punto de vista americano. Por otro lado, la educación del joven alemán tiene visos reales (el régimen nazi, como totalitario que era, entraba en todos los aspectos de la vida incluida de manera muy importante la educación de niños y jóvenes).
Por otro lado, pudiera parecer que todos los alemanes eran nazis cuando no era así. Hubo muchos opositores y también personas que, aunque no estaban de acuerdo con el gobierno nazi, por miedo no se atrevieron a levantarse contra él. Esta producción es del año 1943 (en plena guerra) y el atentado de varios militares contra Hitler (la Operación Valkiria) fue solo un año después lo que refleja que no toda la sociedad alemana estaba a muerte con el Führer.

Es, en definitiva, un video fascinante para comprender cómo se vivió en Estados Unidos y en otros países la guerra y hasta dónde llegaba la publicidad (en ambos bandos) para influir en una población que, en general, estaba hastiada de la guerra.

lunes, 13 de enero de 2014

Artículo de Opinión: Las personas no somos números



Hay veces que las personas que vivimos actualmente olvidamos sin remedio que antes que nosotros hubo millones de seres humanos. Esta reflexión la hago por el estudio que hacemos de la Historia, un estudio cada vez más científico en el que las personas son meros números y no se tiene en cuenta muchas veces asuntos trascendentales como los sentimientos.

Las personas nos movemos muchísimas veces por sentimientos. El amor, el odio, la felicidad, el rencor están en nosotros y, dependiendo del momento, nos hacen actuar de una determinada manera. Las personas no somos números en absoluto ya que somos seres complejos y racionales. Como se suele decir, cada persona es un mundo y es única.

De ahí que cuando hablamos por ejemplo de las personas fallecidas en la Segunda Guerra Mundial (más de 60 millones) se trate esa desorbitada cifra a la ligera y sin pensar en lo que hay detrás de ella además de muerte y destrucción. Y es que los muertos tienden a ser olvidados por los vivos y más aún si llevan muertos desde hace décadas y ya no digamos siglos.

Y es que detrás de cada uno de esos 60 millones de seres humanos había un ser complejo, con sus problemas, sus sentimientos, sus odios, su familia y sus amigos. Toda una vida que se reduce a hoy, a 2014, a una mera cifra.

Sé que es imposible conocer todos esos datos y que la Historia es la ciencia que estudia los hechos acaecidos en el pasado pero creo que debemos potenciar la llamada Micro Historia, la Historia de las personas además de tener más en cuenta los sentimientos ya que, al igual que hoy nos mueven, también lo hacían en un pasado que, aunque parezca lejano, no lo es.

sábado, 11 de enero de 2014

Imagen de la Semana: La Universidad de Alcalá antaño





La Universidad de Alcalá fue refundada en 1977 ya que fue trasladada a Madrid en la década de 1830 (formando la actual Universidad Complutense). Sin embargo, sus edificios permanecieron en Alcalá de Henares a pesar de que sufrieron el deterioro de la decadencia de la ciudad e incluso intentos de traslado, como el de la fachada de la universidad, actual rectorado, al extranjero como parte de esos “piratas” arqueológicos.

Afortunadamente, tanto el Colegio de San Diego como los demás edificios de la universidad se mantuvieron en sus lugares originales y actualmente forman, junto a edificios más modernos, el campus histórico de la Universidad de Alcalá (UAH), e impartiendo carreras como Derecho, Historia, Economía, Filología o Humanidades.

viernes, 3 de enero de 2014

Imagen de la Semana: Venecia-pez



La cartografía se lleva cultivando desde la Antigüedad y esta semana he escogido como imagen de la semana un mapa de la ciudad de Venecia muy especial. El mapa representa la ciudad de los canales en forma de pez demostrando que la cartografía puede ser un auténtico arte.

Actualmente los satélites nos permiten tener unos conocimientos geográficos excepcionales pero, sin ellos, hasta hace relativamente poco la cartografía era imprecisa y solo con la creación de la imagen aérea con los aviones y de los sistemas modernos podemos confirmar a la cartografía como una ciencia bastante exacta.