domingo, 31 de julio de 2016

Pucherazos franquistas



El régimen dictatorial de Francisco Franco, iniciado en 1939 tras su victoria en la Guerra Civil, se vio puesto contra las cuerdas en 1945. Ese año acababa la Segunda Guerra Mundial con la derrota total de los antaño aliados de Franco, la Alemania Nazi y la Italia fascista. Ambas le apoyaron activamente en nuestra guerra y, aunque el dictador español no llegase a participar directamente en la contienda mundial, sí les dio un apoyo económico y envió al frente ruso a la División Azul. 

Así, el régimen tuvo que cambiar desesperadamente para asegurarse su continuidad y no provocar a los aliados. De ahí que Franco reformara su gobierno ese mismo año y redujera el peso del partido único, Falange, que había sido la principal partidaria de los fascismos. A cambio, dio más peso a los católicos en su gobierno, intentando presentar a España de cara al exterior como un país católico y no fascista. 

Así mismo, se procuró mostrar una imagen más amable del régimen y por ello se aprobaron ese año dos de las llamadas Leyes Fundamentales del Franquismo: el Fuero de los Españoles, que permitía unos ciertos derechos civiles a la población; y la Ley de Referéndum Nacional, que establecía los mecanismos para la celebración de consultas a la ciudadanía, referendos que en realidad serían simples armas de la dictadura para apoyarse en el extranjero. 

En todo el Franquismo solo hubo dos referendos. El primero se celebró en 1947 para aprobar la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado. La misma establecía que España era un reino, pero sin rey, y que Franco sería el jefe del Estado con carácter vitalicio y, además, podría elegir a su sucesor puesto que las Cortes de la época eran solo un pseudoparlamento que en realidad no disponía nada al margen del dictador. Para apoyar esta ley y, con ella, al régimen, se convocó un referéndum el día 6 de julio de 1947. 

En todo momento se procuró incitar a los electores al "sí".


La pregunta que se planteó a los hombres españoles mayores de edad fue: “¿Aprueba el proyecto de Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado?”. Según el gobierno participó el 89 % de los electores y de ellos un 93 % votó a favor, un 4.7 % en contra y un 2.3 % en blanco. Obviamente el referéndum fue solo un pucherazo con el objetivo de reforzar la posición de Franco y mostrar al extranjero en plena época de aislamiento internacional que España tenía mecanismos parecidos a los de las democracias (hay que recordar que el régimen se autodefinía como “democracia orgánica”, aunque estuviese a años luz de ser un régimen democrático). 

Portada de La Vanguardia tras el referéndum: como no podía ser de otra manera, también en Barcelona ganó el sí ampliamente.


El segundo referéndum-pucherazo del Franquismo se celebró el 14 de diciembre de 1966. En esa ocasión el objetivo era también reforzar al régimen con una supuesta consulta popular sobre una Ley Fundamental, la Ley Orgánica del Estado, la cual disponía la separación de la jefatura del Estado y la del Gobierno (aunque Franco siguió manteniendo ambas hasta 1973), la incorporación de 102 procuradores de las Cortes electos por el llamado tercio familiar (un tercio de los procuradores podían ser votados por los padres de familia, en otro intento de intentar mostrar que España era una “democracia”) y el asentamiento de la monarquía en el país. 

La pregunta planteada fue: “¿Aprueba el proyecto de Ley Orgánica del Estado?”. En este caso el régimen aseguró que la participación fue del 100 % al ser obligatorio votar, de los cuales un 95,05 % de los votos fueron afirmativos, un 2,47 % negativos (pensarían que algún “no” debía haber para que colara) y otro 2,47 % en blanco. El contexto era muy diferente al de 1947: España en 1966 estaba en pleno desarrollismo y el gobierno estaba en manos sobre todo de tecnócratas católicos y estaba plenamente reconocido en el exterior. 

Cartel propagandístico pidiendo el sí en el referéndum de 1966. Se identificó a la Ley Orgánica del Estado con la misma figura de Franco.


Así vemos cómo los primeros referendos de la Historia de España fueron meros pucherazos para que el régimen franquista se justificara en el extranjero y aumentara su fuerza en el interior, mostrando cómo la población “apoyaba” a Franco. Esto muestra cómo una consulta popular puede ser un arma de doble filo, incluidas las celebradas en democracias plenas. Un ejemplo reciente es el famoso Brexit: solo un 52 % de los electores británicos ha decidido que el 100 % se vea obligado a salir de la Unión Europea. Significativo, ¿no?

viernes, 29 de julio de 2016

Cómo la Geografía e Historia influyen en las capitales nacionales



Es curioso, pero las capitales de los países suelen serlo por motivos más allá de los estrictamente demográficos o económicos. La mayoría de las veces la geografía y la Historia son las que explican por qué esa ciudad en concreto es la capital de cada nación y a ello nos dedicaremos en este post, viendo dónde y desde cuándo esas ciudades son capitales (pulsar fotos para ver ampliadas). 

MADRID

Empezando con la capital del Reino de España, su elección como ciudad sede de la Monarquía Española no se dio hasta 1561. Felipe II quiso centralizar toda su administración y por ello eligió una ciudad con residencia real y en la que la influencia de la Iglesia y de la nobleza era nula, por lo que él podía ser el único señor presente, de ahí su apodo: Madrid, Villa y Corte. Además, fue elegida también por su estratégica situación: prácticamente en el centro del país para una comunicación rápida con todos los territorios y lo suficientemente alejada de las fronteras. 

Madrid se creó en el siglo IX como puesto de los musulmanes (su nombre proviene del árabe Mayrit) y fue conquistada por Castilla en el siglo XI. Se localiza en una gran llanura surcada por ríos de escaso caudal, como el Manzanares, que van a desembocar al Tajo, y muy próxima a la sierra de Guadarrama. Su clima es mediterráneo continental, con inviernos fríos y veranos calurosos además de precipitaciones más bien escasas y concentradas en otoño y primavera. 

PARÍS
 
La capital de la República Francesa en realidad no siempre ha sido oficialmente la capital porque la residencia real era Versalles, situada muy cerca de la misma. Existe desde época prerromana, cuando en la zona existía un pueblo galo llamado lutecii, de los que obtuvo su nombre original: Lutecia. Su centro fue en la época la isla sobre el Sena donde hoy se sitúa Notre Dame. Aunque se sitúa en la mitad norte del país, su importancia histórica ha hecho que siempre haya sido la ciudad más relevante y con más peso del país. 

Está localizada en una extensa llanura que forma parte de la Llanura Central europea, por lo que dista bastante de cordilleras. Al contrario que Madrid, en donde no hay ningún río de caudal relevante por su clima más bien seco, en París destaca el Sena, un importante río que desemboca en el Canal de la Mancha. Su clima es oceánico con abundantes precipitaciones e inviernos y veranos suaves. 

LONDRES

Un caso curioso es la capital del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte porque, si se observa un mapa, se ubica en una esquina del país, al sureste. El por qué de una localización tan “descentrada” se debe a los romanos, que conquistaron lo que hoy son Inglaterra y Gales en el siglo I d. C. Fundaron en el sureste, la zona más romanizada, Londinium, es decir, la Londres original. Su importancia como ciudad más grande y relevante se mantuvo tras la caída romana y se convirtió en capital de Inglaterra y posteriormente de Gran Bretaña y Reino Unido conforme se consolidó la unión de las naciones británicas. 

Como París, se ubica en una llanura alejada de montañas relevantes, por lo que es muy llana. Además, destaca un gran río, el Támesis, que desemboca al este de la ciudad en el mar del Norte. Su clima es también oceánico con abundantes precipitaciones todo el año, lo que le da un aspecto melancólico y siempre verde. 

ROMA

La capital de la República Italiana es también llamada la Ciudad Eterna. Fue fundada alrededor del siglo VIII a. C en un cruce de caminos estratégico en el centro de la península italiana y sobre siete colinas situadas a aproximadamente 30 km del mar Mediterráneo. Al principio una pequeña aldea, creció y se expandió a costa de sus vecinos hasta llegar a ser el centro del Imperio Romano, el cual se extendió por nada menos que tres continentes, desde el mar del Norte a Mesopotamia. La caída de dicho imperio en el siglo V d. C llevó a la decadencia de la ciudad durante unos siglos pero ser la sede de la Iglesia católica la volvió a convertir en una ciudad muy relevante a finales de la Edad Media, condición que mantuvo en la Edad Moderna. En el siglo XIX, tras la unificación italiana, fue arrebatada a la Iglesia por el nuevo Estado italiano, que la convirtió, como no podía ser de otra manera, en su capital. Su estratégica situación geográfica en pleno centro del país además de su Historia la avalaban sobradamente. 

Como en los casos de París o Londres, destaca un río principal a su paso por Roma, el Tíber, aunque de caudal variable según la época. Se ubica cerca de los Apeninos, por lo que su relieve no es tan llano como las anteriores y, de hecho, se ubica sobre las siete colinas originales más otras debido a su expansión urbanística. Su clima es mediterráneo, con inviernos suaves y veranos calurosos con precipitaciones concentradas en otoño y primavera principalmente, aunque son superiores a las de Madrid. 

LISBOA

 Es la capital de la República Portuguesa y también una ciudad muy antigua. Fue fundada en las colonizaciones, probablemente fenicias, debido a su estratégica situación en el estuario del río Tajo al océano Atlántico. Desde entonces fue aumentando su importancia, aunque no fue una ciudad relevante hasta época medieval. Su conquista por los portugueses la convirtió en fundamental para estos y en 1255 se convirtió en la capital del país, estatus que mantiene hoy, debido a su localización central en el territorio portugués. La Edad Moderna conllevó su mayor esplendor como centro del primer imperio colonial transcontinental de la Historia pero sufrió considerablemente tras el terremoto que la asoló en 1755 y que supuso su reconstrucción. 

En cuanto a su situación geográfica es estratégica en la desembocadura del Tajo y en plena costa portuguesa. Eso sí, su relieve es algo accidentado y destacan sus colinas. Su clima es mediterráneo pero influenciado por la presencia del océano, por lo que tiene mayores precipitaciones y veranos e inviernos suaves. 

BERLÍN

De las anteriores es la más parecida a Madrid en cuanto a localización al no estar junto a un gran río. La capital de la República Federal de Alemania, por lo demás, es muy diferente a Madrid. Nació como tal hacia 1307, cuando dos pueblos se unieron para crear el Berlín definitivo. Fue parte del Sacro Imperio Romano Germánico durante siglos dentro del Margraviato de Brandemburgo que más tarde sería a su vez parte del reino de Prusia, que convertiría a Berlín en su capital en el siglo XVIII. En el siglo XIX la unificación alemana conllevó que Berlín, como capital del reino más grande, Prusia, se convirtiera finalmente en capital de Alemania. Este  estatus lo ha conservado desde entonces, aunque durante la división de Alemania y de la propia Berlín en dos repúblicas durante 40 años en el siglo XX solo fue capital de la Alemania Oriental. Desde la reunificación en 1990 vuelve a ser la única ciudad capital del país. 

Berlín se encuentra en plena Llanura Central europea, por lo que su relieve es muy llano, estando muy alejada de sistemas montañosos. Su clima es continental, con veranos suaves e inviernos muy fríos además de con menores precipitaciones que París o Londres. 

WASHINGTON D.C

La última capital nacional que vamos a ver en el post es Washington Distrito de Columbia, capital de los Estados Unidos de América. Fue creada totalmente de nueva planta tras la independencia del país a finales del siglo XVIII y por ello tiene un planteamiento urbanístico moderno y basado en el neoclasicismo. Se le dio el nombre de Washington por el primer presidente de EEUU, George Washington, y no forma parte de ningún Estado sino que forma por sí sola el Distrito de Columbia (llamado así por Columbia, nombre a su vez por Cristóbal Colón). Desde su creación ha sido la capital del país, y ello le confiere un aspecto bastante diferente al de otras ciudades de EEUU: no se permite que ningún edificio supere en altura al Capitolio, sede del parlamento estadounidense, por lo que no hay los característicos rascacielos propios de EEUU. 

Washington D.C se halla en una llanura costera entre los Montes Apalaches y el océano Atlántico por lo que es muy llana. Está surcada por el río Potomac, de importante caudal y que la separa del Estado de Virginia. Está localizada en una zona de transición climática: en la frontera norte del clima subtropical húmedo (o chino) y la frontera sur del clima continental húmedo. Así, tiene abundantes precipitaciones así como veranos cálidos e inviernos frescos.

domingo, 24 de julio de 2016

Las estaciones desiertas del AVE



La historia de la alta velocidad en los ferrocarriles españoles comenzó en 1992, cuando se inauguró la línea Madrid-Sevilla con motivo de la Exposición Universal de ese año. Fue un logro tecnológico para un país que solo dos décadas atrás estaba aún en vías de desarrollo. Desde entonces su expansión ha sido imparable, creando nuevas líneas y manteniendo una red con centro en Madrid. Así, a la línea Madrid-Sevilla se han sumado Madrid-Málaga, Madrid-Valencia, Madrid-Alicante, Madrid-Zaragoza-Barcelona-Frontera francesa, Madrid-Valladolid y ramales como el de Toledo, Huesca y el de Galicia, que une A Coruña con Ourense o Vigo, como paso previo a enlazarla con Madrid. Como se ve, todo un esfuerzo inversor que ha llevado a que nuestra alta velocidad llegue a los 2.777 km en servicio en 2015, solo por detrás en el mundo de China. 
 Red de alta velocidad en España. En verde, líneas en servicio; en amarillo en construcción; en rojo proyectadas y en azul en servicio parcial pero aún sin alta velocidad.

Sin embargo, por desgracia en este país los proyectos no siempre siguen criterios de los expertos y de la demanda de uso que pueda haber previamente y en el caso de la alta velocidad la planificación dependió estrictamente de criterios políticos. Así, la primera línea no fue, como hubiera sido más lógico, para enlazar los dos principales núcleos de población y de poderío económico de la nación, Madrid y Barcelona, sino a conectar con Sevilla, ciudad natal del entonces presidente del Gobierno, Felipe González. 

Eso sí, al menos esa inversión da frutos: en Sevilla cogen cada día los trenes de alta velocidad más de 4.000 personas, la tercera estación más demandada tras Madrid-Atocha y Barcelona-Sants. 

No es el caso de otras estaciones y líneas, claramente infrautilizadas para la inversión que se ha hecho en ellas, como recogía hace unos meses el diario El País (http://economia.elpais.com/economia/2016/05/20/actualidad/1463758343_740934.html?rel=mas): una de cada cuatro estaciones de la red de alta velocidad tiene menos de 100 usuarios al día, lo que demuestra la penosa planificación que ha habido en la expansión del AVE. 

Veamos ahora ejemplos de por qué este relativo fracaso. Es obvio que este tipo de ferrocarril debe plantearse de la manera más recta posible para que se alcancen esas altísimas velocidades, pero no es razonable que haya estaciones en medio de páramos muy alejados de núcleos de población, porque eso motiva que su uso sea bajo. Ejemplos de esto hay por muchas zonas de España. 
 Estación de Guadalajara-Yebes, junto a una urbanización a medio construir.

Muy cerca de Madrid, en Guadalajara, destaca la estación de Guadalajara-Yebes, situada en el segundo, que se planteó para dar servicio a esta capital de provincia, que dista a algo más de 50 km de Madrid y que comunica con ella por la red de Cercanías, que es la que coge la mayoría de la población local para ir a trabajar a Madrid. Así, esa estación, que está cerca solo de una urbanización semivacía llamada Valdeluz, tiene solo 92 usuarios diarios. Otro ejemplo cercano a Madrid es Segovia, con la diferencia de que este caso es aún más sangrante: se encuentra en medio de un páramo (ver foto de satélite) y, ¡es utilizada por solo catorce personas al día!
 Estación de AVE de Segovia: en medio del páramo.

En la Comunidad Valenciana hay otros dos casos de estaciones de alta velocidad infrautilizadas. Una es la de Villena, a 60 km de Alicante, y cuya estación se halla a unos seis kilómetros del pueblo, por lo que es utilizada por tan solo 71 personas al día. El otro caso es más sangrante si cabe. En la estación de Requena-Utiel, situada a medio camino entre ambos municipios en pleno secarral, solo se sube al día una veintena de pasajeros. Su párking, de 280 plazas, contribuye a aumentar la sensación de despilfarro, así como que, como la de Villena, no tengan conexión de autobús con sus municipios, por lo que solo se puede acceder a ellas en taxi o vehículo particular. 
 Estación de Requena-Utiel, alejada de los núcleos de población.
Estación de Villena: mucha infraestructura para estar en medio de la nada.

En Tardienta, un pueblo de mil habitantes en plena comarca semidesértica de Los Monegros, en la provincia de Huesca, el problema es otro. En este caso la estación sí está en el pueblo pero ¡sin pasajeros! Tan solo una persona se sube al día en Tardienta, como mucho 800 al año. ¿De verdad era tan necesaria una estación allí? Quizá un tren convencional hubiera sido suficiente con una inversión menor. 

Otras estaciones de alta velocidad en España con menos de 100 pasajeros al día son la de Huesca (99), Villanueva de Córdoba (23) y Puente Genil (69). Casos opuestos al de las más demandadas y que sí merecen la pena: Madrid-Atocha (casi 19.000 diarios), Barcelona (casi 8.000), Sevilla (4.174), Valencia (casi 3.000), Zaragoza (3.200), Málaga (2.800) o Alicante (1.400). 

En definitiva, falta de planificación y motivaciones políticas. Llevar el AVE a regiones con objetivos electorales y no por verdadera demanda. Una vez más, mala política, despilfarro y poca modestia, defecto que los gobiernos de España han repetido continuamente en las últimas dos décadas.

viernes, 22 de julio de 2016

Opinión: Trabajo evaporado por la mediocridad



Hace un año decidí embarcarme en el que se ha convertido el principal reto de mi carrera académica y profesional: las oposiciones de profesor de secundaria, en concreto en mi especialidad, Geografía e Historia. Sabía que iba a ser muy difícil, pero lo que no me esperaba era que todo mi trabajo se viera hundido injustamente por la Comunidad de Madrid en colaboración con los sindicatos. 

Cumplí con lo que se me exigió en las oposiciones: hice las dos primeras partes de la misma, aprobándolas con un notable y posteriormente pude hacer la segunda fase exponiendo mi programación didáctica y unidad a mi tribunal, lo cual también logré superar. Mi nota final fue un 7, lo cual me produjo satisfacción contando con que era la primera vez que afrontaba unas oposiciones. 

Era consciente de que lograr una plaza sin experiencia y sin apenas puntos (solo tenía los de mi expediente académico de la universidad) era muy difícil y, en efecto, no logré la plaza como funcionario. No me preocupé en exceso: confiaba en que con mi buena nota podría trabajar al menos como interino y que me llamarían pronto para ello. Esa esperanza se ha visto frustrada al ser consciente del acuerdo del gobierno de la Comunidad de Madrid con los sindicatos. 

Por dicho acuerdo, las personas que ya eran interinas y tenían acumulados puntos de experiencia profesional han podido pasar a la lista final aun habiendo suspendido la oposición. De esta manera, se ha valorado básicamente la experiencia y no la pretendida excelencia que busca la Comunidad de Madrid.  Entiendo la desesperación que puede suponer a esas personas haberse presentado durante años a las oposiciones sin lograr la plaza, pero es injusto que mi notable logrado con tanto esfuerzo se haya convertido en solo un 4 debido a dicho acuerdo. 

 ¿Acaso los jóvenes, que somos muchos los que nos hemos presentado por primera vez, no merecemos la oportunidad de entrar en el sistema de interinos con ciertas posibilidades de trabajo? Pues parece que para Cifuentes y los líderes sindicales no. 

Porque es que ni Comunidad de Madrid ni sindicatos se han parado a pensar ni por un momento en los nuevos opositores, los que nos presentábamos por primera vez a una convocatoria de este tipo. Nos han cerrado casi toda posibilidad de poder trabajar pronto, ¿acaso los jóvenes, que somos muchos los que nos hemos presentado por primera vez, no merecemos la oportunidad de entrar en el sistema de interinos con ciertas posibilidades de trabajo? Pues parece que para Cifuentes y los líderes sindicales no. 

Esta carta no va contra los interinos en absoluto. Apoyo que su experiencia se vea beneficiada pero no a costa del esfuerzo y trabajo de los que llegamos nuevos, que hemos visto cómo nuestras notas se evaporaban y cómo en las listas personas que han suspendido la oposición ahora están por delante de nosotros. 

No, no es una carta contra los interinos ya que yo solo quiero la misma oportunidad que tuvieron ellos hace años, sino contra el trabajo mal hecho. Contra los que se llenan la boca hablando de apoyar a los jóvenes y luego los hunden, como en este caso. Contra la mediocridad del sistema. Contra la injusticia. En definitiva, contra aquellos que no quieren darnos la oportunidad de demostrar lo que sabemos y queremos hacer.