viernes, 31 de octubre de 2014

Los orígenes de Halloween





Antes de que Halloween se convirtiera a partir de la década de 1950 en una fiesta consumista (como todas) primero en Estados Unidos y, con su influencia sobre el resto del mundo, en el resto del planeta, Halloween tenía un sentido diferente, del que quedan algunos de sus aspectos más llamativos.

Halloween surgió en Irlanda al ser una festividad de origen celta, con el nombre de Samhain, la cual se celebraba el día 1 de noviembre. Sobre todo se daba en dicha isla aunque también en algunas zonas de Gran Bretaña. Como otras festividades que rondan las fechas entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, estaba dedicada a los difuntos y algunas de las tradiciones iniciales eran colocar comida y vino en las puertas de las casas o intentar confundir a los espíritus de los muertos poniéndose máscaras ya que había auténtico temor a los muertos en esa noche. Se creía que volvían de sus tumbas a perturbar a los vivos.

La llegada del cristianismo a la isla no acabó con la tradición celta y además hubo influencias entre ambas concepciones. La fiesta pasó a denominarse All Hallows (todas las almas) y se celebraba el día 1 de noviembre. De ahí proviene All Hallows´ Eve, es decir, la Víspera de Todas las Almas (31 de octubre) que, con el paso del tiempo, derivó en el actual Halloween.

La llegada de inmigrantes irlandeses a Estados Unidos llevó al otro lado del Atlántico Halloween y allí se convirtió en una festividad que fue creciendo en importancia hasta acabar siendo celebrada por toda la población y no solo por la de origen irlandés. Llegados los años 50 el desarrollismo y el consumismo incipiente fueron reconvirtiendo Halloween y actualmente algunas de las actividades que se realizan en esta noche son variopintas: desfiles de gente disfrazada con motivos de terror, intentar pescar manzanas con la boca de un cubo o el famoso Trick or Treating, truco o trato, ir a las casas pidiendo dulces (haciendo un trato) y, en caso de negativa, hacerles una broma o truco a los dueños del lugar.

Desde los 50 la popularidad de Halloween ha ido creciendo sin parar y en Estados Unidos ya es la segunda fiesta más importante tras Navidad con nada menos que 2,5 billones de dólares gastados solo en disfraces y hasta 6 billones en dulces, decoración, etc. En Europa es cada vez más común su celebración y, año tras año, cada vez más españoles celebran Halloween dándole un sentido más lúdico a una festividad que aquí, por influencia católica, se basaba en el recuerdo a los difuntos y en ir el día 1 (de Todos los Santos) a visitarles a los cementeros. Los tiempos, como se ve, cambian.  

miércoles, 29 de octubre de 2014

Opinión: El Ébola en España



Hace unas semanas se conocía el primer caso de transmisión del virus del Ébola fuera de África y concretamente en nuestro país tras traer a un sacerdote enfermo para intentar curarle aquí sin éxito. Una de las técnicas de enfermería que le atendieron contrajo el virus creándose una importante alarma social que fue contestada por el Gobierno torpemente. El protocolo falló pero se consiguió ingresar a Teresa Romero y, afortunadamente, ya se ha recuperado tras combatir esa grave enfermedad.

Sin embargo, esta crisis sanitaria revela varias cosas. La primera, que España no estaba tan preparada para afrontar el Ébola como pregonaba nuestro Gobierno. Lo segundo, que al frente de ciertas instituciones hay personas que carecen de la preparación necesaria para responder eficazmente a crisis como esta. Las declaraciones de la ministra de sanidad, Ana Mato, demostraron su desconcierto y cómo no supo responder y, de hecho, el comité creado ante el contagio estuvo dirigido por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría quedando Mato en un discreto segundo plano. Por otro lado, la actitud de otro de los responsables, el consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, fue deplorable no solo por no asumir los errores sino por acusar a la sanitaria de haber mentido sobre su enfermedad. ¿Acaso Romero deseaba contraer esa enfermedad? Una persona que se presentó voluntaria para atender al sacerdote desde luego no merece que se le acuse de habernos mentido. Esas declaraciones deleznables del consejero fueron posteriormente matizadas pero su dimisión debería haber sido un hecho inmediato que, siguiendo la tradición española, no se ha producido. 

"Una persona que se presentó voluntaria para atender al sacerdote afectado desde luego no merece que se le acuse de habernos mentido"


También se ha demostrado el alcance de los recortes en sanidad que han efectuado las comunidades autónomas y, en este caso, Madrid. El desmantelamiento del único hospital capaz de responder a enfermedades tropicales tan graves como el Ébola, el Carlos III, supuso que no estuviera preparado y que tuvieran que volver a acondicionarlo rápidamente para albergar a personas en cuarentena por contacto estrecho con Teresa (todos ellos ya dados de alta al no haber contraído el virus).

Por último, a pesar de todos los fallos y errores que se han cometido, Teresa ha superado la enfermedad demostrando que España, una vez hace las cosas bien, puede suministrar un tratamiento y una atención adecuados. Esto responde a los que, al otro extremo de los que consideran que absolutamente todo se hace bien, creen que España hace todo absolutamente mal entrando en el ya consabido sentimiento de inferioridad que tenemos los españoles respecto al resto del mundo y que, ante crisis como esta, se acentúa. Seamos críticos con lo que hacemos mal pero también positivos cuando al final lo hacemos bien.

viernes, 17 de octubre de 2014

¿Qué es el Consejo de Seguridad de la ONU?




Ayer se conocía la noticia de que España ha conseguido su objetivo de lograr un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, un Consejo que destaca sobre todo por su arbitrariedad.

La principal organización supranacional del planeta, la Organización de las Naciones Unidas, fue creada tras la Segunda Guerra Mundial con el objetivo principal de evitar una nueva guerra mundial pero otorgándosele más peso que a su fracasada predecesora, la Sociedad de Naciones. Desde entonces ha atravesado graves crisis en la política internacional pero ha resistido y ha logrado mantener una paz mundial, pero no que haya habido múltiples conflictos focalizados, algunos de ellos de extrema gravedad. Entre sus fracasos más sonados destaca el genocidio más rápido de la Historia en Ruanda en los años 90, en el cual la ONU no pudo hacer nada por su incapacidad. En otros sentidos sí ha habido más éxitos y la ONU ha creado a lo largo de estos más de sesenta años muchos organismos adheridos a ella que han realizado un buen trabajo.

El Consejo de Seguridad es el que toma las decisiones en materia de paz y seguridad entre naciones y además puede tomar decisiones aunque, como veremos, está muy condicionado por su estructura. Esto es porque está formado por cinco miembros permanentes y además con derecho a veto y por otros diez rotativos cada dos años. los cinco permanentes son ni más ni menos que los cinco ganadores principales de la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia (como heredera de la Unión Soviética) y la República Popular China (en sustitución de la República de China, la actual Taiwán). Cada uno de ellos tiene poder de veto, lo que hace que si no hay unanimidad entre ellos el Consejo no pueda intervenir en determinados conflictos, como ha sucedido muchas veces.

Los otros diez Estados se eligen cada dos años y están elegidos por continentes: tres por África, dos por Asia, uno por Europa Oriental, dos por América Latina y otros dos por Europa Occidental y otros Estados. Actualmente por África están presentes Ruanda (sustituida en enero de 2015 por Angola), Chad y Nigeria; por Asia Corea del Sur (sustituida por Malasia) y Jordania, por Europa Oriental Lituania, por América Latina Chile y Argentina (sustituida por Venezuela) y por Europa Occidental y otros Luxemburgo (sustituido por España) y Australia (sustituida por Nueva Zelanda).

Así España lograba entrar en el Consejo diez años después de su última experiencia, consiguiendo el objetivo marcado por el anterior gobierno socialista de Zapatero y continuado con el actual conservador de Rajoy.

domingo, 12 de octubre de 2014

La larga lista de títulos del Rey de España



Su título oficial es simplemente Rey de España pero los predecesores de Juan Carlos I fueron en algunos casos Reyes de España por la gracia de Dios y la Constitución, o Reyes de las Españas, entre otros tratamientos a lo largo de la Historia. La palabra España ya aparecía desde la Edad Media pero entendida en un sentido más bien geográfico y normalmente en plural, las Españas. Desde el siglo XIX el nombre se viene utilizando en singular, “España”, aunque en el reinado de Isabel II se utilizó en plural.  

Sin embargo, el Rey de España tiene otros muchos títulos heredados de una larga historia dinástica, muchos de ellos meramente honoríficos al ser de países extranjeros. En la Constitución actual de 1978 se le reconoce al Rey el derecho a usar todos esos títulos de la Corona. (en cursiva están los títulos que son meramente honoríficos).

Rey de Castilla: Castilla fue uno de los reinos medievales de la Península Ibérica y desde el siglo XIV se convirtió en el más fuerte por tamaño y población. El matrimonio de la reina Isabel I con Fernando II de Aragón hizo que ambos reinos se unificaran dinásticamente creando la base de lo que más tarde sería España. Su escudo de armas, un castillo sobre un fondo carmesí (color tradicional de la monarquía hispánica) está presente en el escudo de España. 
 Corona de Castilla y sus subdivisiones antes de 1492 (las cuales aparecen más abajo como títulos del Rey de España).

Rey de León: Fue creado a partir del Reino de Asturias y Castilla fue solo una escisión suya al principio. Sin embargo, después de dos intentos anteriores de unión de ambos frustrados, el rey Fernando III el Santo heredó de su madre Castilla y, años después, en 1230, León de su padre unificándolos definitivamente. En época de Isabel I compartían instituciones y su fusión era un hecho aunque en la intitulación de los reyes León siempre aparecía justo después que Castilla dándose muestra así de su importancia. Su escudo de armas, un león rampante púrpura, está presente en el escudo de España.

Rey de Aragón: la Corona de Aragón tenía estructura que hoy llamaríamos confederal al estar formada por varios reinos (Aragón, Valencia, Mallorca y el Principado de Cataluña) pero el matrimonio de Fernando II con Isabel I hizo que esta Corona formara parte de lo que más tarde pasaría a llamarse meramente España. Sin embargo, se tardó siglos en unificar las instituciones y leyes de cada reino. Su escudo de armas, la Señal Real de Aragón (conocida comúnmente como las barras de Aragón), está presente en el escudo de España. 

La Corona de Aragón en la actual España. El Rosellón (ver más abajo) pasó a Francia en el siglo XVII.

Rey de las Dos Sicilias: este es uno de los títulos que, evidentemente, son solo tradicionales ya que el Reino de las Dos Sicilias desapareció con la unificación italiana de la década de 1860. Sin embargo, antes había estado muy vinculado primero a Aragón y luego a España ya que Sicilia era parte de la Corona aragonesa y Nápoles fue conquistado en el siglo XV manteniéndose hasta la Guerra de Sucesión.

Rey de Jerusalén: el Reino de Jerusalén desapareció a finales del siglo XIII pero el título siguió existiendo y muchos reyes europeos lo utilizaban como fuente de prestigio (recordar que Jerusalén es Tierra Santa). Actualmente, el monarca español lo mantiene al igual que el de Rey Católico, título que desciende de los Reyes Católicos, quienes lo transmitieron a sus descendientes. Evidentemente, no tiene ningún estatus legal ya que Jerusalén hoy es la capital declarada por Israel.  

Rey de Navarra: otro de los reinos medievales de la Península Ibérica, rápido quedó encajonado en el norte sin posibilidad de expansión al estar rodeado de vecinos cristianos (los cuales siguieron ampliándose al sur a costa de los musulmanes). Sin embargo, sobrevivió mucho tiempo, hasta principios del siglo XVI cuando fue conquistado por Fernando II y anexionado a Castilla aunque manteniendo el nombre de Reino de Navarra y unos amplios privilegios (fueros) que aún hoy mantiene. Su escudo de armas, las cadenas de oro sobre fondo rojo, está presente en el escudo de España.

Rey de Granada: tras la conquista del Emirato nazarí de Granada en 1492, se creó una división administrativa menor en su lugar, el Reino de Granada, que es considerado sucesor del Emirato aunque como jurisdicción dependiente del de Castilla. Su escudo de armas, una granada, aparece en el escudo de España.

Rey de Mallorca: como parte integrante de la Corona de Aragón aunque con etapas de fuerte autonomía respecto a Zaragoza.

Rey de Toledo: parte de Castilla desde la caída de la taifa de Toledo en el siglo XI. Dentro de Castilla era una jurisdicción administrativa como era también el Reino de Granada antes mencionado.  

Rey de Sevilla: al igual que los casos anteriores, tras la conquista de la taifa de Sevilla en el siglo XIII quedó como parte de Castilla.  

Rey de Valencia: la conquista de la taifa de Valencia por parte de Aragón supuso la creación del reino de Valencia aunque de manera diferente a los anteriores castellanos. En Aragón cada reino era muy autónomo respecto al poder real y tenía sus propias cortes y leyes.  

Rey de Galicia: Galicia quedó bajo control de León aunque protagonizó revueltas durante la Edad Media. Al final fue otra de las jurisdicciones de la Corona de Castilla, con una fuerte identidad propia que perdura hasta hoy.  

Rey de Cerdeña: Cerdeña fue uno de los reinos pertenecientes a la Corona de Aragón desde la Baja Edad Media debido a la expansión mediterránea practicada por los aragoneses, que llegaron hasta Grecia. Siguió siendo parte de la Corona hasta la Guerra de Sucesión.

Rey de Córdoba: otro de los reinos castellanos que se crearon tras la conquista sucesiva de las taifas musulmanas. Como Sevilla, Córdoba cayó en el siglo XIII y se convirtió en una jurisdicción de Castilla.  
 Los cuatro reinos andaluces dentro de la Corona de Castilla (y de España) como estaban configurados hasta 1833 (cuando se realizó la actual división de provincias).

Rey de Córcega: caso muy parecido al de Cerdeña pero en el caso de la isla corsa el dominio aragonés fue más breve. Hoy es parte de Francia.

Rey de Menorca: Menorca tuvo periodos de territorio bajo poder de Mallorca y otros con mucha autonomía respecto a ésta. Por ello el rey de España es también de Menorca, algo que no ocurre con las islas más occidentales de Baleares, siempre dependientes férreamente de Mallorca.

Rey de Murcia: como en el caso de Sevilla, Toledo o Córdoba, fue una taifa antes de caer en manos castellanas en el siglo XIII y pasó a ser un reino jurisdiccional de Castilla y luego de España.

Rey de Jaén: idéntico caso al anterior, una taifa conquistada en el siglo XIII por Castilla y convertida en una jurisdicción de ésta.  

Rey de los Algarves: son una región al sur de Portugal que Castilla reclamó al reino luso en su día pero que actualmente es parte clara de Portugal.

Rey de Algeciras: ciudad situada en una bahía en medio del Estrecho de Gibraltar que tiene una importancia estratégica muy destacable aún hoy.  

Rey de Gibraltar: título que es muy conveniente para señalar la reivindicación histórica de España sobre el Peñón de Gibraltar, conquistado por Gran Bretaña durante la Guerra de Sucesión y que aún mantiene como territorio de ultramar y colonia. Todavía este pequeño territorio es motivo de conflictos entre ambos países.

Rey de las Islas Canarias: la conquista de Canarias no fue de una sola vez sino que primero se conquistaron las islas más pequeñas por parte de auténticos mercenarios al servicio de Castilla. La conquista de Tenerife y Gran Canaria fue más complicada debido a la resistencia de los guanches a ella. Finalmente una escuadra enviada por Castilla doblegó a todas las islas por lo que Canarias es parte de España desde el siglo XV.  

Rey de las Indias Orientales y Occidentales y de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano: título honorífico por el que se hace referencia a las Indias, tanto las de América como las de Asia, como colonias españolas que fueron entre los siglos XVI y XIX además de todas las islas que hubiera entre ambas. Evidentemente este título nunca se aplicó del todo ya que España aunque llegó a dominar buena parte del continente americano tuvo fuera de sus manos territorios como Brasil mientras que en Asia su única colonia grande fue Filipinas.

Archiduque de Austria: título heredado de los Habsburgo, no tiene validez al suprimirse la monarquía en Austria tras la Primera Guerra Mundial. Desde entonces los Habsburgo son una dinastía sin reino.

Duque de Borgoña: los Reyes Católicos casaron a su hija Juana con Felipe de Habsburgo y Borgoña y su nieto, Carlos, heredó este territorio al igual que los hispánicos y el título de emperador de su abuelo paterno. Borgoña se encuentra actualmente en Francia.

Duque de Brabante: otro ducado histórico que ya no existe. Se encontraba entre las actuales Bélgica y Holanda.

 Duque de Milán: el Milanesado fue conquistado en el siglo XVI por Carlos I y pasó a ser uno más de sus territorios. Fue perdido en la Guerra de Sucesión y pasó a Austria. Actualmente se corresponde aproximadamente con la región italiana de Lombardía.

Duque de Atenas: antes se mencionaba que Aragón se expandió por el Mediterráneo hasta Grecia e incluso llegó a crear dos ducados, uno de ellos el de Atenas, que poseyó relativamente poco tiempo ya que fue conquistado a principios del siglo XIV y perdido en 1390. Por tanto nunca fue parte de España sino solo de Aragón.

 Los ducados de Atenas y Neopatria en el siglo XIV.
Duque de Neopatria: como el ducado anterior, Neopatria fue conquistado por los aragoneses (concretamente los famosos almogávares) y perdido unos setenta años después.  

Duque de Limburgo: este ducado estaba situado entre las actuales Bélgica y Holanda y, como los de Brabante y Borgoña, fueron heredados por Carlos I de su padre y su abuela paterna y parte de España hasta la independencia de las Provincias Unidas.

Conde de Habsburgo: por herencia de la dinastía homónima, ya que el actual Rey de España, Felipe VI, es de la dinastía Borbón.  

Conde de Flandes: Flandes era un territorio que hoy forma parte mayoritariamente de Holanda y de Bélgica (de hecho el norte de Bélgica se llama Flandes) y que en gran medida se perdió con la independencia de las Provincias Unidas (actual Países Bajos).  

Conde del Tirol: el Tirol es una región del norte de Italia que estuvo en disputa entre España y Austria y más tarde entre Italia y Austria.

Conde del Rosellón: situado al norte de Cataluña, hoy en día es parte de Francia tras la Paz de los Pirineos de 1659 y acabar así con las hostilidades que habían enfrentado a ambos países durante la Guerra de los Treinta Años. Desde entonces España no tiene territorios al norte de los Pirineos.

Conde de Cerdaña: el otro condado catalán, Cerdaña, sí quedó bajo soberanía española al situarse más al sur de los Pirineos. Se encuentra en la provincia de Girona.

Conde de Barcelona: el condado catalán más importante era el de Barcelona y tenía supremacía sobre los demás. Desde la unión de los condados con el reino de Aragón tras el matrimonio de Ramón Berenguer IV con Petronila de Aragón, el título de conde de Barcelona va unido, primero al de rey de Aragón y desde la unificación dinástica, al de rey de España salvo una excepción ocurrida hace poco: el padre del Rey Juan Carlos, Juan de Borbón, nunca llegó a ser rey de España pero sí tuvo el título de conde de Barcelona. A su muerte en 1993 el título volvió a ser del rey.  
 La complicada división de Cataluña entre los diferentes condados del siglo VIII al XII. Al final el de Barcelona consiguió la supremacía definitiva sobre los demás con Ramón Berenguer IV.

Conde de Girona: otro de los condados catalanes.

Conde de Osona: otro de los condados catalanes.  

Conde de Besalú: otro de los condados catalanes.

Conde de Covadonga: Covadonga fue donde la tradición considera que comenzó la “Reconquista” con la primera derrota de los musulmanes desde su entrada en la Península en 711 a manos del caudillo Pelayo. Por tanto, es un lugar con una fuerte carga simbólica como origen remoto de la actual monarquía española.

Señor de Vizcaya: Vizcaya era un señorío muy particular ya que existía la hidalguía universal, es decir, en principio todo vizcaíno era hidalgo y, por tanto, parte de la Baja Nobleza. Este señorío era parte de Castilla y solo incluía la zona de la provincia actual homónima.

Señor de Molina: se refiere a Molina de Aragón, situada en la provincia de Guadalajara y que hacía de frontera castellana con Aragón. Desde el siglo XIV el señor de Molina pasó a ser primero el rey de Castilla y, posteriormente, el de España.

jueves, 2 de octubre de 2014

La influencia histórica en Juego de Tronos



La saga de moda, Juego de Tronos, tiene reminiscencias claras de época medieval y, aunque resulte más desconocido, de época moderna. Sí, es cierto que también tiene fantasía (mucha de ella extraída de elementos que se han utilizado a lo largo de la Historia, como los dragones) pero, en esencia, está más inspirada en la Historia real que otras sagas fantásticas como El Señor de los Anillos.


 Las principales casas nobles tienen su feudo en un territorio diferente, con sus señores vasallos. Los Stark en el Norte, Los Arryn en el Valle, los Greyjoy en las Islas del Hierro, los Tully en las Tierras de los Ríos, los Lannister en Occidente, los Tyrell en el Dominio, los Martell en Dorne (al sur) y los Baratheon en Tierra de Tormentas, además de la Corona.
Aunque siempre se suela identificar elementos tan remarcables como el feudalismo en la Edad Media, no se debe olvidar que este sistema no terminó a finales del siglo XV sino que sobrevivió toda la Edad Media como un rígido sistema de estamentos en el que era muy difícil cambiar de estatus social, se nacía y se moría casi siempre en el mismo estamento. Ese feudalismo está presente en Juego de Tronos: hay casas mayores que tienen múltiples vasallos que deben ir a socorrerlas en caso de llamada a las armas. Además, el rey es bastante parecido a los reyes medievales: tiene ciertos poderes pero al final es solo un señor feudal más con unas tierras bajo su control directo (Las Tierras de la Corona) y una soberanía sobre el resto de los Siete Reinos más reducida, aunque hay que señalar que la justicia siempre se hace en su nombre. Además, cada casa feudal tiene sus propios símbolos, tierras bajo jurisdicción, impuestos que cobrar…

Sin embargo, hay elementos comúnmente asociados a la Edad Media que, en realidad, ocurrieron en lo que llamamos Edad Moderna, como los torneos y justas que, dicho sea de paso, también aparecen en la saga.

El tema religioso también aparece en Juego de Tronos de forma muy interesante. En los Siete Reinos hay varias religiones como la Fe de los Siete, consistente en creer en Siete Dioses representados por el Padre, la Madre, el Guerrero, la Vieja, el Herrero, la Doncella y el Desconocido. A cada de uno de ellos se le ora para pedirle por diferentes aspectos de la vida, según lo que represente. Al Padre se le ora para pedirle justicia, a la Madre para fertilidad y compasión, al Guerrero para la valentía y la victoria, al Herrero para el trabajo, a la Doncella para pedir virtud por una doncella, a la Vieja para pedir guía y el Desconocido representa la muerte y lo desconocido por lo que no es tan popular como los otros seis. Por tanto, es una religión politeísta con una organización eclesial al estilo de la Iglesia Católica (solo que en versión politeísta) con un Septón Supremo como líder espiritual. 
 Representación de los Siete...
 ...y otra de los dioses olímpicos griegos.

Además, hay otras dos religiones en los Siete Reinos: la de los Antiguos Dioses, más antigua, y que cree en espíritus en la tierra, los árboles y, en general la naturaleza, y la del Dios Ahogado en las Islas del Hierro que sería monoteísta.
La de los Antiguos Dioses era la originaria pero debido a la expansión de la Fe de los Siete, quedó reducida solo al Norte del continente. Comparándolo con la realidad, sería una religión idéntica a la de los animistas, que creen que todo tiene alma, y están en estrecho contacto con la naturaleza.

Por tanto, de nuevo vemos que Martin se apoyó en elementos reales para crear su saga. Sin embargo, en la Europa medieval lo que predominaba era el cristianismo aunque en lugares como la Península Ibérica llegaron a convivir (no sin problemas) hasta tres religiones: la cristiana, la musulmana y la judía, las tres monoteístas. Sin embargo, hasta bien avanzado el Medievo había amplias zonas de Europa aún no cristianizadas y que creerían en religiones politeístas, por lo que convivieron a la vez varias religiones en el continente. En España una de las últimas regiones cristianizadas fue Galicia, en donde el paganismo resistió durante siglos.

La llegada a los Siete Reinos de una nueva fe, la del Señor de Luz, llamado en su lugar nativo del continente de Essos R´hllor, es vista con recelo pero como sabemos uno de los reyes en disputa por el trono, Stannis, se convierte a ella e incluso manda quemar a los demás dioses en la hoguera, práctica que se dio por desgracia en la realidad, sobre todo en la Edad Moderna, con la creación de la Inquisición para velar por la religión única. Por tanto es una religión también monoteísta en la que el dios rojo tiene su antítesis en el Gran Otro, dios de la muerte opuesto a R´hllor, de forma muy parecida a cómo el Demonio es lo opuesto a Dios en el Cristianismo.

En definitiva, Juego de Tronos es una saga compleja y muy bien estructurada cuyos elementos son adaptaciones muy conseguidas de hechos reales, tanto de la Edad Media como de la Moderna. Las religiones que aparecen como se ha visto nos recuerdan a religiones reales ya sean extintas o aún hoy existentes.